Psoriasis, cómo controlar los brotes de esta enfermedad crónica de la piel

El tratamiento de la psoriasis es complicado, porque consiste en tratar la piel del paciente, sus articulaciones y también su autoestima en los casos más molestos e incapacitantes.

Elisa Ventoso. 29/10/2021
Foto Unsplash @taylorheeryphoto

La psoriasis afecta a casi el 3% de la población, unas 120 millones de personas en todo el mundo. Hablamos de una enfermedad crónica que actualmente no tiene cura y que además de alterar la piel o las articulaciones, supone un fuerte impacto psicológico para quienes la padecen. Hoy, 29 de octubre, se celebra su Día Mundial y por eso vamos a intentar explicar, con ayuda de los expertos, qué es, cuáles son sus causas y cómo se pueden aliviar sus síntomas.

Tal y como explica la dermatóloga y cirujana Natividad Cano, «la genética tiene un papel muy importante en el origen de la psoriasis». Pero también está relacionada con factores ambientales, infecciones, situaciones traumáticas o incluso episodios de estrés intenso. Así, su origen de momento es desconocido «aunque la influencia genética y la base inmunitaria son muy importantes para padecerla», explica la experta.

Esto significa que no hay un perfil de personas más propenso a sufrirla o unas causas concretas que la provoquen. Sin embargo, generalmente afecta a hombres y mujeres de entre 15 y 30 años y está asociada al síndrome metabólico.

¿Cómo se manifiesta la psoriasis?

«La psoriasis vulgar o en placas se manifiesta con grandes o pequeñas placas cutáneas rojas, con una costra plateada más o menos gorda en la superficie y con descamación evidente», explica la doctora. Ésta suele localizarse en zonas como los codos, las rodillas, el ombligo, los glúteos o incluso el cuero cabelludo, haciéndola muy molesta para quienes la padecen. «Con los años puede desarrollar psoriásica, inflamación articular dolorosa y deformante que limita mucho la vida del paciente», cuenta la experta.

No obstante, también puede aparecer en la zona genital o en forma de eritrodermia, afectando a más del 90% de la superficie corporal y poniendo en riesgo la vida del paciente. Otra de sus manifestaciones es en forma de pústulas o pequeñas ampollas; visibles en las palmas de las manos y las plantas de los pies, o todo el cuerpo.

En cualquier caso, explica Natividad Cano, «no es una patología infecciosa, sino una enfermedad cutánea muy frecuente que debe controlarse y tratarse. No solo a nivel cutáneo o articular, sino también emocional». 

Las líneas Xerial y Topialyse de SVR, las recomendadas por los expertos por su contenido en urea y queratolíticos. Fotos: SVR

El tratamiento tópico de la enfermedad

El modo de tratar la psoriasis es puramente médico. Para las lesiones localizadas la doctora recomienda «pomadas o cremas con queratolíticos, derivados de la vitamina D, y corticoides». En este sentido, el director científico de los laboratorios SVR, Arturo Álvarez Bautista, recomienda la gama Topialyse de su firma, también recomendada para pacientes con dermatitis atópica. «Sus fórmulas actúan como un excelente emoliente y suavizante de la piel. Estas mejoran altamente la función barrera manteniendo, dentro de la patología y estado alterado de estas pieles, un equilibro muy estable», explica.

Asimismo, cuando existen descamaciones molestas y zonas más dañadas por brotes antiguos el experto recomienda recurrir a la gama Xerial, con alto contenido en urea. «La gama Xerial contiene urea desde el 30% al 50%, una concentración en la que la urea además de una acción altamente hidratante posee una gran acción queratolítica y exfoliante del estrato corneo».

Otras formas de tratar la psoriasis

Tal y como hemos explicado, la psoriasis no responde a una sola manifestación o localización. Por eso, si se requiere, estos tratamientos tópicos se suelen combinar con fototerapia, sesiones de radiación ultravioleta tipo B de banda estrecha, que según la doctora Cano «disminuyen la inflación y permiten controlar la enfermedad». 

Si estas terapias no son suficientes, los médicos recomiendan tratamientos sistémicos (con los que se administran sustancias que viajan por el torrente sanguíneo y afectan a las células del cuerpo) que, siempre en manos de dermatólogos, «consiguen controlar la enfermedad sin ninguna complicación». A estos se sumarían en última instancia otros biológicos, muy específicos para pacientes seleccionados que no responden a las terapias previas.

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