Motor

Comienza una nueva era en Aston Martin con el Vantage

Potencia, versatilidad, belleza y deportividad se unen en este Vantage que hereda toda la esencia de Aston Martin.

Luxury News Motor. 19/12/2018

La mítica marca Aston Martin convierte cada uno de sus modelos en una joya de coleccionismo. El aura que envuelve a estos codiciados objetos del deseo nace con cada nuevo modelo y permanece ya por siempre a pesar de los años. El Aston Martin Vantage es un claro ejemplo, y con 25.000 unidades vendidas desde 2005, refleja la pasión que ha despertado en tantos afortunados que han podido hacerse con uno.

Aun así y pese a la atemporalidad de las líneas estéticas del Vantage, los gustos cambian, el mercado manda y nadie es ajeno a sus dictados. Las marcas de la competencia, si bien en este segmento los restylings son más paulatinos y menos frecuentes que en otros, han ido conquistando nuevos clientes gracias a diseños más actuales y a la incorporación de la tecnología más puntera. Así que los ingenieros de Gaydon han tenido que conjurar a los astros para crear un Vantage con espíritu de ave fénix.

El propósito ha sido desde el inicio partir de cero con el diseño de este coche

Henrik Fisker fue el responsable del diseño de aquel primer Vantage en 2005, dotado de un motor V8 que rendía 385 CV. Poco después, mejoró las prestaciones del modelo con un V12, que ha evolucionado hasta la aparición de los DB11 y DBS Superleggera, modelos que se integran en un reducido segmento donde se codean otros deportivos de gama alta como el Porsche 911 o el Mercedes AMG GT (modelos que hemos probado anteriormente).

Líneas inspiradas en el Aston Martin Vulcan

Para crear un diseño nuevo y rupturista con lo visto hasta ahora en el Vantage, el equipo de diseño de Marek Reichmann ha tomado algunas referencias del Vulcan, así como de la calandra delantera que adornaba los modelos de los años 50. Con todo, el propósito ha sido desde el inicio partir de cero y ser capaces de crear un diseño que entrelazara belleza y deportividad.

En el frontal destaca la emblemática calandra que recuerda la boca de un pez gato

Y así, Aston Martin ha logrado una estampa de gran coherencia en las formas, elegantes y robustas a un tiempo. En el frontal destaca la emblemática calandra que recuerda la boca de un pez gato, rematada por un perfil metálico que sobresale de la carrocería, otorgándole un matiz de depotividad un tanto agresiva. Con esto contrastan los grupos ópticos, totalmente integrados en el afilado capó delantero, y aunque ciertamente elegantes por su discreción, nos parecen algo anodinos respecto a lo que la marca nos tiene acostumbrados.

En cuanto a la vista lateral, aquí el efecto visual es sobresaliente, gracias a unas líneas fluidas y contundentes a la vez. Destacan las llantas de 20” que albergan neumáticos Pirelli P Zero desarrollados específicamente para el nuevo Vantage, con 255/35 delante y 205/30 en el tren posterior, donde se aloja el eje de tracción.

Estética deportiva y renovada en la parte trasera del coche

En la zaga es donde apreciamos el verdadero ejercicio de diseño. Llama la atención la luz de freno, que, siguiendo una línea ascendente desde los laterales para remontar el alerón que corona el portón, dota de una personalidad arrebatadora a este Vantage. En la parte inferior, sendos difusores de estética muy deportiva y que recuerdan al Aston Martin GT3, alojan las dos salidas de escape. Si todo este alarde de estética y belleza no bastara, podría ser que, a no mucho tardar, Aston Martin nos regale con una versión Roadster, así como con otras variantes del Vantage más potentes para rodar en circuito, como podría ser un GT3.

En conducción tiene pocos rivales que le hagan sombra

Una maravilla mecánica bajo el capó

El motor V8 de 4.0 litros biturbo, de origen AMG, se halla ubicado en una posición muy retrasada. Sus 510 CV de potencia y par motor de 685 Nm disponibles entre 2.000 y 5.000 rpm mejoran en 74 CV la versión Vantage S y casi igualan los 517 CV que producía el motor del Vantage V12.

Con esta mecánica, las prestaciones no defraudan en absoluto: con una aceleración de 0 a 100 km/h en tan solo 3,7 segundos y una velocidad máxima de 305 km/h el Vantage tiene muy pocos rivales que le hagan sombra. Además, esta versión es 230 kg más ligera que el DB11, y eso se aprecia en la conducción, sintiéndose más ágil y rápida.

Se puede elegir entre distintos tipos de conducción

Sabemos que, en estos excepcionales automóviles, los ingenieros cuidan no solo lo que se ve, sino también lo que se oye. Los Aston Martin tienen un sonido propio y por ello se ha puesto especial empeño en que, si bien no se reproduce el sonido del antiguo V8 atmosférico, se mantenga en todo lo posible la sonoridad propia de la marca, optimizando a un tiempo el rendimiento y la eficiencia, para lo cual se han modificado el sistema de admisión, la electrónica y los escapes.

Para aprovechar al máximo las fulgurantes prestaciones del Vantage, se le ha dotado de una caja de cambios ZF de 8 velocidades, situada en el eje trasero mediante una estructura tipo transxale. Esta caja, habitual en deportivos de altas prestaciones, es la única que puede garantizar la entrega inmediata del elevado par de potencia que desarrollan estos motores. En el caso del Vantage, el cambio es tan preciso que cuando se usa en modo secuencial, recuerda a un cambio de doble embrague.

El paso en curva es fantástico

No obstante, a pesar de la comodidad de este tipo de caja de cambio, el jefe de Aston Martin, Andrew Palmer, no descarta que en versiones más radicales del Vantage, como podría ser un V12, se incorpore una caja de cambios manual. En cuanto a la tracción, esta queda asegurada permanentemente gracias un diferencial trasero con control electrónico (E-Diff), nunca antes utilizado por Aston Martin.

Al ser autoblocante, es capaz de variar, en milisegundos, de una posición totalmente abierta a bloquearse en función de los requerimientos del control de estabilidad. Como resultado, el paso de curva resulta impecable, respondiendo de inmediato en caso de que alguna de las dos ruedas traseras pierda adherencia, actuando como un control vectorial de par.

El chasis en aluminio le proporciona gran ligereza

A la estabilidad del conjunto contribuye de manera decisiva el chasis, que es una evolución mejorada en un 70 % respecto al del DB11. Se ha realizado íntegramente en aluminio, con lo que se consigue limitar el peso del Vantage a 1.530 kg en vacío, distribuidos en una proporción 50:50 entre los dos ejes. Resultado, un comportamiento dinámico fuera de serie.

En el apartado de frenos, estos se han equipado con unos discos de acero de 400 mm para el eje delantero y de 360 mm para el posterior, dotados de pinzas de 6 y 4 pistones respectivamente. El conjunto es más que suficiente para garantizar la respuesta óptima a las prestaciones del Vantage; con todo, se ofrece también la opción de frenos carbocerámicos.

El reparto de pesos es muy equilibrado

Puestos a conducir…

La parte más interesante del Vantage llega cuando nos ponemos manos al volante. Lo primero que se aprecia es un aplomo del conjunto muy equilibrado gracias al reparto de pesos tan acertado, que se complementa con una columna de dirección muy rápida y su sistema de suspensión electrónica pilotada Skyhook, con tres posiciones seleccionables (Sport, Sport+ y Track), que se ajustan desde un botón tras el volante y que condicionan tanto la gestión del motor como el funcionamiento del ESP.

Como resultado, nos encontramos con un paso por curva más noble y equilibrado que con el DB11, con impecables transiciones entre las curvas y una sensación de que incluso la misma zaga reacciona de forma muy ágil y precisa. Y si nos sabe a poco su impresionante comportamiento en curvas, con el modo Track activado experimentaremos la conducción de un GT3, con el ESP parcialmente desconectado, para jugar con acelerador y marchas a través del cambio secuencial y apurar el motor hasta el corte de inyección.

En el interior todo está comprimido y dirigido al conductor

Interior elegante y acogedor

En el interior, el puesto de conducción agrupa una gran cantidad de mandos y botones para todas las funciones imaginables, para nuestro gusto, con una distribución poco funcional, como en el caso de la consola central, que presenta todo muy junto en poco espacio. No obstante, la preferimos a la del anterior DB11, excesivamente retro.

En la mencionada consola central, destaca una pantalla LCD de 8” de Mercedes Benz, que muestra tipografías propias de Aston Martin y desde la cual se controlan tanto el sistema de infoentretenimiento como el navegador o el teléfono, y es compatible con el sistema Apple Car Play.

El cuadro digital es muy práctico

Tras el volante aparece un cuadro de mandos sumamente completo y totalmente digital, el mismo que equipa el DB11 y el DBS Superleggera. Debemos reconocer que, siendo más práctico, no tiene el estilo que tenía el mítico cuadro analógico de agujas contrapuestas del antiguo Vantage.

El perímetro del volante es de todo menos circular, pero su grosor y tamaño hacen que, al poco rato, resulte cómodo de manejar. A los lados del mismo se hallan las levas del cambio secuencial, que permanecen fijas al girarlo, algo que se agradece en la conducción deportiva. Desde el mismo volante es posible gestionar el menú del cuadro de mandos, los modos de conducción y el reglaje de la suspensión.

La comodidad de los asientos es perfecta

Los asientos tienen una ergonomía simplemente perfecta: disponen de multitud de reglajes eléctricos que recogen el cuerpo de tal manera que se adaptan a cada curva de la espalda y piernas, lo que hace de la conducción una experiencia realmente placentera. Tras los asientos se alojan unos pequeños huecos para guardar objetos, y los 350 litros de capacidad del maletero dan juego suficiente como para abordar viajes largos.

En la unidad de pruebas, todo el tapizado de asientos, techo, laterales de las puertas y salpicadero era de alcántara, que, con ese efecto aterciopelado tan característico, confiere al habitáculo un aspecto muy elegante y sobrio, incluso acogedor.

La nueva Bodega Waltraud resalta la belleza del nuevo Aston Martin Vantage

Un Vantage nuevo de verdad

A lo largo de los 10 años en que la confianza del Concesionario Oficial Aston Martin Barcelona nos ha permitido probar todos los modelos Vantage aparecidos desde 2005, podemos decir que esta nueva entrega es un automóvil que muy poco tiene que ver con sus predecesores. Ya meses atrás tuvimos la ocasión de hacer pruebas a una unidad del Aston Martin DB11 con motor V8 que nos dejó impresionados por su línea estética y su comportamiento en carretera, y posteriormente repetimos con el DBS Superleggera.

Sin embargo, tras probar ahora el Vantage, sin duda consideramos que es el más equilibrado de los tres y la adquisición más racional entre ellas. Finalmente, no podemos acabar este artículo sin agradecer a la Familia Torres su predisposición para poder completar este reportaje con las preciosas imágenes que su nueva Bodega Waltraud ha proporcionado para resaltar la belleza del nuevo Aston Martin Vantage.

Luxury News Motor.
Agradecimientos: Aston Martin Barcelona y Bodegas Torres.
Fotografías: Cristóbal Arjona.

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