Historia de Ignacio Galán: el éxito de una estrategia visionaria

El presidente de Iberdrola ha alcanzado un éxito sin precedentes tanto para la empresa como en el cuidado del medio ambiente.

The Luxonomist. 03/05/2023
Foto: Iberdrola

La llegada de Ignacio Galán a Iberdrola en 2001 supuso uno de los cambios más profundos, rápidos y de crecimiento de una de las grandes empresas españolas. Procedente del sector de las telecomunicaciones, donde había sido consejero delegado de Airtel Móvil (hoy Vodafone), Galán se incorporó como vicepresidente y consejero delegado a una compañía centenaria en un momento convulso tras la opa fallida de Endesa.

La llegada de Ignacio Galán a Iberdrola

Galán cogió las riendas de una empresa que tenía prácticamente todo su negocio en España, en un mercado muy regulado y en un sector muy estable, con unos crecimientos planos y conservadores.

En sus primeros meses el directivo recorrió todas las instalaciones de la empresa y se entrevistó con más de mil empleados y directivos. Tras ello diseñó una estrategia orientada al cliente que permitiera aprovechar al máximo todo el potencial de la compañía. Contaba con una sólida base de activos y un magnífico equipo de profesionales, especialmente gente joven, preparados para emprender un nuevo proyecto ilusionante y ambicioso.

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Ignacio Galán supo ver pronto las oportunidades del sector. Foto: Iberdrola

Un momento delicado

El entorno sectorial estaba marcado por la urgencia de acometer grandes inversiones en generación y redes para hacer frente al fuerte crecimiento que experimentaba el país, como consecuencia del ciclo expansivo de la economía. Convencido de que se abría una etapa de grandes oportunidades para dar un gran salto cuantitativo y cualitativo que impulsaría a Iberdrola a posiciones de liderazgo europeo, Galán presentó su primer Plan Estratégico (2002-2006). Su objetivo era duplicar el tamaño y los resultados de la compañía en apenas cinco años.

Las inversiones previstas en ese primer plan ascendieron a 12.000 millones de euros. Estos se destinaron básicamente a la construcción de infraestructuras de generación y redes, con un peso creciente de las renovables, principalmente la eólica.

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La eólica marina fue su gran apuesta. Foto: Iberdrola

Una visión pionera

Su visión sobre el entorno energético se anticipó claramente a las tendencias del sector. De hecho asumió, en línea con los planteamientos del Protocolo de Kioto, que la utilización masiva de combustibles fósiles no era el futuro y que el cambio hacia la descarbonización progresiva de la economía y el crecimiento de las energías limpias para combatir el cambio climático era imparable e irreversible.

La apuesta decidida por las energías renovables, en particular la eólica, fue recibida con enorme escepticismo por quienes no supieron percibir los vientos de cambio que se avecinaban. Esta visión a contracorriente de la tendencia permitió a Iberdrola convertir los retos medioambientales en una auténtica oportunidad y las inversiones en tecnologías limpias en una potente plataforma de crecimiento.

El plan de Galán se consiguió con éxito

El giro estratégico implicó además la desinversión en actividades no estratégicas para centrar todos los esfuerzos en la actividad básica de la compañía: la producción, distribución y comercialización de energía. La ejecución del Plan fue un éxito y los objetivos se alcanzaron con antelación a los plazos previstos.

Iberdrola se dotó del tamaño y del músculo suficientes para acometer los siguientes y ambiciosos retos. Estos fueron consolidar el liderazgo en renovables y emprender un fuerte crecimiento internacional.

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La energética tiene hoy una presencia internacional muy importante. Foto: Iberdrola

La expansión internacional de la energética

En 2007 y 2008, Galán impulsó dos procesos de integración que significaron para Iberdrola la entrada en los mercados de Reino Unido y Estados Unidos. Fue tras la adquisición de las compañías ScottishPower – la sexta eléctrica en UK con el 13% de cuota de mercado- y Energy East, respectivamente.

Dos operaciones amistosas en dos países estratégicos por su tamaño y significación, que modificaron definitivamente el perfil de la compañía. De hecho la configuraron como una de las principales multinacionales energéticas.

Al mismo tiempo, Iberdrola multiplicaba su crecimiento en México y Brasil. Todos estos proyectos vinieron acompañados de nuevos mercados internacionales, como Australia, Japón o Singapur, donde la compañía ha ido desarrollando proyectos renovables y ya cuenta con una capacidad instalada de casi 3.000 MW limpios.

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Foto: Iberdrola

La Iberdrola de hoy

La Iberdrola volcada en el mercado español con la que se encontró Ignacio Galán en 2001 es hoy la mayor compañía energética de Europa por capitalización bursátil y la segunda eléctrica del mundo con un valor que ronda los 75.000 millones de euros, líder en renovables, que abandera la transición energética hacia una economía baja en emisiones.

El grupo suministra energía a cerca de 100 millones de personas en decenas de países. Además, desarrolla su negocio renovable, de redes y comercial, en Europa (España, el Reino Unido, Portugal, Francia, Alemania, Italia y Grecia), Estados Unidos, Brasil, México y Australia; y mantiene como plataformas de crecimiento mercados como Japón, Taiwán, Irlanda, Suecia y Polonia, entre otros.

También se ha consolidado como un líder mundial en energías renovables. Por un lado ha alcanzado los 40.000 MW renovables operativos a cierre de 2022 y cuenta con 12.100 MW más que estarán operativos en los próximos tres años. Por otro, abandera la transición energética hacia una economía baja en emisiones.

Su gran apuesta por la eólica, tanto terrestre como marina, le permite tener más de 20.000 MW verdes operativos y 12.500 MW en cartera. Actualmente Iberdrola ya genera el 100% de su energía con cero emisiones en países como el Reino Unido, Alemania y Portugal. Además, la compañía cuenta con una potencia de 4 GW instalados de tecnología de bombeo hidroeléctrico, el método de almacenamiento energético a gran escala más eficiente.

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Foto: Iberdrola

Las redes, un pilar fundamental

La inversión en redes ha sido un pilar fundamental del liderazgo de Ignacio Galán desde el principio. De esta forma, la compañía ya opera uno de los sistemas de distribución más importantes del mundo. Tiene más de 1,2 millones de kilómetros de distribución y transporte, más de 4.500 subestaciones y 1,6 millones de transformadores. Todos construidos y operados para suministrar un servicio de alta calidad y fiabilidad a más de 34 millones de puntos de suministro de electricidad.

Iberdrola es sólo la cima de todo un enorme tejido industrial y empresarial que hay detrás. Este permite una contribución al PIB de más de 37.000 millones de euros anuales y el mantenimiento de más de 400.000 empleos a nivel global. Las compras a proveedores superaron los 17.800 millones de euros en 2022. Y ha continuado contribuyendo a sostener los servicios públicos para todos los ciudadanos con impuestos por un total de 7.500 millones de euros. De ellos, 2.600 millones se ingresaron en las arcas públicas españolas.

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