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#CloseTo María León: «Yo me considero actriz, no cómica»

Borda la comedia, porque los orígenes andaluces ayudan, pero si le pides que protagonice un drama, acepta el reto y lo saca adelante con nota.

Amalia Enríquez. 16/07/2019

Da igual el personaje que pongas en su mano. María León les da a todos su particular visión de la vida y de entender la interpretación. Borda la comedia, porque los orígenes andaluces ayudan, pero si le pides que protagonice un drama, acepta el reto y lo saca adelante con nota. Ahora es Emperatriz de Japón, en su último trabajo al lado de su “Emperador” Dani Rovira. Y de esa aventura hablamos hace unos días…

The Luxonomist: ¿Seguimos en modo emperatriz o ya se ha pasado?
María León: Pues mira, ahora estoy en modo avión porque acabo de aterrizar de Méjico, donde estuve rodando “La casa de las flores” y todavía no me he desecho del jet lag y todo eso.”.

TL: ¿Cómo ha sido esa aventura mejicana?
ML: Maravillosa, si te digo la verdad. Estoy feliz porque ha sido una experiencia importante y dificilísima, donde he experimentado dificultad y aprendizaje, pero la he disfrutado mucho. Ha sido una gozada trabajar con todo el equipo, incluido mi hermano Paco ¡claro! Ha sido una experiencia distinta.

TL: Trabajar con Paco sin que sea él quien te dirija…
ML: Para mí ha sido un revulsivo. Yo me lo he pasado pipa. Por suerte trabajamos mucho los dos pero, sin embargo, nos vemos poco  y, gracias a este rodaje, hemos tenido la oportunidad de disfrutarnos mucho. Fue un trabajo muy loco y hemos podido jugar. Hemos estado jugando mucho las dos porque, en este caso, su personaje es femenino. Hemos sido hermanas en la ficción, siendo hermanos en la vida real. Ha sido divertidísimo.

 

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TL: En el set ¿Uno es consciente de que es hermano o ahí no existe el parentesco?
ML: Sí, por lo menos nosotros no lo podemos evitar. Es mi hermano mayor, me lleva diez años. Es mi protector, mi amigo, mi todo. No lo puedo evitar. Ni rodando perdemos la conexión de familia. Delante o detrás de la cámara, yo no puedo evitarlo. Es curioso que eso ocurra pero es también lo chulo de esta profesión.

TL: María León ¿es cómica o actriz?
ML: Yo me considero actriz, no cómica. Ser cómica es una profesión muy difícil, de las más complicadas. En este país tenemos grandes cómicas de verdad.

TL: Sin embargo, sin pretenderlo, has conseguido tener un máster en comedia.
ML: Es verdad que he trabajado mucho en comedia y, mis primeros pasos, los he hecho haciendo comedia y, por suerte, he pasado mucho por esa escuela. Es algo que me funciona, que me gusta y que entiendo por timing pero, para ser cómico, hay que tener un color especial. Dani Rovira o mi hermano Paco son grandes cómicos, pero para llegarles a ellos hay que tener un tipo de inteligencia que yo no tengo. Yo soy más animal en ese sentido.

 

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TL: ¿Ya eras tan chisposa de pequeña?
ML: Yo he sido un torbellino siempre, no he parado nunca. Soy como un colibrí. He sido curiosa y muy activa desde muy pequeña. Muy extrovertida también, a diferencia de mi hermano que es muy tímido. En mi casa, las mujeres somos más extrovertidas. Eso nos viene por carácter y por tierra también.

TL: El sur da la comedia…
ML: No siempre viene de allí, hay buenos cómicos en otras regiones. Tienen otra manera de ver la comedia, tienen otros colores. Es como la música. No es lo mismo un vals que un rap, pero es música en ambos casos. La sensación que le crea a uno en el alma es la misma. Lo difícil de la comedia es humanizarla y eso tiene que existir en todas las partes del mundo porque, de lo contrario, la gente no sobreviviría.

TL: Has hecho drama y también has salido airosa. Me viene a la cabeza, en este momento, “Sin fin” con Javi Rey…
ML: A mí me encanta, como actriz, ponerme delante de un espejo  y jugar con el personaje. Lo gozo, me lo paso pipa. Me lo paso muy bien haciendo drama. “Sin fin” fue una película muy dura a la hora de rodarla por muchos hándicaps, pero había mucho amor, mucho talento. Yo encontré otro hermano en Javi y eso es una suerte, no siempre pasa. Él es muy especial, es un señor y encontrártelo así de frente, darle la mano y tirarte a la piscina, no es habitual. Él y yo fuimos familia desde el primer día y eso era importante para sacar ese trabajo adelante. Y eso lo supimos cuando terminamos. Mira que lloramos, pasamos calor, sufrimos… pero yo gocé mucho con ese trabajo. Por eso me considero actriz, porque me lo paso pipa llorando, haciendo melodrama o haciendo de loca, como ahora en Méjico.

 

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TL: ¿Qué hay de la María de “La voz dormida” en la de hoy, por ejemplo?
ML: Yo espero que mucho, sobre todo a nivel de actriz. La ilusión y las ganas no las he perdido. Cada día que voy a trabajar llevo los mismos nervios, las mismas ganas y la misma incertidumbre. Eso es lo que hace que a mí me siga  poniendo esta profesión, no quiero perder nada de eso.  Nunca pierdo la esperanza y siempre tengo ganas de vivir. No es fácil, lo sé. Yo soy muy afortunada porque trabajo  mucho. No siempre ocurre así en este trabajo, esa es la lucha ¿no? Saber darle la oportunidad a los trabajos que te llegan, acertar en los SÍ y en los NO. No es tan difícil llegar como mantenerse. Y yo creo que he sabido mantenerme, seguir ilusionándome con los trabajos y conservando la ilusión de la Pepita de “La voz dormida”. Espero que no se me vaya porque, entonces, sería muy difícil trabajar.

TL: ¿Te imaginas haciendo otra cosa?
ML: ¿Qué no sea de actriz?… No sé. Si me dices dirigir, tal vez. Me encantaría porque me gusta la técnica, las cámaras.. No te diría que nunca lo haría porque me gusta. Creo que sería muy osado por mi parte, eso también es verdad. No es cuestión de tener miedo, porque yo arriesgo muchísimo, pero de momento no tengo la osadía para decirte que lo voy a hacer, no tengo esa ambición. Yo bailo y hago muchas cosas. No las muestro todas, pero intento alimentarme constantemente. Mientras hago eso con mis herramientas de actriz, solo tengo que demostrarme a mí misma que puedo hacerlo. Estoy muy a gusto con mi locura y mi universo.

TL: ¿Tienes claro lo que nunca harías?
ML: Tampoco, fíjate. Quiero hacer aún muchas cosas y muy diferentes. Soy muy curiosa y eso me hace explorar muchas cosas, no quiero quedarme haciendo siempre lo mismo. Yo quiero hacer muchas cosas y me gustaría poder sentir en mi pellejo muchas sensaciones y, para que eso ocurra, hay que hacerlas.

TL: Para eso tiene que seguir sonando el teléfono…
ML: Lo sé. Siempre uno se plantea que no vuelva a sonar y es algo probable, pero no me asusta porque tengo las manos, cabeza, boca y pies divinamente. Yo hago muchas cosas, me reúno con mis amigas e intentamos crear y seguir inventando. Si algún día no me llamaran, tengo cosas en la recámara para ponerme a hacer, no se me van a caer los anillos.

 

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TL: Siempre hay que tener plan B…
ML: A mí me gusta mucho mi profesión, me divierte y, entonces, no desconfío de ella y de no poder seguir haciendo cosas. No sé cómo explicarte. No dudo y tengo ganas de hacer teatro. También de parar para poder alimentarme. Quiero viajar y reunirme con artistas. Hay que alimentarse porque llega un momento que uno se convierte en un producto y no puede ser. Hay que retroalimentarse y parar la máquina. Un producto funciona para una canción, pero no para crear una sintonía ¿Me entiendes?

TL: Me hablas de tus amigas ¿Siguen siendo las de siempre?
ML: Sí, las de toda la vida, desde que tengo 14 años. Son el equipo de mi vida, como lo es Inma Cuesta que es como si fuera mi hermana. Es uno de los pilares más importantes de mi vida y de esta profesión. Yo mantengo los mismos amigos porque soy muy familiar.

TL: ¿Eras la rara del grupo por dedicarte a lo que ellas ni siquiera imaginaban?
ML: En absoluto, pero también te digo que yo soy rara desde que nací (risas). Tengo la gran suerte de que la gente, que tengo a mi alrededor, me quiere como soy.

TL: Esa es la clave…
ML: Sé que es una suerte, pero a mí me ayuda muchísimo para tocar tierra. Cuando la gente te adula y te quiere engolosinar con halagos, ropa y tantas cosas que nos ofrecen a los artistas, entras en un mundo que es parte de una ficción. La realidad es lo que es importante tener y mis amigos son los que hacen posible que tenga los pies bien asentados en el suelo. Ellos se sienten muy orgullosos de mí y no me hacen ser ficción, solo hacen que sea la persona que yo soy.

María León junto a Amalia Enríquez en un momento de la entrevista

TL: La importancia de las raíces…
ML: Son fundamentales, pero también para disfrutar de todo lo que viene y que no se vaya sin haberlo paladeado. Es importantísimo no perder la esencia y yo, para eso, soy bastante jodía (risas). Soy muy familiar, defiendo mucho lo mío, me gusta mucho mi acento, mi tierra y el mundo en general, pero llevando lo mío como bandera.

TL: ¿Cómo es la María a la que la gente no tiene acceso?
ML: No te creas que muy distinta a lo que ve. Yo no tengo mucho que ocultar, soy lo que soy. Tengo mis fragilidades y, como todo el mundo, una manera particular de surfear la vida. Me gusta investigarme constantemente y el pelo, largo o corto, no deja de ser una búsqueda infinita de cómo vivirme y sentirme. Es la manera de estar vida. Yo soy muy viva y muestro lo que soy. Rara vez María oculta lo que le pasa. Soy muy impulsiva.

TL: ¿Crees que ocupas el lugar que mereces?
ML: Es difícil esto que me preguntas. Yo no sé qué lugar merezco, la verdad. Como ser humano, me hago cargo del lugar que ocupo en el mundo pero, en esta profesión,  eso lo veo más desdibujado y, si me apuras, no sé ni lo que es. Intento ser generosa con el mundo y conmigo para disfrutar, porque es una suerte poder estar aquí.

TL: ¿La niña María, rara desde que nació, se reconocería en la mujer que hoy eres?
ML: Sí, totalmente. Y espero que no se me vaya nunca esa niña porque, si eso ocurre, me moriré. Esa niña es lo único que he intentado mantener, porque el cuerpo y la cabeza van a su aire, pero lo que podamos mantener en nuestra alma es lo que nos queda.

Localización: Hotel Urso & Spa Madrid.
Próxima semana: Álex González.

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