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Así es Jon Rahm, el próximo Severiano Ballesteros del golf

El fenómeno Jon Rahm es ya algo imparable. En tan solo un año de profesional es el cuarto mejor jugador del mundo... Y bajando.

Agustín Castellote. 04/12/2017

Barrika es una localidad de la comarca de Uribe, situada a 24 kilómetros de Bilbao y considerada como uno de los municipios más antiguos del País Vasco. Con apenas 1.500 habitantes, vive protegida por diversos acantilados y playas salvajes, que hacen del mar Cantábrico un argumento clave en la historia de los barrikoztarras.

Y allí precisamente, en Barrika, junto al río Butrón, nació hace 23 años uno de los fenómenos del deporte más impactantes de los últimos tiempos. En apenas un año como profesional del golf ya se codea con los mejores, ha ganado en el PGA Tour y en el European Tour y ha terminado la temporada como cuarto mejor jugador del mundo.

Iba para futbolista, pero el golf se cruzó en la vida de Jon Rahm

La historia de Jon Rahm es un auténtico cuento de hadas. Primero porque él nunca había tenido contacto con el mundo del golf y después porque, como la mayoría de los niños, su hábitat natural le llevaba a correr detrás de un balón y soñar con defender la portería de su Athletic, del que es socio desde que tenía 6 años y del que su abuelo Sabin, fue durante 33 años delegado en Lezama.

Como suele ocurrir en los cuentos, un día, al salir de clase y entre entrenamientos de fútbol y partidas de pelota vasca, alguien le invitó a coger un palo de golf e intentar dar a la bola. Ese día comenzó un idilio que ha llevado a esta auténtica fuerza de la naturaleza de 192 centímetros y 100 kilos de peso, a ser considerado el jugador que debe liderar el golf mundial en los próximos años.

Su estancia en Estados Unidos ha sido vital para su formación como jugador profesional

Pronto se vio que Jon le pegaba largo y recto, que tenía un don especial con los hierros y maderas y tras apuntarse al club de golf Larrabea, los tiempos se fueron acortando. Con 15 años ya viajaba por España con la selección vasca de golf, aunque fuera en un destartalado autobús que empleaba 15 horas en recorrer la ruta Bilbao-Cádiz para jugar en Sancti Petri. Con 16 años, y ya dejando entrever sus enormes posibilidades, recibió una beca para la Residencia Blume en Madrid, mientras se coronaba como el mejor amateur de Europa. Un año después, el gran sueño americano se hizo realidad.

Con 23 años está llamada a liderar el mundo del golf en los próximos años

Cuando, con apenas 17 años, la familia Rahm- Gutiérrez recibió una llamada de la Arizona State University, la más grande de Estados Unidos, para otorgar una beca completa a Jon para sus estudios universitarios y su formación como jugador profesional de golf, nadie dudó que su futuro pasaba por los greenes y los swings.

Sin saber una sola palabra de inglés, Jon preparó su maleta y se marchó a Tempe. No fue nada sencillo, hubo momentos donde estuvo a punto de tirar la toalla, sobre todo al principio. Tuvo que pulir su carácter, sus enfados, sus excesos y asumir que el golf es un deporte en el que vas a perder muchas más veces de las que vas a ganar. Pero 5 años después, Jon es licenciado en Comunicación y una gran estrella del golf mundial, sin olvidar sus raíces, su enorme pasión por el Athletic y su fiel devoción por Barrika.

Cuando Severiano Ballesteros firmó aquel icónico putt en St. Andrews que le proclamó campeón del Open Británico de 1984, Jon Rahm no había nacido; cuando Seve anunció su retirada del golf profesional, en julio de 2007, Rahm no había cogido aún un palo de golf, ni soñaba con triunfar en un deporte absolutamente desconocido para él. Nunca vio jugar en directo al campeón cántabro, ni disfrutó del talento y el éxito del de Pedreña.

Pero Jon cuenta, como si lo hubiera vivido en primera persona, cada una de las gestas de Seve. Se le ilumina la cara cuando habla de él y no se cansa de repetir que Ballesteros es su ídolo, su referencia y el espejo en el que se quiere mirar. Quizá por ello ese carácter indómito, esa furia cuando no  salen las cosas, esa confianza y fuerza en sí mismo y ese decir siempre lo que piensa, aunque, en ocasiones, no piense mucho lo que dice.

Severiano Ballesteros es su ídolo

Los números de Rahm son impresionantes, sus propios compañeros y rivales están sorprendidos de la evolución del huracán que se avecina. Quizá para entenderlo habría que conocer a Jon y su forma de ver la vida. “No quiero un grande, quiero 19 grandes“, dice el de Barrika. Voraz y ambicioso como pocos, Jon Rahm parece nacido para ganar.

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