Entrevistas

Camino Pardo: “La mujer aporta un aire renovado al sector del vino”

Camino Pardo es una de las enólogas más relevantes de España y para ella, el vino tiene un componente social muy profundo.

Nathalie Biain Ladera. 25/02/2019

El vino es algo más que un producto gastronómico. Forma parte de la cultura de las sociedades y genera a su alrededor numerosos vínculos económicos y emocionales. “El vino es arte”, resume con contundencia Camino Pardo, enóloga y directora de las bodegas Frontaura & Nexus. Una marca que celebra sus veinte años en el mundo del vino y que ha conseguido posicionarse internacionalmente como uno de los referentes de modernidad y calidad.

Sus vinos son reflejo de los valores tradicionales de nuestra tierra: vinos estructurados, pero de taninos amables. Para Camino Pardo, “el vino crea vínculos de fraternidad en los que no solo se comparte mesa, sino el bagaje existencial, las emociones y las experiencias estéticas”. Y qué mejor que descubrirlo mientras charlamos con ella degustando cuatro de sus productos estrella: Frontaura reseva (añada de 2009), Aponte (añada de 2009), Nexus Plus (añada de 2011) y Nexus One, el Ribera del Duero por excelencia.

Fachada de la bodega Frontaura & Nexus

The Luxonomist: ¿Cómo fueron sus inicios en el mundo del vino?
Camino Pardo: Ha sido y es un privilegio liderar este proyecto que en realidad no fue algo totalmente nuevo para mí, pues mi familia siempre estuvo ligada a la industria agraria de la transformación. Cierto es que no fue algo planeado ni predecible teniendo en cuenta mi trayectoria profesional anterior. Pero esa circunstancia lo convirtió en un reto aún más apasionante. Desde el primer contacto, el vino me inspiró mucha ilusión y pasión en el trabajo diario. Tienes que poner empeño en aspirar a la excelencia en las tareas que pones en marcha y saberte rodear de colaboradores que te acompañen en los valores que deseas transmitir. Nada importante se hace solo, y todos los que integramos el equipo Nexus & Frontaura somos conscientes de que la valía profesional de cada uno está al servicio de nuestro proyecto en común, en el que todos ponemos lo mejor de nosotros.

TL: ¿Cómo ve el papel de la mujer dentro del sector?
CP: Las mujeres en la actualidad están incorporadas en el mundo del vino aportando un aire renovado de intuición, que enriquece esta industria desde la producción del viñedo, a la elaboración, a la comercialización de todas las gamas de vino y, además, tiene su propio criterio de consumo del mismo. Si repasamos someramente las mujeres y el vino se me ocurren algunos ejemplos, Madame Clicquot es la viuda más famosa del sector, que asumió las riendas de la Maison a partir de la muerte de su marido en 1805 con tan solo 27 años y ¡revolucionó el sector! Podría citar otros ejemplos más actuales e igual de exitosos, y desde luego en el caso de Nexus & Frontaura somos ejemplo de ello, puesto que las mujeres estamos incorporadas en todos los procesos empresariales y de producción: dirección, enología, en maquinaria de bodega y en ámbito administrativo y comercial.

Camino Pardo pone mucha pasión e ilusión en la elaboración de los vinos

TL: Y sabemos bastante de vino…
CP: Sí, por supuesto. Resulta muy gratificante destacar la incorporación del sentido femenino en el consumo de vino. Las mujeres disfrutan del vino, catan para ampliar sus experiencias, procuran formarse un criterio, seleccionan sin complejos para apreciar diferentes estilos y tienen en cuenta las opciones de maridaje para las distintas ocasiones de consumo.

TL: Sus vinos se venden en más de 24 países y en pocos años se han consolidado internacionalmente. ¿Qué es lo que diferencia al consumidor exterior del español?
CP: Nunca he pensado en el mercado español o internacional como algo separado, sino como ‘el mercado’. Siempre he confiado en la calidad de nuestros vinos, en nuestras fortalezas como producto singular y en la oportunidad de posicionar los tintos en el segmento de calidad internacional con la mejor relación calidad/precio. Vivimos en el país con el mayor viñedo del mundo en superficie de hectáreas plantadas, y uno de los mayores exportadores de vino. Todo ello a pesar de que nuestro consumo interno ha ido disminuyendo y se ha desplazado hacia otro tipo de bebidas como la cerveza.

Las bodegas deberían aumentar la divulgación de la cultura del vino

TL: ¿Por qué ese cambio de tendencia?
CP: En España, el consumo de vino crece con la edad. Tenemos un ‘consumidor tipo’ que es varón entre 35 y 57 años que prefiere vino tinto acogido a Denominación de Origen y los momentos en los que lo consume son celebraciones: cenas en restaurantes, reuniones familiares o fiestas en casa y fuera de ella. Aunque España va cambiando con la incorporación de las mujeres al mundo de vino, y de un creciente interés por estar más informado de lo que se bebe, debemos hacer más esfuerzo por incorporar a otros grupos de consumidores. Las bodegas deberíamos divulgar una mayor y mejor información sobre la cultura en torno al mundo del vino y trabajar con los profesionales de la restauración o tienda especializada o agentes del mercado que tienen la oportunidad de convertirse en prescriptores de vino frente al cliente.

TL: ¿Existen diferencias entre el consumidor español y el extranjero?
CP: En nuestro país se sigue tendiendo a consumir marcas conocidas, lo que implica falta de comunicación entre el sector y el consumo. En general, fuera de España el cliente busca vinos que cuenten una historia, le interesa aquello que transmita autenticidad. A los extranjeros les apasionan los crianzas y demandan añadas antiguas. En definitiva, el consumidor internacional vive en un mercado bastante profesionalizado en la cultura del vino, con agentes de mercado expertos en los vinos que comercializan y se establece una relación de confianza entre el ‘prescriptor’ y el consumidor hacia el producto a adquirir. Basta mencionar el caso de los ‘millennials’ de Estados Unidos, que es uno de los motores de aumento de consumo de vino, tan lejos de los hábitos de consumo del mismo grupo de edad en España.

El respeto constante en la elaboración del producto da sentido a todos los vinos de la bodega

 TL: ¿Cuál es la clave del éxito de sus vinos?
CP: Para nosotros la clave está en la tipicidad y singularidad que garantiza una agricultura sostenible. Abrazados por el curso del río Duero, nuestros valores son tierra, fruta, silencio y tiempo. El respeto por la singularidad de nuestra materia prima es el eje de partida: la uva Tempranillo. La escasez de agua y el clima extremo se suma a un suelo pobre, posibilitando la elaboración de unos vinos dotados de una singular personalidad. Nuestros tintos ‘Frontaura’ y ‘Nexus’ tienen su estilo goloso, preservando la frescura a lo largo del tiempo, de taninos amables, muy elegantes, cálidos, aterciopelados, equilibrados y desde luego alegres.

TL: Se ha animado a crear un vino Kosher… ¿En qué consiste?
CP: El proyecto Kosher lo iniciamos en el año 2013 por diferentes motivos. Hace unos años, ya detectamos que los mercados empezaban a demandar como argumento clave el método de elaboración, la preocupación en cuanto al origen del producto y los métodos de producción de los vinos empezaba a ser importante para el consumidor. ‘Kosher’ es una certificación que garantiza un método natural de elaboración bajo unas estrictas normas de pureza. Desde la materia prima, la uva, a la salubridad en bodega de todos los elementos en contacto con el producto así como una extrema vigilancia en todo el proceso hasta el etiquetado y empaquetado.

La escasez de agua, el clima extremo y un suelo pobre condicionan el producto final

TL: Un proceso por lo tanto muy minucioso…
CP: Así es. Toda la elaboración de este vino es vigilada por las normas de las Leyes Dietéticas Judías Kashrut. Kosher, significa en hebreo ‘apto, adecuado’ y se considera vino kosher cuando su elaboración cumple estas normas estrictas bajo la supervisión de una autoridad religiosa judía o personas cualificadas de esta religión, y manipulado únicamente por personas judías. Y, sobre todo, es Kosher porque no contiene ingredientes específicos prohibidos y su proceso de elaboración es natural. Sinceramente elaboramos este producto con todo respeto a las normas que lo certifican, pero para mí no es un vino para la comunidad judía ni algo raro, es parte de mi familia de tintos y lo considero como la expresión total de lo que es la variedad Tempranillo en sí misma: una frutuosidad total, golosa, que te pide más, una experiencia tan delicada, llena de encanto… Además, este producto es recomendable para la población con intolerancia a los sulfitos y tiene una parte solidaria de responsabilidad social, puesto que esta certificación invierte un porcentaje de la recaudación de sus ventas en beneficio de los más desfavorecidos.

TL: Hace poco celebramos San Valentín, pero en general… ¿qué vino recomienda para regalar a alguien especial?
CP: Lo importante del vino es que cuando lo bebemos catamos historias, historias que emocionan, que conmueven, que tienen algo que enseñar y sobre todo que emocionan. El vino tiene un componente social muy profundo. Se elabora y se bebe para disfrutar, para compartir, para agradar e incluso para impresionar a quien amamos o queremos agasajar. Para alguien especial os recomiendo Nexus Crianza, un Ribera del Duero sin aristas, elegante, con complejidad, un placer para todos los sentidos: ¡La vista, el tacto, el gusto, los aromas! y el oído para asimilar este momento lleno de emociones. 

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