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#CloseTo Borja Sémper: «Me preocupa que cojamos miedo a convivir»

El estado de alarma y el confinamiento decretado para frenar la expansión del coronavirus ha pillado a Borja Sémper al poco de recalar en Madrid tras mudarse desde San Sebastián.

Amalia Enríquez. 26/05/2020

Es de esas personas con las que no dejaría de hablar nunca. Me gusta lo directo y transparente que es. No le duelen prendas al decir lo que piensa, aunque eso incluya un correctivo para los que piensan como él porque, aun siendo leal, a Borja Sémper no le pierde la pasión que tiende a nublar los juicios. En estos meses, alejado ya de la política, sus videos cool-finamiento con su chica, la actriz Bárbara Goenaga, han sido una bocanada de aire fresco en tiempos de encierro…

The Luxonomist: ¡Lo que me apetecía encontrarme contigo! Y ya veo que aún no has pasado por la peluquería (risas)
Borja Sémper: (risas) ¡Noooo! Y mira que era de los que estaba esperando el momento de poder hacerlo. Pero cuando ha llegado la oportunidad, he pensado en seguir dejándolo crecer… ¡A ver cuánto aguanto!

TL: Hace más de un mes que habíamos quedado para esta conversación. Y mira qué casualidad que coincide con dos cosas que vas a celebrar: que ya estamos en Madrid en fase 1 y que tu adorado Woody Allen ha publicado autobiografía en España…
BS: Cierto. Me has hecho esperar mucho, porque veía la gente que tenías prevista tan interesante y divertida, que no veía el momento de que me tocara a mí. Pero aquí estamos (risas). Volviendo a lo de la Fase 1, la situación ya era un poco insostenible. Todos estamos muy concienciados, salvo casos puntuales, pero en términos generales hemos estado a la altura de las circunstancias.

TL: Después de las imágenes de los últimos días, tengo algunas dudas sobre la responsabilidad de algunos…
BS: Posiblemente en las próximas semanas veamos cosas que nos preocuparán e incluso escandalizarán. Pero también creo que las cosas se reordenarán y que la mayoría está concienciada. La mayoría somos serios y responsables, sabemos que esto no es ninguna broma.

«Quiero hacer todo lo que esté en mi mano para que las relaciones personales no estén presididas por el miedo»

Borja Sémper se mudó a Madrid días antes de decretarse el estado de alarma. Foto: Brian Hallet

TL: ¿Pensando ya en qué vas a hacer cuando tengas vía libre?
BS: ¡Claro! Voy a frivolizar un poco (risas) y te voy a decir cuál es mi nivel de aspiración vital en estos momentos. Tengo unas ganas locas de tomarme un chuletón y una caña con mis amigos en una terraza de Madrid, guardando la distancia obviamente, porque no he podido disfrutar casi nada de Madrid.

TL: Eso te iba a decir. Decides mudarte y entramos en estado de alarma a las pocas semanas…
BS: El 1 de febrero me instalé en Madrid y, la verdad, ese mes y poco lo disfruté muchísimo. Es una ciudad de la que estoy muy enamorado, me encanta. Tal vez los que lleváis tiempo viviendo aquí veis otras cosas.

TL: Renunciar a San Sebastián es mucho, ¿eh?
BS: (risas) La verdad es que San Sebastián es una ciudad que tiene una calidad de vida que te permite hacer unas cosas que, en una ciudad del tamaño de Madrid, es casi imposible. La improvisación, con todo lo que eso supone, es algo que ahora tendré que olvidar. Allí vas al trabajo andando, haces la compra y te da tiempo de ir a casa a dejarla, prepararte para el gimnasio e, incluso, quedar a tomar algo con los amigos. Aquí será más difícil, pero yo necesitaba un cambio. Y Madrid es una ciudad a la que le tengo mucho cariño desde hace muchos años. Para mí venir aquí era llegar a un sitio de libertad, por eso lo tengo muy metido en mi corazón. Como estaremos yendo y viniendo, tendremos lo mejor de las dos ciudades.

«Voy a militar en el bando de los que quieran que las relaciones sociales se mantengan igual que antes»

 Borja Sémper
Borja Sémper y Amalia Enríquez durante su conversación en Instagram Live. A la derecha, foto de Brian Hallet

TL: Cuando decidiste ese cambio… ¿esperabas que el destino te trajese hasta aquí?
BS: Tenía otra oportunidad, que era Estados Unidos, pero nos costaba mucho más familiarmente. Sabía que en el momento en que dejara la política en el País Vasco, tenía que salir de allí, dejar mi casa y cambiar de aires en todos los sentidos. Y estoy muy feliz.

TL: Se te nota mucho en la cara, de verdad…
BS: No soy de esa gente que deja la política y habla mal de ella. Ahora toca disfrutar de la vida de otra manera. Madrid es una ciudad fascinante para poder hacer cosas, sus propuestas culturales son increíbles y acoge al de fuera. Tengo todo mi empeño para disfrutar de todo eso. Ya sé que el día a día nos acabará comiendo a todos (los niños, el trabajo, el tráfico…), pero es una ciudad que te da unas oportunidades extraordinarias. Y pienso aprovecharlas porque todos los tópicos sobre Madrid se cumplen, incluso la posibilidad de salir de copas un miércoles (risas).

TL: Aquí se sale todos los días, pero te aseguro que la edad pasa factura y, si madrugamos al día siguiente, olvídate de trasnochar el anterior…
BS: (risas) A mí me cuesta ya recuperarme como dos o tres días.

TL: ¿Cómo te ha tratado la vida en estos meses de falta de libertad?
BS: En lo personal lo he llevado muy bien. No hemos tenido ningún caso cercano en familiares o amigos. Eso es fundamental porque, de no ser así, te cambia la perspectiva. En el terreno familiar, hemos encontrado un lugar en Madrid donde los niños toman oxígeno, pueden salir al exterior en una zona de la casa y eso ayuda mucho. Somos muy conscientes de la suerte que hemos tenido. Te confieso también que, como venía de un mundo y una actividad determinada, una época de confinamiento en lo personal no me ha sentado mal pero ¡ya! Necesito el sol, llega la primavera y ya es necesario salir.

«Todos vamos a salir con algún jirón de esta pandemia»

 Borja Sémper
Borja Sémper junto a Amalia Enríquez en San Sebastián

TL: ¿Los niños se han portado bien? ¡Menuda lección nos han dado a todos los pequeños!
BS: Los mayores se adaptaron enseguida. Con su Play Station ¡no necesitan mucho más! Los pequeños, de 4 y de año y medio, estaban contentos allí donde estaban sus padres. Los niños tienen una capacidad de adaptación extraordinaria y ellos son felices donde están sus padres. Y los nuestros, desde la mañana a la noche con sus padres, imagínate. ¡No se han visto en otra! (risas).

TL: ¿Has tenido que hacer deberes?
BS: Si te soy sincero, quien ha llevado esa carga ha sido Bárbara. Yo he estado teletrabajando y ella se ha “comido” ese marrón y más. Lo que sí es verdad es que los pequeños no han tenido la actividad escolar de los mayores. Y tengo que reconocerte que los deberes del mayor, que ya tiene 14 años, me suenan a chino (risas). ¿Cómo se olvidan las cosas tan rápido?

TL: Por cierto, casi tres meses con la pareja las 24 horas del día, es una prueba de fuego…
BS: El otro día leía unas estadísticas del número de separaciones y petición de divorcios. Es normal. Mira, hay varios tipos de personas. Algunas no saben convivir, ni siquiera vivir consigo mismas. Y esta situación nos ha cambiado los parámetros culturales y sociales completamente. Este confinamiento nos ha obligado a estar con nosotros mismos y eso hay que recordarlo. Luego está el trato con tu pareja. Lógicamente surgen fricciones y todo esto metido en la cocktelera, hace que sea una prueba para las parejas, sin duda.

TL: ¿Y sin novedades en casa?
BS: (risas) En nuestro caso, ha salido bastante bien. Pasarán tantas cosas como personas somos. Habrá quien haya aprendido mucho en esta experiencia sobre sí mismo, otros no sacarán nada en limpio. Es la vida.

«Todos saldremos algo tocados de esta pandemia». Foto: Gtres

TL: ¿Has descubierto algo de ti que no habías imaginado?
BS: Espero no conocerme del todo bien porque ¡imagínate qué aburrimiento en los años que me quedan por delante! Más que conocerme bien, creo que todos vamos cambiando y evolucionando. Yo no me reconozco en el de hace 10 años, porque ese chico era el resultado de unas circunstancias de un momento determinado y, el de hoy, tiene cosas de aquel pero es diferente. Espero que dentro de cinco años vaya incorporando otros matices como consecuencia de la forma de ver el mundo, de relacionarte con él o de vivirlo, simplemente. Será dentro de un tiempo cuando nos demos cuenta de qué huella nos ha dejado esta experiencia traumática, que lo será en mayor o menor medida. Porque todos vamos a salir con algún jirón de esta pandemia.

TL: ¿Te has parado a pensar en el mundo que nos vamos a encontrar?
BS: Creo que va a ser básicamente igual, pero que va a tener pocas cosas diferentes, pero muy relevantes. Y tengo verdadera curiosidad. Lo que yo voy a hacer es militar en el bando de los que quieran que las relaciones sociales se mantengan igual que antes. Entiendo que habrá que tomar medidas de seguridad y en eso soy muy riguroso, pero quiero hacer todo lo que esté en mi mano para que eso pase, que nos abracemos cuando queramos abrazarnos y que las relaciones personales no estén presididas por el miedo. Es lo que más me preocupa, que cojamos miedo a convivir.

TL: El problema va a estar en que no coincida el querer dar el abrazo cuando podamos hacerlo. Yo sé que lo gestionaré mal…
BS: Es que tú eres muy cariñosa, los que te conocemos lo sabemos. Yo soy más vasco, menos efusivo (risas). Me gusta que seamos tan diferentes y tan plurales incluso en eso.

«Hasta que no haya una sentencia, para mí Woody Allen es inocente»

TL: Cuéntame, por favor, cómo ha sido esa experiencia de director de la serie “Cool-finamiento”
BS: Tengo que decirte que me lo he pasado como un enano, he disfrutado muchísimo. Ha salido y está saliendo todo muy rodado. El origen fue muy sencillo. Un grupo de actores le pidieron a Bárbara que hiciera un corto de uno o dos minutos para un proyecto que tenían. Lo hicimos y pensamos: «¿Por qué no lo hacemos nosotros también?» Y nos pusimos a ello. Es una manera amable y con sentido del humor de ver la vida, porque ya sabes que yo respeto mucho la labor de la gente del cine.

TL: ¿Cuántas páginas llevas ya de la autobiografía de tu adorado Woody Allen?
BS: (risas) Me escapé a comprarlo el día que salió a la venta y llevo unas 60 páginas de momento. Es puro Woody Allen.

TL: ¿Qué es lo que te fascina tanto de él que le perdonas todo?
BS: Le perdono los errores cinematográficos, las películas que no me gustan ¡me dan igual! Me gusta la gente que tiene personalidad propia o estilo propio, porque es muy difícil encontrar un lenguaje personal. Ves una película de Woody Allen y es él, ves una de Tarantino y es Tarantino, ves una de tu amado Spielberg y es él. Eso es lo que me gusta. Woody en su libro se ríe de sí mismo y de que le llamen intelectual, que él dice que no lo es, pero sí creo que tiene una filosofía detrás que a mí me fascina y me resulta muy interesante.

«Tengo verdadera curiosidad por conocer el mundo que nos vamos a encontrar»

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Woody is in da house

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TL: Dicen que el libro es un ajuste de cuentas. No sé si has leído lo suficiente para confirmarme que es así…
BS: Todavía no, pero tengo verdadera curiosidad por saber cómo aborda esos momentos tan cuestionados de su vida y que han hecho que los arrastre hasta hoy. Quiero ver cómo él se enfrenta a eso. A día de hoy, no ha sido condenado absolutamente por nada, ni tan siquiera ha habido un juicio. Evidentemente, de lo que se le acusa es terrible. Probablemente, si alguien sentenciara en contra de él por esos motivos, cambiaría mi percepción. Obviamente, me afectaría. Pero para convivir necesitamos que no sea la masa la que juzgue a una persona, sino los tribunales tras un proceso justo. Mientras no haya una sentencia, para mí y para todos él es absolutamente inocente. Otra cosa es lo que la gente quiera creer pero, de ahí a la censura de su libro en Estados Unidos, creo que estamos entrando en un terreno muy peligroso. Es el gran debate entre el personaje y su obra.

TL: Cuéntame qué pasó cuando le conociste en San Sebastián…
BS: Fui un poco friki, te lo tengo que confesar (risas). Le hacían una recepción en el ayuntamiento de San Sebastián porque estaba rodando allí su última película, y me cogí un libro suyo. Era un acto oficial y me dije ¡esta es la mía!, pero tampoco me voy a pasar. Me lo metí entre la chaqueta y la camisa, porque me daba vergüenza ir con el libro en la mano en plan fan (risas). Me acerqué a él, le dije que era muy admirador suyo y le di el libro para que me lo firmara. Estuvo correcto, no te voy a decir que amable, porque ya sabes que es un hombre muy suyo, que está como encapsulado. Empiezo a darle conversación y veo que el hombre no está por la labor de darme conversación a mí, así que no insistí más. Cumplí mi sueño, que era que me firmara el libro y poder tener ese momento friki con él.

TL: Sigue disfrutando de su autobiografía entonces…
BS: Estoy deseando acostar a los niños para seguir (risas).

Próxima semana: Míchel.

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