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Marc Márquez: el secreto del campeón

A sus 24 años acaba de proclamarse por sexta vez campeón del mundo de motociclismo. Detrás de su gran éxito hay un sofisticado entramado tecnológico que hace más sencillo "lo imposible”.

Agustín Castellote. 20/11/2017

Siempre se ha dicho que detrás de un gran campeón hay mucho esfuerzo, sacrificio y dedicación; y sobre todo un gran equipo humano, como soporte vital, que hace que ya no sean solo el talento y la suerte los factores determinantes para el éxito. Marc Márquez, el piloto de Cervera, acaba de lograr su sexto campeonato del mundo de motociclismo, cuarto en la categoría reina, situándose a sus 24 años como el segundo piloto más laureado del motociclismo español (inmediatamente después del recordado Ángel Nieto) y el octavo en la historia del motociclismo mundial.

Con un pilotaje agresivo, lleno de contorsiones sobre el asiento que exageran su propio estilo, Márquez ha sabido exprimir de su moto las milésimas necesarias para encontrar los límites, superando con nota todas las adversidades. Una leyenda que domina con puño de hierro la exigente categoría de moto GP y que a lomos de su Repsol Honda RC 213 V ejerce un dominio que solo se recuerda en los más grandes pilotos de la historia de este deporte. Pero, ¿dónde radica el secreto del éxito de Marc Márquez? ¿Qué hay detrás del joven piloto catalán?

Marc Márquez ya es el segundo piloto más laureado del motociclismo español

En la localidad de Móstoles, a pocos kilómetros de Madrid, se encuentra el Centro de Tecnología Repsol (CTR) el centro de investigación privado más grande de España y un referente internacional en materia de innovación técnica. Inaugurado en 2002 y con 56.000 metros cuadrados de instalaciones y laboratorios, 400 científicos e investigadores trabajan a diario para obtener el máximo rendimiento, aplicando los métodos más vanguardistas y desarrollando proyectos estratégicos para poner en las manos de Marc los medios más avanzados para potenciar su inmenso talento.

El carenado, los neumáticos, el casco, las motos, el aceite o la gasolina conforman la actividad de esta auténtica fábrica de ideas, entendida como el corazón tecnológico de Repsol y donde se evoluciona un motor capaz de alcanzar las 18.000 revoluciones por minuto.

En el Centro de Tecnología Repsol se elaboran hasta cincuenta carburantes diferentes

Cada año se preparan en el Centro 40.000 litros de carburante de competición, después de desarrollar cerca de 50 gasolinas diferentes, con mezclas sintéticas y simulaciones por ordenador que permitirán fabricar el combustible idóneo para las carreras. Los científicos analizan las muestras que deberán ser reconocidas a nivel internacional tras un laborioso proceso de alto nivel en química, refino, exploración, combustible y energías alternativas, para lograr un carburante de alta costura y composición secreta, que cambia cada año y cuyas innovaciones terminarán por convertirse en un producto comercial.

Igual pasa con los neumáticos, factor clave en la alta competición, y que pueden llegar a tener una duración 400 veces mayor que la de hace unos pocos años, consolidando una conducción mucho más segura. El lubricante, del que se llegan a fabricar 4.800 litros anuales, o el casco, que gracias al uso de espuma de poliuretano ha mejorado notablemente su capacidad protectora.

Con 24 años, Marc Márquez puede hacer historia en el motociclismo mundial

Durante la temporada y en los meses previos a la propia competición, entre entrenamientos y carreras, Marc Márquez ha recorrido 9.000 kilómetros a los mandos de su Repsol Honda, una moto única, una joya tecnológica en la que los productos químicos juegan un papel determinante. El polipropileno, el polietileno o el caucho sintético son algunos de los componentes que permiten un prototipo mucho más ligero y unos elementos bastante más resistentes y seguros.

Una lucha constante para experimentar nuevos materiales, tecnologías y software y crear un producto distinto a los demás competidores. Una moto que potencia la figura del piloto en un espectáculo en el que domina el componente humano, pero en el que, sin la más alta innovación, no sería posible la victoria.

La flamante RC213V de Honda en acción

En una competición en la que unas milésimas de segundo marcan la diferencia, la tecnología más sofisticada resulta un factor determinante. No basta con ser el mejor ni arriesgar más que los otros, hay que tener el mejor equipo, el mejor material y la mejor investigación. Pero la flamante RC213V ya es historia, como el sexto mundial de Marc. Ahora toca una nueva moto, un nuevo modelo y unas nuevas investigaciones. Avanzar o perder; una carrera fulgurante para lograr que el límite esté en el infinito.

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