ISRAEL ELEJALDE: «Nada hecho con amor merece la calificación de locura“»

Foto: David Sagasta

El teatro fue la razón por la que Israel Elejalde se hizo actor. Su recorrido encima de un escenario es de amplio reconocimiento. De un tiempo a esta parte, sin embargo, la televisión (le vemos en “Ana Tramel“ con Maribel Verdú) y el cine (es Arturo, el antropólogo forense, pareja de Penélope Cruz, en Madres paralelas“) se han instalado en su camino. “En teatro siempre bromeamos cuando te ofrecen un trabajo: “Lo voy a hacer seguro… A no ser me llame Almodóvar”. Y le llamó. Aceptó y disfrutó de una experiencia que le está dando unas cuantas alegrías.

The Luxonomist: ¿Qué te da la interpretación que no encuentras en otra actividad de la vida?
Israel Elejalde: La interpretación es mi forma de ganarme la vida, es mi oficio. Al mismo tiempo también es una forma de ver la vida, porque determina todo lo que haces en tu día a día. Todo lo que pasa a tu alrededor, así como lo que ocurre dentro de ti mientras observas esa realidad, es parte del material con el que te vas nutriendo. Es difícil a veces discernir la línea que separa vida y arte, y esa obsesión, a veces incómoda, rodea todas tus acciones y pensamientos.

TL: ¿Almodóvar dice ven y uno lo deja todo?
Israel Elejalde: La verdad es que sí. En teatro hay una especie de broma cuando te ofrecen un trabajo que dice: “Lo voy a hacer seguro… A no ser me llame Almodóvar”.

TL: ¿Se puede llegar a empatizar con Arturo, tu personaje?
Israel Elejalde: No encuentro muchas razones para no hacerlo, sinceramente. Arturo me parece un personaje claramente positivo. Actúa como catalizador del enfrentamiento de Janis con la verdad. Es el detonante tanto de ofrecerle la posibilidad de abrir la fosa y cerrar la herida del pasado, como de tener que aceptar la realidad de su hija y ver qué hacer con eso. Ama profundamente a Janis y finalmente consiguen crear una familia una vez resueltas ambas cuestiones. No le veo muchos recovecos morales para no empatizar con él.

“Trabajar con Penélope Cruz ha sido un bálsamo para mí»

TL: Cuando se reúne un casting como el de “Madre paralelas”, ¿la vanidad aflora o se aparca?
Israel Elejalde: Cuando eso pasa, uno respira, sonríe y aprende. Si uno tiene la suerte de  trabajar con actrices como Penélope, es todo muy sencillo y, al tiempo, apasionante. Se trata de observar y dejar que las cosas pasen. Penélope tiene tanto talento que le sobra para regalárselo a los que tiene enfrente.

TL: Ser la pareja, aunque sea en la ficción, de Penélope Cruz… ¿impone o es un bálsamo?
IE: Para mí ha sido un bálsamo como se puede deducir de mi anterior respuesta. Insisto, las buenas actrices, los buenos actores, hacen mejor al de enfrente.

TL: Dicen que en el teatro se ven los buenos actores. En el escenario están tus inicios y trabajos más destacados. ¿Sientes que te falta ese reconocimiento en el cine o la televisión?
IE: He tenido más recorrido en teatro, es cierto. Al teatro le he dedicado mi vida. Es la razón por la que me hice actor. Sin embargo, en los últimos años he empezado a trabajar más en televisión, y ahora acabo de hacer una película con Almodóvar. No está mal. Espero poder hacer más cine en los años venideros, pero no me quejo de mi carrera.

TL: ¿Un recuerdo recurrente cuando miras atrás?
IE: Mis padres. Perdí a mis padres hace unos años y la nostalgia de ellos se acrecienta con la edad.

TL: ¿Existe una receta para la felicidad?
IE: No lo creo, pero supongo que aceptar que la vida tiene, necesariamente, subidas y bajadas es una de ellas.

“Si Aldomóvar te dice ven, lo dejas todo»

Foto: David Sagasta

TL: ¿Solo en el amor se permite una gran locura?
IE: El amor es el sentimiento más poderoso y el que nos permite transformar la realidad. Nada hecho con amor se merece la calificación de locura. Su antagonista, el odio, sí que construye enormes locuras.

TL: El rasgo de tu personalidad que no querrías que heredase nadie.
IE: La vehemencia.

TL: ¿Algún vicio es sano?
IE: Ninguno, por eso nos seduce y nos tienta. Hay una parte del ser humano que siente placer mirando al abismo. ¿Qué sería del arte sin esa pulsión?

TL: Un placer prohibido que te permites.
IE: Creo que todas las cosas que considero que me dan placer, son legales. Y si no, deberían serlo.

TL: Un don que la naturaleza te ha negado.
IE: El baile.

TL: Esa pregunta incómoda que siempre te hacen.
IE: No me suelen hacer preguntas incómodas. En general, la gente presupone que soy una persona muy seria y evitan hacerme preguntas incómodas.

TL: ¿Qué te intimida hasta el punto de sacarte los colores?
IE: Me cuesta hablar otros idiomas. Hablo francés, pero me cuesta mucho empezar a hablar. Siempre me falta confianza hasta que pasa un tiempo.

«Ser empático es la mejor manera de ser recordado»

TL: ¿Un lema vital que lleves por bandera?
IE: Para que haya conciencia y lucha es necesario que alguien pelee.

TL: Ese lugar en el que te encontraría si decidieras perderte.
IE: El valle De la Vera en Extremadura.

TL: ¿Y esa crítica que, por ser verdad, más te ha dolido?
IE: Cuando hice mi primer protagonista en teatro con 25 años, un crítico escribió que debería dejar la profesión por falta de talento. Me destruyó. Cinco años después el mismo crítico escribió que era el mejor actor joven del momento. No se acordaba de que yo era el mismo que había dilapidado cinco años antes. En un estreno me acerqué a él y se lo dije. Me pidió disculpas.

TL: Un propósito que nunca cumples.
IE: Hacer deporte todos los días.

TL: Un miedo que no sepas superar.
IE: Tengo miedos diversos, depende del momento de mi vida, pero todos los he conseguido superar a día de hoy.

TL: ¿Qué te sorprende de la vida?
IE: La capacidad de adaptación del ser humano. Nos adaptamos a todo. Esto a veces me sorprende para bien, y a veces para mal.

TL: Te dejarías cortar la mano antes de decirme…
IE: Te diría cualquier cosa antes de dejarme cortar la mano. Me gusta la simetría y necesito seguir teniendo las dos. No tengo alma de mártir.

«Me fascinan los coches, es una extravagancia a la que no puedo renunciar»

Fotos: David Sagasta

TL: ¿Qué virtud envidias?
IE: La templanza.

TL: ¿Cuál es la mejor forma de dejar huella?
IE: Intentado ponerte en el lugar del otro. Ser empático es la mejor manera de ser recordado.

TL: ¿El calificativo que más te incomoda?
IE: Cualquier etiqueta me incomoda. No me siento reconocido en ninguna.

TL: ¿Eres de permitirte caprichos?
IE: Todo el rato.

TL: Una pesadilla que no olvidas.
IE: No recuerdo mis sueños.

TL: ¿Una extravagancia que no piensas reprimir?
IE: Me gustan los coches. Siempre he tenido coche. Me fascinan. Para mí, es una extravagancia a la que no pienso renunciar.

«Cualquier etiqueta me incomoda, no me siento reconocido en ninguna»

TL: ¿Qué le agradeces y reprochas a tu físico?
IE: No tengo ningún reproche con mi físico. Él siempre me ha tratado mejor de lo que yo le he cuidado.

TL: Tres calificativos que sinteticen tu pareja ideal.
IE: Leal, sincera y divertida.

TL: ¿Un truco infalible para conquistar?
IE: No hay trucos infalibles para ligar. Al menos yo no los he descubierto. Uno tiene pequeños trucos, sí, pero siempre fallan alguna vez. Al menos a mí… Por otra parte esa es parte del aliciente. La incertidumbre.

TL: ¿Esa pregunta que no te he hecho y te gustaría haber respondido?
IE: Me has hecho muchas preguntas. No tengo muchas sugerencias al respecto. Las entrevistas son un género apasionante en la que, para nosotros, es difícil mantener el hilo tenso entre lo que eres, lo que crees ser y lo que quieres transmitir que eres. Me gustaría preguntarte a ti al respecto que ser preguntado más.

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