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#CloseTo Leonardo Sbaraglia: “Rodar con Almodóvar ha sido uno de los hitos de mi vida”

Reconoce que no tiene nada que ver con el prototipo de argentino seductor, porque nunca ha tenido labia. Sin embargo, las conversaciones con él nunca tienen fin.

Amalia Enríquez. 11/12/2018

Dice que nunca ha sabido ligar, pero muchas son las que han caído rendidas al encanto de esos ojos verdes bonaerenses. Es de los actores argentinos que ha trabajado en Hollywood y, entre sus múltiples galardones, tiene un Goya al mejor ‘Actor revelación’ por ‘Intacto’. Leonardo Sbaraglia acaba de estrenar ‘El desentierro’, rueda con Fernando González Molina las nuevas entregas de la ‘Trilogía del Baztán’ y terminó el rodaje de la próxima película de Almodóvar, ‘Dolor y gloria’, al lado de Antonio Banderas, Penélope Cruz y Asier Etxeandía. Con este trabajo, ve materializado uno de sus sueños: trabajar a las órdenes del director manchego…

The Luxonomist: Tú que trabajas mucho el misterio, te vas a dejar ver bastante en los próximos meses…
Leonardo Sbaraglia: (risas) Me dejo ver cuando tengo algo que contar. No cultivo el misterio como imposición, pero sí como un proceder lógico en mi trabajo. Tú lo sabes, yo nunca me moví en los medios para hablar de algo que no fuera mi vida pública. Creo que preservar la vida privada es fundamental. Es lo único que es mío de verdad.

TL: La exposición mediática es lo que tiene…
LS: Cuando insisten en que hable de temas personales es algo que no me gusta. Me incomoda que me pregunten cosas de mi vida porque yo soy muy íntimo con ella, siempre lo he sido. Una cosa es lo que hablemos tú y yo como amigos y otra, la que vaya a leer mucha gente. Mis parejas sentimentales nunca han salido en los medios, no han tenido que ver con mi profesión y a mi hija nadie le pone rostro.

TL: Entre eso y la timidez…
LS: No consigo superarla. Me siguen sacando los colores con mucha facilidad, me sigo poniendo rojo constantemente. Un piropo, un halago… ¡Me quiero morir!

 

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Vuelta a España

TL: Hacía mucho que no pasabas tanto tiempo en España…
LS: En los últimos meses he vuelto a tener trabajo aquí, propuestas muy interesantes. En verano estuve rodando con Almodóvar, que para mí ha sido una experiencia inolvidable. Me atrevería a decirte que ha sido el hito de mi vida. Es de las cosas más importantes que me han pasado como actor.

TL: Ya tenías ganas…
LS: Hacía muchísimos años que tenía ese sueño y, que se haya dado, no es poca cosa. Al menos para mí.

TL: Los sueños a veces se cumplen…
LS: Gracias a eso, este año ha sido muy lindo profesionalmente. Y más ahora cuando a eso tengo que sumar el rodaje con Marta Etura a las órdenes de Fernando González Molina y sus películas del Baztán. Eso me hace estar muy contento porque voy a estar viajando de Buenos Aires a Madrid hasta finales del mes de enero.

TL: Una vuelta al pasado. Nos conocemos desde esa primera y triunfante etapa en España…
LS: Y de repente me fui. Ya no tenía trabajo tan interesante y calculé que sería difícil volver, pero ¡ya ves! lo estoy haciendo.

TL: ¿Han redescubierto a Sbaraglia o se han vuelto a acordar de ti?
LS: No lo sé. Son etapas por las que pasamos los actores. También es verdad que atravesamos una racha de crisis y se producía menos cine. Digamos que aquí se hacían menos películas en las que tuviéramos hueco actores argentinos. Ahora parece que eso ha cambiado y la balanza vuelve a estar de nuestra parte. Ahora estoy trabajando mucho más aquí que en Argentina.

TL: Vas a tener que abrir, de nuevo, otra casa…
LS: Ya no tengo la casa de antes aquí, pero tampoco es necesario.

TL: No está de más tener una referencia, ¿no?
LS: No te creas. Yo estoy muy contento porque ahora, cada vez que vuelvo a Madrid, que supuestamente es una ciudad que conocía bien al haber vivido ocho años acá, me parece distinta. Y eso me encanta, porque voy descubriendo la ciudad por etapas. Cada vez que veng, me alojo en una zona diferente y eso alimenta mi curiosidad también. Si tuviera una casa no tendría esa posibilidad de reconstruir el descubrimiento de esta ciudad.

“Yo vivo en Buenos Aires, allí está mi vida y, sobre todo, allí se encuentra mi hija”

Lo más importante de la vida

TL: Sin embargo, tu vida sigue estando al otro lado del charco…
LS: Yo vivo en Buenos Aires, allí está mi vida y, sobre todo, allí se encuentra mi hija. Ahora está entrando en un colegio secundario, se hace mayor y nos necesitamos ambos.

TL: ¿Cómo estás viviendo la paternidad ahora?
LS: De manera muy distinta a cuando era pequeña. En poco tiempo va a empezar a volar por su cuenta. Ahora empieza a estudiar en un colegio emblemático en Argentina, que es el colegio Nacional de Buenos Aires, que pertenece a la universidad. Para entrar ha tenido que pasar por unos diez exámenes muy duros y muy fuertes. Ella lo ha querido. A sus 12 años ya tiene las cosas muy claras y quería ir a ese centro con sus amigas. Se está rompiendo el alma todo el año, no solo yendo a las clases obligatorias, sino también a otras de apoyo.

TL: Ha salido estudiosa…
LS: Sí, como su padre (risas). En serio, yo siempre fui muy estudioso. Tanto a su madre como a mí nos encanta lo que hacemos y somos muy apasionados con todo. Yo creo que lo demuestro en cómo me implico en cada trabajo.

 

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Mejor actor ❤

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El cine: aprendizaje y pasión

TL: Lo del cine, ¿te viene de pequeño?
LS: No te creas. No iba tanto al cine como se puede suponer. De niño no era particularmente cinéfilo, iba más al teatro. Empecé a estudiar muy pronto a los 12 años estaba ya estudiando interpretación. Los primeros años como actor se centraron en el teatro porque entonces no se hacía tanto cine. Hice tres años en televisión con una serie que era como ‘Al salir de clase’ de aquí y, a los 20 años, empecé a trabajar con Marcelo Piñeiro y comencé a hacer películas. Fue mi puntapié inicial en el mundo del cine. Con él hice cinco películas en veinte años de carrera.

TL: ¿Alguna de ellas fue tu punto de inflexión?
LS: Sí, ‘Caballos salvajes’ lo fue en Argentina y con ella vine por primera vez a España. Y aquí, la que me abrió las puertas fue ‘Plata quemada’, en esa época, Ramón Pilacés se interesó por mí y es mi representante desde ese momento. Era el año 1996, así que llevamos toda una vida profesional juntos. Él es mi antítesis, porque no tenemos nada que ver ni en la manera de pensar, ni en cómo miramos el mundo, ni siquiera la profesión y creo que eso justamente es lo que nos completa. Yo le escucho y respeto, porque me parece un tipo muy inteligente y que sabe mucho del oficio, pero la última palabra siempre es la mía.

TL: ¿Te dejas aconsejar?
LS: Sí, claro. Si no lo hiciera, estaría perdido. Me fío de él porque ha hecho mucho para que yo pudiera trabajar acá y, sin su criterio, no habría podido construir mi carrera en este país.

 

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Leonardo Sbaraglia y Hemán Belón.

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Reconocimiento, éxito, futuro, pasado…

TL: ¿Te sientes reconocido?
LS: Sí… Y también te digo que es muy diferente el reconocimiento de aquí al de Argentina. El público de mi país tiene una actitud muy devota con sus artistas, es más expresivo que el español. Aquí sós más fríos y también menos invasivos que allá. Llevo tantos años trabajando en esto que lo que me devuelve el público me alimenta mucho. Recibo mucho cariño, mucho afecto y mucho respeto.

TL: ¿Te imaginas haciendo otra cosa?
LS: Me gustaría, en algún momento, escribir o dirigir algo, al margen de la fotografía que sabes que me apasiona.

TL: ¿El niño del teatro se reconocería en el hombre de hoy?
LS: Sin duda. Yo estoy cada vez más cerca del niño que fui. No quiero olvidarme de mis raíces, de mi esencia. A veces cometemos el error de no recordarlo. 

TL: Haz un ejercicio de mirar atrás. ¿Hay un recuerdo recurrente?
LS: Yo siempre me acuerdo, mucho más últimamente, de mi infancia, mi familia, mi barrio, la relación con mis hermanos. A medida que uno se va haciendo mayor, va naciendo de nuevo. Yo siento que estoy resignificando mi vida todo el tiempo.

TL: Me reconociste en alguna ocasión que fuiste un niño feliz. ¿Existe una receta para la felicidad?
LS: No, al contrario. Yo creo que no la hay porque, si uno intenta cristalizar momentos que le hacen feliz, ¡está perdido! porque la felicidad se va moviendo. Lo que te hace disfrutar va cambiando. Yo creo que lo importante es mantenerse en contacto con lo que uno va siendo y ese uno está siempre en constante movimiento y evolución.

 

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Y el amor…

TL: También te sentiste querido siempre. ¿Solo el amor se permite una gran locura?
LS: El amor de por sí es la señal del ser humano para ir a por todo, en el sentido de arriesgar. Si no estuviera el amor ¿qué sería de nosotros? Amor, pasión, posibilidad de investigar, de tirarse al vacío, el amor por el otro… Si eso no existe, estamos muertos.

TL: ¿Siempre has tenido todo tan claro?
LS: ¡Qué va! Ahora con trabajo, seguridad y la madurez, que me ha dado la posibilidad de enfrentarme con eso que no sé, ya no me pasa. Pero antes aparentaba lo que no era, creía saber más de lo que realmente conocía. Es un mal endémico muy mal construido en la sociedad.

TL: Me estoy dando cuenta de que ya no fumas…
LS: Hace cuatro meses dejé de fumar. Ese era mi vicio y no lo echo nada de menos. Si un vicio produce creatividad ¡para mí está bien! Si es obsesivo no, porque la obsesión nace del miedo y eso es negativo.

TL: Ahora podrás permitirte algún placer prohibido como compensación…
LS: Los placeres prohibidos hay que permitírselos de vez en cuando (risas)… No me mires con esa cara de asombro, yo creo que hay que hacerlo. Hay gente que no se puede ni permitir fantasear con cosas. La sola posibilidad de poder hacerlo libremente desde la creatividad física o mental y ver adónde me lleva, es un ejercicio muy sano. En algunos momentos de mi vida no me he permitido ni fantasear y eso me limitó mucho.

TL: ¡Con lo resolutivo que tú eres!
LS: Yo soy tenaz, tozudo… y aunque no me lo haya dado la naturaleza, si me empeño ¡lo consigo! Hay muchas cosas que no se me han dado, pero busco la solución debajo de las piedras.

TL: Eso, en cierta medida, ha sido uno de tus lemas vitales…
LS: Cada vez más tengo uno muy presente y que tiene que ver con todo lo que estamos hablando. Abandero la transparencia con el hecho de ser humilde, con el lugar que uno tiene en la vida y, por supuesto, la solidaridad. Eso es primordial.

El gran don que me ha dado la vida es la posibilidad de cambiar mi cuerpo

El cambio es positivo y esencial

TL: ¿Hay un propósito que nunca cumples?
LS: La verdad es que los voy cumpliendo. Si hacemos esta entrevista hace cinco años, las respuestas habrían sido bien distintas. Ahora me siento otra persona. Hasta hace esos cinco años, yo tenía la asignatura de Química pendiente de mis estudios de secundaria y la probé ya de muy adulto.

TL: Nada te frena, por lo que veo… ¿Existe un miedo que no sepas superar?
LS: No tengo miedo ni a los precipicios, ni a los aviones. Superé el que le tenía a las arañas y las serpientes, hay algún insecto baboso pero, en general, he superado mis miedos, aunque el de la pobreza es uno que nos atenaza a muchos.

TL: ¿Los años te han vuelto caprichoso?
LS: Sí, me acabo de comprar un Apple Watch, que para mí es un auténtico capricho. Me gusta el deporte, ir midiendo las cosas y es muy operativo para mí. Y también me gusta tener un teléfono lindo de estos, un iPhone, porque ya sabes que me gusta mucho hacer fotos y la cámara es fantástica.

TL: ¿Te sigue molestando que el físico condicione?
LS: Todo pasa y se va acomodando. Hay cosas que le agradezco y otras que le reprocho. El gran don que me ha dado la vida es la posibilidad de cambiar mi cuerpo, tengo mucha facilidad para hacerlo y me viene genial para mi profesión. Muy fácilmente me convierto en lo que quiero. Y, si le tengo que reprochar algo, sin duda son los dientes. Toda la vida he tenido que cuidar las caries, como mi madre, y arreglarme los dientes torcidos. De hecho, sigo usando protector para enderezarlos.

Su vida, a estas alturas, sí ha conseguido enderezarla. Se define currante, tenaz y cariñoso. Su pareja ideal debe tener belleza interior, inteligencia, sensibilidad y sentido del humor. Reconoce que no tiene nada que ver con el prototipo de argentino seductor, porque nunca ha tenido labia. Sin embargo, las conversaciones con él nunca tienen fin…

*Localización: Librería Ocho y Medio. *Próxima semana: Fernando Tejero.

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