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#CloseTo Sergio Dalma: «Nunca pensé en arrojar la toalla, ni en los peores momentos»

Sigue manteniendo su imagen pública, la de Sergio Dalma, al margen de su alter ego, Josep Capdevila. Y sigue sumando años y también éxitos.

Amalia Enríquez. 26/11/2019

Dicen que llegar al éxito, a veces, no es tan complicado como mantenerse. Lograr ambas cosas y mantenerse tres décadas, reinventándose y aumentando seguidores a cada paso, ya son palabras mayores. Empezó a los 16 años cantando en orquestas y recorriendo los pueblos cercanos a su Sabadell natal. Ahora, Sergio Dalma celebra sus treinta años como profesional (Treinta… y tanto) y, aunque le sigue imponiendo subirse a escenario, en él se transforma y es plenamente feliz.

The Luxonomist: Tus años de celebración coinciden con los que nos conocemos. ¿Nos quedarán cosas por decir? (risas)
Sergio Dalma: Eso siempre. Como nuestros trabajos nos llevan a vernos espaciadamente, sentimos la necesidad de ponernos al día y tenemos siempre conversación (risas). En todo este tiempo, tú has estado muy presente y siempre nos junta la vida en algún momento.

TL: Treinta años no son nada… y son mucho.
SD: Es una cifra que me hace pensar que es algo de un cierto peso. En todo este tiempo, siempre he buscado la parada y mirar atrás para preguntarme de dónde vengo y adónde quiero ir.

TL: ¿Cuál ha sido el secreto de sobrevivir?
SD: Ufff, creo que no he perdido la ilusión, el entusiasmo y las ganas de sorprender. Siempre he luchado por que mi siguiente trabajo fuera mejor que el anterior. Nunca me ha gustado quedarme en la zona de confort. Siempre hay que arriesgar, obviamente sin dar la espalda a tu público, pero disfrutando un montón de este trabajo. Empecé como profesional a los 16 años y ahora con 55, ya es evidente que no me equivoqué. Esta es mi pasión.

TL: ¿Cómo llevas la cincuentena?
SD: Muy bien, mejor que la cuarentena. Cuando cumplí los cuarenta tuve como una depre (risas). Ahora, sin embargo, llego el mismo ritmo de trabajo que cuando tenía 35 años, con lo cual me digo: “Oye, pues vamos bien” (risas). Camino hacia los sesenta con una salud emocional y física saludable. Y, sobre todo, tengo muchas ganas de seguir adelante.

 

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22/30 – 30 años de carrera, 30 post 3️⃣0️⃣ ……….. Italia siempre ha estado presente en mi vida y sobre todo en mi carrera. Tenía claro que en algún momento quería rendir homenaje a esos clásicos italianos que me habían acompañado desde niño y en 2010 se publicó Vía Dalma. Tuvo tan buena acogida que lo que iba a ser un disco se convirtió en una trilogía avalada por más de medio millón de copias vendidas, tres giras de gran éxito en España y Latinoamérica y la satisfacción de haber cumplido uno de mis sueños de la mano de mi productor Claudio Guidetti que supo renovar todos los temas y conseguir que sonaran a Dalma. Grazie Claudio. Sei grande fratello!! #los30dedalma

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«Me gusta ser un anónimo fuera del escenario»

TL: ¿Cómo se ve la vida a los 55?
SD: Se ve de una forma más pausada, intentando saborear todo más que nunca, con más dosis de paciencia. Es una edad que me ha dado la calma porque, tú me conoces bien, aunque nunca he vivido con esa obsesión por ser el número uno, he aprendido a estar en los momentos buenos con la misma actitud y entrega que en los menos positivos. El efecto de la noria, ¿no? Hoy te toca estar arriba y, en otra etapa, más abajo. Nunca me he rendido y he seguido trabajando igualmente con la misma ilusión. He disfrutado cada momento.

TL: ¿Cómo has gestionado las horas bajas? Porque las ha habido…
SD: Sin duda, ha habido muchos momentos de bajón. He tenido  etapas de sentirme muy solo, poco arropado por una discográfica o por un mánager que yo no quería. Ahora, desde hace tiempo, ya no. También te digo que incluso en los peores momentos, nunca pensé en arrojar la toalla, porque soy de los que piensan que siempre hay que seguir trabajando. Y en los momentos de éxito, igual. Soy un trabajador de la música y un disfrutón. Vaya bien o vaya mal, hay un camino por recorrer.

TL: ‘Bailar pegados’ fue un punto de inflexión en estos treinta años. ¿Algún día dejarás de cantarla?
SD: Eso no pasará nunca, entre otras cosas porque nunca dejarán de pedírmela. Y también te digo que yo sería incapaz de dejar de cantarla al subirme al escenario. Hay canciones al margen de ella (‘Esa chica es mía’, ‘Galilea’, ‘La vida empieza hoy’) que siempre las he cantado. A lo largo de los años las he ido retocando, pero estoy feliz de cantarlas porque le debo mucho a estas canciones, porque ya son parte de mí. Y del público, creo.

TL: Esa canción te llevó a Eurovisión. Ahora que se cuestiona tanto ese concurso, para ti fui muy importante.
SD: Muy importante, decisivo diría yo. Mi festival era como de pueblo, comparado con lo que se organiza hoy. El espectáculo de Eurovisión ahora es bestial. Echo de menos que haya una banda/orquesta en directo, que es esencial. El otro día veía fotos de mi participación, que fue en los estudios Cinecittá de Roma (que tú conoces muy bien) y tengo muy buen recuerdo porque, en mi carrera, hay un antes y un después de ‘Bailar pegados’ y de ese festival. Y también de la estética (risas).

TL: Si vemos fotos de aquellos años…
SD: Haríamos unas risas. Sobrevivimos a aquella época y ahora nos toca vivir otra. Lo triste sería que nos hubiéramos quedado estancados en aquel momento.

«Nunca me ha gustado quedarme en la zona de confort»

TL: Bueno, tampoco era muy tuyo ser Sergio Dalma las veinticuatro horas del día…
SD: Nunca he dejado que el personaje se comiera a la persona. Al principio, es verdad que hay un pulso, pero con el tiempo te das cuenta de lo que realmente merece la pena. Yo soy un tío que cuando bajo del escenario, desconecto. Viajo en el metro, voy a la compra y hago mi vida. No me gustaría ser Sergio Dalma todo el día, sería horroroso. Será un personaje que aparecerá unos años en mi vida, luego desaparecerá y quedará la persona, Josep Capdevila, es lo que soy. Me gusta ser una persona más, un anónimo más fuera del escenario. He aprendido en este tiempo que, con mi música, he hecho feliz a mucha gente. Y eso me basta.

TL: ¿Y tú lo has sido también?
SD: Mucho. Ahora que hago balance no solo como artista, sino también a nivel personal, creo que he disfrutado de cada momento de mi vida, he aprendido de lo vivido en cada uno de ellos. El ser humano, por suerte, se olvida de las cosas menos buenas.

TL: Por suerte, con el tiempo, nos reímos de aquello que nos hizo sufrir.
SD: Somos más fuertes de lo que creemos, aguantamos más de lo que nos imaginamos. A veces, en el amor, somos un poco masoquistas pero, a los 55 que ahora tengo, ya no. Lo que quiero ahora es pasarlo bien y estar tranquilo.

TL: ¿Qué ha sido lo mejor de esta travesía, de estos ‘Treinta… y tanto’?
SD: Mira. Cuando yo empezaba en las orquestas y cantaba en aquella sala de fiestas de Barcelona, siempre me decía: «¡Qué feliz soy!» Surgió la posibilidad de grabar mi primer disco y cambió mi vida pero, si eso no hubiera pasado, te aseguro que habría sido feliz siguiendo con aquella vida. Ahora, al ver todo lo logrado, nunca me lo habría imaginado. Me siento agradecido de tener un público tan fiel, sobre todo cuando hoy vivimos de la inmediatez y todo resulta tan efímero. Me siento un privilegiado. Y también con los medios, porque siempre me han tenido un cierto respeto y nos hemos entendido bien.

TL: Ese es un buen logro…
SD: Yo creo que cuando das, recibes. Yo siempre me he sentido muy respetado. Y fíjate, cuando existía ‘Interviú’, me sacaron en bolas en una playa nudista, en Formentera hace un montón de años. Yo no hacía nada malo y me expuse a que pasara eso. No me gustó, pero reconozco que se me trató bien. Lo primero que pensé fue en mis padres y se lo dije a mi madre: ”Oye mamá, que va a salir esto”. Y ella me dijo: “¿Y? No pasa nada, unos dirán ¡qué bien dotado! y otros ¡qué pena!” (risas). Y ahí quedó la cosa.

«Tomo una copa de vino antes de salir al escenario para calmar los nervios»

TL: ¿Qué dicen tus padres ahora de tu aventura?
SD: Tú sabes que siempre han estado a favor de obra. Yo creo que se sienten satisfechos. Se dan cuenta de que seguir trabajando en esto, después de treinta años, tiene su importancia. Todavía hoy siguen mis entrevistas o cuando salgo en un programa. Ellos han asumido este trabajo como cualquier otro. Me gusta recordar con ellos los principios, porque su apoyo tuvo mucho que ver.

TL: ¿Queda algo de aquel Sergio en el artista maduro de hoy?
SD: Yo creo que queda mucho. Cada vez que saco un disco y suena por primera vez en la radio ¡me emociono! Cuando lo veo físicamente terminado, me emociono. Creo que esa emoción, esa ilusión, esas ganas, ese respeto cada vez más grande a subir a un escenario, todo eso es clave y sigue intacto. En mi primera gira, cuando vi colas de gente esperando en la calle para comprar una entrada o asistir a mi concierto, no me lo creía. No me podía creer que toda esa gente pagara una entrada para ver a Sergio Dalma. Era el primer concierto de mi vida.

TL: ¿Volverías atrás?
SD: No. Lo que está hecho ¡hecho esta! Cada etapa de mi vida la he vivido y disfrutado al máximo. Todo ha pasado muy rápido y ahora estoy en esa etapa de degustar más las cosas, la calma que te decía antes. Es como degustar una copa de vino.

TL: Ahora que la nombras… ¿te la sigues tomando antes de salir al escenario?
SD: Me tomo una o dos antes de salir porque, al margen de que soy un buen bebedor de vino, necesito calmar los nervios. Es una manera de contrarrestar ese miedo a subir al escenario que todavía sigo teniendo. Sigo teniendo mucho.

TL: Veo que hay dos cosas que no se te han quitado con los años. Ese miedo y la timidez…
SD: Es verdad. El personaje público siempre ha sido más caradura, más jeta. A veces me pregunto cómo esa parte de mí tiene ese arranque de tirar para adelante, pero Josep Capdevilla es más tímido. Sin embargo, creo que está bien poder vivir esa dualidad.

 

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11/30 – 30 años de carrera, 30 post 3️⃣0️⃣ ……….. Si hablo de lo más importante que me ha sucedido en estos 30 años de carrera no puedo obviar el nacimiento de mi hijo Sergi. Llegó un día de agosto en el que se juntaron muchas cosas al mismo tiempo. Estaba en el estudio trabajando en mi disco «Cuerpo a cuerpo» y tuve que salir corriendo para ir al hospital. Esa misma noche tenía un concierto en Quintanar de la Orden (Toledo) que tuvimos que atrasar. Cuando llegué me encontré con un público totalmente entregado que me recibió con los brazos abiertos al enterarse del motivo de mi retraso. No olvidaré nunca esa noche en la que la emoción de ser padre estaba tan a flor de piel en ese escenario. En «Cuerpo a cuerpo» incluí la canción «Los niños de la guerra» porque fue entonces, con el nacimiento de mi hijo, cuando descubrí lo importante que son l@s hij@s y desde entonces intento colaborar con todos aquell@s niñ@s que por un motivo u otro necesitan un pequeño empujón. ❤️ #los30dedalma

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«Los medios siempre me han tratado bien»

TL: Y el tímido consigue vivir en una profesión tan expuesta como la tuya.
SD: Cuando subes al escenario existe una transformación y eso engancha. Yo he llegado a tener un dolor tremendo en la espalda, actuar y al terminar ni acordarme de lo que me dolía antes de empezar el concierto. Te olvidas de todo, es como una terapia. Esto es lo que me gusta hacer, aunque sé que habrá un momento en el que llegue la retirada.

TL: ¿Y?
SD: Imagino que será duro, porque el enganche que te da este trabajo es bestial. No me veo muy mayor en los escenarios, no me gustaría al menos. Es fácil decirlo, pero luego hay que tomar la decisión. Me veo disfrutando de mi vida, de mi entorno, de mi familia, de mi gente.

TL: ¿Tienes la sensación de haberte perdido cosas importantes?
SD: Claro. He vivido 27 años en Madrid, lejos de mi familia. Años muy importantes en los que la ciudad me dio muchas cosas, pero me he perdido cosas del día a día y tiempo con mis padres. Hace un año decidí regresar a mi tierra para estar cerca de ellos, porque era el momento de volver.

TL: ¿Cómo es el Sergio padre?
SD: Lo que siempre he intentado con mi hijo es tener buena comunicación, un buen diálogo. Siempre lo ha habido. Es un chico que siempre me ha pedido opinión. Se la doy siempre, le digo que no es porque sepa más, sino porque he vivido más que él y he pasado por esa situación. Como padre, si ves a tu hijo feliz, tú también lo eres. Ahora le veo muy bien a él y me hace sentir muy a gusto.

TL: Lo has hecho bien…
SD: Creo que es un buen chaval, noble, muy amigo de sus amigos, un gran trabajador y tiene esa base de un buen chaval, que hace sentirse orgulloso a su padre. No me canso de decírselo.

TL: ¿Cómo es ese Josep Capdevila al que la gente no tiene acceso?
SD: Un tipo muy tranquilo. Lo que intento proyectar es naturalidad, cercanía. Los que me conocéis sabéis que, en ese sentido, no he cambiado. Ya me siento bien en mi propia piel, lo que ya es un logro porque no siempre se consigue. Desde hace unos años, he aprendido a hacer oídos sordos a lo que viene de las redes sociales, por ejemplo. Ya no me afectan las críticas, antes era tremendo el efecto que me provocaban. Aprendo de lo que me dice el público y tengo la conciencia muy tranquila. No hay nada mejor que acostarse, después de leer un libro, y dormir a gusto, sin cargas.

*Localización: Sony Music Spain.

*Próxima semana: Antonio de la Torre.

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