¿Es posible un sexting seguro?

Un acto en apariencia inocente y divertido como el sexting puede arruinar la vida de un adolescente, pero ellos no suelen ver el peligro

Patricia Peyró. 16/11/2021
Foto Unsplash @mathildelangevin

Los adolescentes de las distintas generaciones tienen algo en común: el deseo de vivir intensamente sus pasiones y la falta de reflexión sobre las consecuencias de sus actos impulsivos.  Ambos ingredientes pueden resultar en una bomba muy peligrosa y que explota, nada más y nada menos, que en las redes sociales y a la vista de todos: novios y novias, padres, madres, profesores o incluso abuelos.  Las consecuencias son la exposición pública a todo el mundo a un contenido íntimo y que en un principio pretendía tener un carácter privado.  Pero una vez el vídeo está “en el aire”, ya poco podemos hacer.  Concretamente, sus protagonistas pierden todo el control de esos contenidos.  Así y todo, las historias de sexting con final infeliz se repiten una y otra vez, como mínimo a través del arrepentimiento en el ámbito privado.  Y este hecho nos lleva a hacernos la siguiente pregunta: ¿Es posible un sexting seguro?

La respuesta más lógica e inmediata a la posibilidad de un sexting seguro sería “no”. Pero esto no significa que, al menos, no debamos intentar encauzar las cosas, y prevenir, en la medida de lo posible, situaciones escandalosas y humillantes para la persona que las protagoniza y que pudieran derivar en problemas de miedo, angustia y depresión.  Sólo por poner unos pocos ejemplos.

El sexting es una práctica consensuada de intercambio de imágenes y vídeos subidos de tono entre dos personas que habitualmente son pareja sexual o que están flirteando.

Ante todo, seamos realistas

Sería maravilloso pensar que hablar con nuestros hijos y explicarles los riesgos de hacer alguna cosa vaya a ser suficiente para que no incurran en prácticas peligrosas o poco recomendables. Esto incluye el consumo de alcohol, drogas o mantener relaciones sexuales en las que se pueda producir un embarazo no deseado o contraer una enfermedad venérea. Sin embargo, el diálogo pocas veces funciona al cien por cien, y llegado el momento, el adolescente hará lo que estime más oportuno.  Por ello, y porque es imposible poner puertas al campo, como mínimo debemos intentarlo.

Entre estas prácticas de riesgo sobre las que debemos prevenir a los adolescentes debemos incluir el sexting.

Una de las razones por las que se produce el sexting es la  facilidad de hacerlo con el móvil. Foto Unsplash @domingoalvarze

El sexting, una práctica sexual poco segura

Nos referimos al sexting para hablar de aquellos vídeos o fotos sexuales que acostumbran a grabar los jóvenes en un arrebato de confianza en su pareja y que con frecuencia traen disgustos inesperados.  El sexting es, en suma, una práctica sexual a distancia, consistente en la estimulación visual y erótica de la otra persona a través del envío de documentos en forma imágenes o vídeos. Dicho intercambio se caracterizará siempre por un alto contenido sexual.

Es importante saber que el sexting es siempre consensuado, y que la persona que envía las imágenes (típicamente una chica), no lo hace obligada, sino porque quiere.  Sin embargo, no pensárselo dos veces  puede tener consecuencias tan negativas como su divulgación descontrolada si se comparte para hacer una broma, o el chantaje sexual o la pornovenganza cuando existe una mala intención deliberada.

pareja movil
No es sólo cosa de adolescentes, porque el sexting también lo pueden practicar los adultos, pero los menores son los más vulnerables a salir mal parados. Foto Unsplash @shawnsfields

Lo peor del sexting

Hay que diferenciar el sexting del envío de fotos o vídeos pornográficos, no necesariamente vinculados a esta práctica tan común entre los jóvenes. Pero lo cierto es que, tras el intercambio de estos vídeos podrían producirse algunos de los siguientes hechos:

  • Pornovenganza o difusión de las imágenes por parte de la persona que ha sido dejada y se siente herida,  con deseo de vengarse y hacer daño.
  • Sextorsión o amenazas de hacer públicas esas imágenes a través de algún tipo de chantaje económico o incluso abuso sexual.
  • Ciberacoso, burla y humillación pública que afecta a la reputación de la persona que protagoniza esos vídeos o fotografías.
Dormir con el móvil
El sexting nunca es una práctica segura y lo mejor es evitarlo siempre. Foto Unsplash @gaellemarcel

¿Cómo mantener un sexting seguro?

Partiendo de que el sexting nunca va a ser seguro, la mejor manera de ponerlo en práctica minimizando riesgos será abogando por el sentido común.  Es decir, por cautela, lo más conveniente sería no practicar jamás el sexting.

Dicho esto, aquí van algunos consejos para que el riesgo de las consecuencias del sexting se minimicen todo lo posible, según el Decálogo para Sextear Seguro del canal de ciberseguridad Pantallas Amigas

  1.  Si estás decidido, asegúrate de que conoces los riesgos.
  2. Piensa bien si el destinatario es de tu confianza y si protegerá tu intimidad.
  3. Asegúrate de que envías una imagen o vídeo a alguien que desea recibirlo.
  4. Revisad que los dispositivos (el tuyo y el del destinatario) no tengan malware.
  5. Piensa tranquilamente qué vas a mandar.
  6. Evita poner partes del cuerpo, objetos o una geolocalización con la que se te pueda reconocer.
  7. Intenta elegir una App de envío seguro.
  8. No intercambiéis la imagen o vídeo usando wifi público que podría interceptar estos archivos.
  9. Antes de mandar el documento, asegúrate de haber elegido bien el destinatario.
  10. Eliminad la imagen de los dispositivos y de la nube una vez la hayáis usado.

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