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Así escribes, así te leen: personalidad y mensajes de texto

A través de nuestros WhatsApp y otros textos proyectamos una imagen ante los demás.

Patricia Peyró. 18/02/2020

No es ningún secreto que en nuestros días la comunicación digital está cobrando cada vez más importancia en nuestras relaciones, hasta el punto de tener un papel en nuestras vidas que excede con creces al contacto real. Sin embargo, en el contacto virtual se pierde una gran parte de información: la comunicación no verbal.

¿Alguna vez te has preguntado el número de veces que consultas el móvil a diario? La cifra se estima en unas 150. Según un estudio realizado por la división de marketing de Oracle, de estas, unas 25 estarían destinadas a consultar o contestar mensajes de mail o de chats de mensajería instantánea, como pueda ser WhatsApp. Esto quiere decir que destinamos una gran parte de nuestro tiempo a comunicarnos por escrito. Pero pocas veces nos paramos a pensar en el efecto que nuestras misivas digitales puedan tener en su destinatario teniendo en cuenta que el lenguaje se ve afectado.

Los expertos en comunicación no verbal son claros a la hora de explicar cómo el mensaje digital carece de sentido e información analógica. Lo que es lo mismo: no incluye esa información que se entiende y se percibe a nivel gestual, y que viene incluida en nuestras posturas, en nuestro tono de voz o en la velocidad con la que hablamos. La falta de esta información, a la que en la interacción real se le da mayor credibilidad que al propio mensaje expresado verbalmente, puede llevar a graves malentendidos entre los que se comunican por escrito.

Ante la ausencia de gestos no verbales de los mensajes interpretamos los emoticonos y signos de puntuación

¿Qué tener en cuenta antes de escribir?

-El destinatario no tiene información del contexto físico en el que estamos

-Nuestro interlocutor no tiene por qué compartir nuestro estado de ánimo eufórico o depresivo.

-Las aseveraciones o negativas pueden confundirse fácilmente con agresividad u hostilidad por lo que conviene usar emoticonos positivos para relajar el ambiente, al igual que se usa en una comunicación real.

Aunque el debate sobre la corrección gramatical versus un estilo textual con abreviaturas está servido, un estudio llevado a cabo por la Universidad neoyorkina de Binghamton sobre el modo en que realmente se percibe al autor del mensaje llegó a unas conclusiones inesperadas respecto al uso de emoticonos y signos de puntuación.

Según este estudio, publicado en la revista científica Computers in Human Behavior, las frases o mensajes terminados con un emoji o un punto se perciben como menos sinceros que aquellos que terminan sin nada o finalizan simplemente con una exclamación. En este último caso, los mensajes «se sienten» como más entusiastas o profundos.

Usar emojis o cierta combinación de signos puede aportar ese mensaje emocional que no existe en el texto

¿Por qué sucede así?

«En los mensajes de texto se carece de muchas de las señales sociales utilizadas en conversaciones reales cara a cara. Al hablar , la gente transmiten fácilmente la información social y emocional con la mirada, las expresiones faciales, tono de voz, las pausas, y así sucesivamente», explica la directora de esta investigación, Celia Klin.

«La gente , obviamente, no pueden utilizar estos mecanismos cuando están enviando mensajes de texto y, por lo tanto, tiene sentido que los lectores del mensaje dependen de lo que tienen a su disposición, como emoticonos, faltas de ortografía deliberadas que imitan los sonidos del habla y, según nuestros datos, puntuacion».

A pesar de la comunicación no verbal de los emoticonos, al abusar de ellos podemos parecer inmaduros o poco inteligentes

Cuidado con los emoticonos en el trabajo

Es verdad que cada vez se incorporan más dentro de los escritos que se establecen entre compañeros de trabajo.  Sin embargo, el abuso de esta tendencia puede hacer que los empleemos también con personas con las que no tenemos esa confianza. Y este hecho dice poco a nuestro favor. Es más, se puede percibir como algo negativo y hacernos parecer más incompetentes.

Este hecho quedó patente en un estudio realizado entre varias universidades. Según manifestaron los investigadores, «estos resultados evidenciaban por primera vez que, al contrario de las sonrisas reales, los emoticonos no aumentan las percepciones de calidez y en realidad disminuyen las percepciones de competencia».

El libro de Martín Ovejero dedica un capítulo a los emojis y a su función a la hora de comunicarnos

A nivel cerebral del receptor, sin embargo, otras investigaciones muy recientes van en la dirección de indicar que producen un efecto similar que los gestos emitidos en la comunicación cara a cara. Esto quiere decir que facilitarían el feedback emocional en la comunicación escrita, en ausencia de los gestos reales.

Por su parte, José Luis Martín Ovejero, experto en comunicación no verbal, no comparte la opinión de que los emoticonos resten credibilidad al mensaje, ni siquiera en ambientes profesionales.  De hecho, se considera un gran defensor del uso de emojis. “Dado que estamos hablando de una comunicación a distancia, donde las circunstancias hacen que no podamos vernos la cara, este dibujito la sustituye”, afirma. Entre otras bondades, asegura que “evitan malentendidos e incrementan nuestra actividad social, dado que provocan reacciones positivas en quien los ve”.

¿Con qué versión quedarnos a la hora de enviar nuestros mensajes? Ante la duda, lo mejor será siempre pecar de conservadores y precavidos. Así lo aconseja la RAE en su Libro de estilo de la lengua española publicado en el 2018. «Mejor reservarlos para la escritura informal y procurar que no empobrezcan el uso de la lengua». Un buen resumen del uso correcto de los emoticonos en el lenguaje digital lo encontráis aquí.

Si tu hijo escribe mal y con faltas en los mensajes de texto, no quiere decir que desconozca la ortografía, sino que puede ser una forma de juego

Los niños y la comunicación textual

Como no podía ser de otra manera, los niños de la Generación Z (los nacidos entre 1994 y 2010), y que no han conocido una vida sin Internet, son los grandes afectados. La preferencia por la mensajería táctil sobre la comunicación directa podría ejercer un efecto directo en sus relaciones, en el sentido de no saber cuándo es el momento de hablar cara a cara o de escribir, así como mermar su lenguaje.

No obstante, tampoco debemos rasgarnos las vestiduras si, tras cotillear puntualmente y por causa mayor los WhatsApp de nuestro hijo, vemos que escribe fatal, con miles de faltas y abreviaturas. Al parecer, este hecho no afecta a su conocimiento real de gramática y escritura, e incluso podría ser señal de inteligencia y creatividad. Con estos mensajes deformados, al fin y al cabo, están jugando con el lenguaje, presentando una nueva oportunidad para practicar la escritura.

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