Meritxell Falgueras, la nariz rubia de la enología

Su libro 'Qué beber cuando no bebes' elegido Best Book in the World del 23rd. Gourmand World Cookbook Awards.

Josep Sandoval. 25/07/2018

San Gimignano es una ciudad de cuento emplazada sobre una colina en la Toscana, a medio camino entre Florencia y Siena, en plena vía Francígena, la ruta peregrina que empieza en Canterbury y termina en Roma. Está rodeada de murallas del siglo XIII y de su paisaje medieval destacan 15 de las 72 torres construidas en esa época, símbolo de riqueza y poder, reconvertidas en hostales y fortalezas, que conforman un peculiar panorama.

En un bellísimo mosaico de cereales, huertos, olivos y pastos, tienen parte notable los viñedos que producen sus reconocibles caldos. Y uno de ellos procede de Podere San Cristoforo, una finca del 1901 en una campiña aislada de la Maremma, entre el mar y las suaves colinas toscanas, favorecida por el microclima que proporcionan a las 14 hectáreas de la propiedad una constante brisa marina que protege las uvas de los calores del estío, con lo que optimiza su maduración y facilita el desarrollo de sus sustancias aromáticas.

Lorenzo Zonin y Meritxell se conocieron en 2010 en la Feria Alimentaria de Barcelona

Sabido es, por otra parte, que Italia es pródiga en títulos nobiliarios y, en esa tesitura, en Podere San Cristoforo, había un “príncipe», Lorenzo Zonin. Tenemos ya ciudad medieval y príncipe, sólo falta una princesa. Y llegó en forma de una bellísima enóloga barcelonesa, rubia, desenfadada, periodista, dinámica y soñadora que, ultimando sus estudios de Humanidades en Florencia, había pedido como regalo de Navidad un príncipe italiano, a ser posible de la Toscana y con viñedos. El regalo llegó con algo de retraso, exactamente en el mes de abril del 2010 cuando se celebraba en Barcelona la Feria Alimentaria.

Allí estaban ella y él, aún sin conocerse, aunque el poder mágico del vino les unió. Ella probó un caldo y se enamoró tanto que quiso conocer a su productor. Y apareció él. Y se enamoraron. Corría el año de gracia del 2010 y así comenzó una mágica historia de amor. Pero, ¿quién es la espabilada princesa? 

Meritxell es una gran comunicadora

Dice de sí misma que es muy presumida, que le gusta gustar, que habla demasiado y que es muy dramática. La realidad es que Meritxell Falgueras Febrer (Barcelona, 30 de julio de 1981), es lo suficientemente atractiva como para no tener que esforzarse en ser presumida y gustar, porque su encanto ya se te lleva por delante en cuanto te mira y te sonríe. No habla, comunica, que no es lo mismo y sí, es dramática en todo lo que concierne a esta actitud de la vida que no es precisamente un camino de rosas: Meritxell es vital.

Pertenece a la quinta generación de una familia dedicada al mundo del vino y su empresa, El Celler de Gellida, es una referencia a la hora de localizar caldos de todo tipo. Nació y se crió entre más de cien añadas de sus almacenes, la más impresionante colección de vinos, whiskys y oportos de cosechas míticas y reconoce conocer (y hasta haber catado) sus más de cuatro mil referencias. Y admite que lo más le gusta a su familia es vender calidad-precio-placer.

Ha escrito cuatro libros

De espíritu inquieto, se licenció en Humanidades por la Universidad Pompeu Fabra, tiene un máster en Comunicación y Humanidades por la Ramón Llull, diversos másters y post-grados en viticultura, enología y marketing. Ha realizado cursos diversos en Francia (Literatura en la Sorbona), Estados Unidos, Italia (Museologia y Humanidades en Florencia)  y Londres, donde escribió su coach curriculum (lo que haré) y su anti curriculum (lo que no haré).

Entre lo primero se encuentra escribir una novela de ficción (lo que será su quinto libro) en la Toscana; ir a los Oscar vestida por Isabel de Pedro y calzada por Blahnik; y viajar a la India sin reloj. De lo segundo asegura que nunca será una sumiller aburrida ni dejará de ser espontánea.

La pareja vive entre Barcelona y la Toscana

Su perseverancia y resolución la han hecho merecedora del premio Nariz de Oro como joven promesa del estado y sommelier del año por la revista ‘Esquire’, donde la definen como “transparente y brillante, con reflejos dorados y lágrima lenta. Un ensamblaje de letras y vinos que culmina con el paso por madera de una tesis doctoral (Cum Laude), sobre las metáforas del vino en la degustación”. Como punto de divertida reflexión, Meritxell añade que es como “un bouquet de flores  románticas y fruta silvestre. En boca, muy salado, con un punto dulce y post gusto picante”. Más referencias al mundo del que proviene, imposible.

A la rubia le gusta escribir. Tiene ya cuatro libros publicados, ‘Vinoka, the wine game of Pulitez’, ‘Presume de vinos’; ‘Los vinos de tu vida’ y ‘Qué beber cuando no bebes’, por el que recogió en China el premio como Best Book in the World del 23rd. Gourmand World Cookbook Awards (los Oscar literarios), prologados estos tres últimos respectivamente por Serrat, Iniesta y Santi Millán.

En la presentación de su último libro con Santi Millán y Joan Manuel Serrat

Dice que su padre y su marido nunca entienden sus libros, en especial el último. «¿Cómo haces un libro para quien no toma alcohol? Precisamente ¡tú!», le repetían. Ella lo preparó cuando, durante el embarazo y la lactancia, evitó los alcoholes, y pensó en aquellos que no pueden disfrutarlo nunca por religión, enfermedad o edad. Pero sigue fiel a su premisa: “Bebe con moderación”, pues puedes estar ebrio de felicidad sin necesidad de ingerir alcohol. Presentadora de televisión y colaboradora en prestigiosos medios escritos, ha participado en diversas campañas publicitarias y ha realizado maridajes de vino con los productos más impensables, de cosméticos a café, de libros a perfume.

Toda una ajetreada vida que la ha llevado a viajar por medio planeta, pero que desde que se casó, aún antes, ha hecho de su vida un puzzle donde triunfar con marido, hijos y profesión es toda una hazaña. Dice que de novios (dos años) lo llevaban más fácil, dado que ambos viajaban mucho (la empresa del marido tiene bodegas y negocios en EE.UU., China y diversos países), tenían a París como epicentro de sus citas.

Los niños han frenado su ritmo de viaje pero no su vida

Tras la boda, Meritxell compartía los viajes de él para escribir, entrevistar a personajes y aprovechar sus experiencias  y conocimientos en viticultura y enología que a ella le faltan. La llegada de los niños alteró la situación. Y las maletas se fueron compartiendo y simplificando: los tacones han pasado de imprescindibles a puntuales, y los vestidos han sustituido a los conjuntos porque así “no tengo que pensar cómo combina el top con la falda o el pantalón”.

Tras varios abortos, primero nació Vita, hace tres años, lo que redujo la movilidad de Meritxell a la finca Toscana, aunque viajaban madre e hija una vez al mes a Barcelona, donde ella tiene su sede laboral española. Después llegó Leo, que cumple un año en agosto, con lo que la base familiar se ha trasladado a la Ciudad Condal, a la que se viene el marido cada fin de semana. Estas separaciones no hacen más que afianzar la relación de la pareja: Lorenzo le ha dedicado un vino a Meritxell, el Ameri, que ha ganado los míticos Tre Bicchieri Gambero Rosso; y otro a su hija, Divita. Cuando los niños crezcan se los llevarán a todas partes, les resultan imprescindibles. Y, de momento, al mínimo período vacacional, todos a la Toscana.

Su primera boda fue en la Toscana y la fiesta rodeados de viñedos

Con tanto viaje es natural que su oficina para resolver sus asuntos privados sea… la peluquería, donde contesta emails o estudia, aunque confiesa que su fantasía erótica sería un día sin ordenador ni niños para leer las revistas de cotilleo y de moda, que le encantan. La pareja es tan feliz que ya se ha casado tres veces. Una en el Duomo de San Gimignano con fiesta en los viñedos de la finca del suegro. Ella estaba impresionante con un vestido de Rosa Clará, recibiendo a sus invitados, su íntimo Raül Balám, el hijo de Carme Ruscalleda: la princesa Strozzi, Ferran Centelles, sumiller de la Bulli Foundation; Isidre y Montse Gironés; José María y Merche González-Simó, Bibiana Ballvé, los Freixenet, los Artadi, la familia Torres, que comparten negocios con Lorenzo Zonin en China, y un altísimo etcétera.

La segunda boda fue en las islas Mentawai, un archipiélago indonesio donde tiene una misión un sacerdote amigo de Lorenzo Zorin, que es el que ha ejercido en todas las ocasiones; y la tercera fue en Barcelona aprovechando el bautizo de Vita.

Su segunda boda fue en las islas Mentawai

Ahora, en la finca de la Toscana, Meritxell trata de escribir, descansar aunque sea en períodos de diez minutos, los niños no paran quietos un minuto, y confiesa que no ha probado a mojar el chupete en vino como remedio. «Todo lo más cuando se cae una copa los bautizamos”, bromea. Es una tradición de su abuelo, Viçenç Febrer, toda una historia del boxeo que llegó a ser teniente de alcalde de Barcelona y se paseaba en descapotable con un león, el mismo que tenía en la puerta de su tienda de motos. Meritxell añora Barcelona para vivir y a sus amigos que son su gran prioridad en la vida, y acepta que Italia sigue siendo un país machista, aunque insustituible para unas buenas vacaciones.

Y un matrimonio así de feliz, ¿no discute nunca? “¡pues claro! Lo último es que Lorenzo cree que los vinos españoles tienen demasiada madera y yo insisto en que los vinos italianos buenos son demasiado caros». ¿Cómo se firma la paz? «Con un surtido de infusiones mientras tratamos de prepararnos nuestra propia cerveza en casa”. Y lo dice completamente en serio.

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