30 días de sexo por obligación

Te contamos lo que ocurre después de que te propongas por norma tener sexo con tu pareja todos los días durante un mes.

Ana Villarrubia. 03/12/2015
Las relaciones sexuales diarias ayudan a la conexión de la pareja

Se nos dice que sin sexo una pareja está abocada al fracaso, y no es cierto. Lo que sí es verdad es que renunciando a su vida sexual, la pareja renuncia también a experimentar los beneficios de un vínculo único y especial. Las experiencias de quienes se obligaron a tener relaciones sexuales diarias es el mejor ejemplo. ¿Quieres descubrir qué ocurrió?

Un experimento para saber qué pasa teniendo sexo todos los días
Un experimento para saber qué pasa teniendo sexo todos los días

No es cierto que una pareja no pueda vivir sin explotar su sexualidad o que todas las parejas que pierden intimidad en el terreno sexual estén destinadas a la separación. Numerosos artículos de divulgación a los que podemos acceder sencillamente buceando en muchos de los interesantes blogs sobre sexología que hay repartidos por toda la red, firmados por reconocidos psicólogos o sexólogos, defienden esta idea del sexo como una incuestionable necesidad en la relación afectiva. Desde su ámbito profesional entienden, con toda lógica, que la sexualidad es una parte imprescindible del desarrollo humano; y consideran además que las relaciones sexuales, por las relevantes funciones que pueden llegar a desempeñar, deben ocupar un lugar protagonista como espacio de encuentro de una pareja considerada felizmente ajustada y saludable.

El sexo diario por 'obligación' al final se convierte en algo placentero
El sexo diario por ‘obligación’ al final se convierte en algo placentero

Pero, desde mi punto de vista, cometemos un grave error al hacer estas afirmaciones a la ligera. No nos damos cuenta de que, con aseveraciones de este tipo, quedan anuladas las realidades cotidianas de cientos de miles de parejas que viven su sexualidad como quieren o como pueden. Y que, a pesar de ello, se esfuerzan por que las cosas marchen bien para ellos. Desde la imposición de la rutina, la pérdida de la pasión o las dificultades personales en el ámbito sexual, hasta la distancia obligada o el advenimiento de una enfermedad; son muchos los motivos por los que una pareja puede verse abocada a la renuncia decidida o forzosa de su vida sexual.

Lo que sí es cierto, en cambio, es que al no disponer de relaciones sexuales se dejan de lado por el camino importantes vehículos para la satisfacción de muchas otras necesidades emocionales (más allá de la satisfacción del deseo sexual), otras oportunidades de comunicación y otros alicientes característicos de la pareja, de esos que no nos es posible ir a buscar a ningún otro lado. Renunciar a la esfera sexual en la intimidad de la pareja es renunciar a todo un espacio en el que construcción personal y desarrollo van de la mano.

Una pareja sin sexo también puede funcionar... y al contrario
Una pareja sin sexo también puede funcionar… y al contrario

Pero no significa que la pareja no pueda funcionar a pesar de carecer de vida sexual. Como también existen parejas que gozan de unas relaciones sexuales absolutamente plenas y, sin embargo, carecen de un adecuado entendimiento en otras parcelas de su vida en común. Parejas vinculadas por un fuerte componente pasional, mantenido incluso a lo largo del tiempo, pero que no basta, muy a su pesar, para resolver adecuadamente sus conflictos, encauzar sus objetivos de vida o compensar muchas otras necesidades psicológicas y emocionales.

¿Qué es lo que aporta entonces el sexo a la pareja? ¿Por qué nos empeñamos en defender su necesidad en la pareja más allá de su función de reproducción más primitiva y más allá del goce inmediato que nos puede llegar a proporcionar?

Cada pareja es un mundo y tiene unas necesidades sexuales
Cada pareja es un mundo y tiene unas necesidades sexuales

Mejor que responder a esta pregunta con la teoría es acercarnos a la realidad de nuestras experiencias cotidianas. Y para ilustrar el impacto de las relaciones sexuales sobre nuestra salud psicológica y la de nuestra pareja, este es el mejor experimento de todos: ¿Qué ocurre después de un mes de relaciones sexuales diarias? 

Son varios los relatos biográficos con los que ya cuenta este peculiar experimento práctico. Rita Abundancia, que firma un interesantísimo artículo a este respecto en el suplemento semanal  S Moda de EL PAÍS, se sumó al mes de sexo ‘obligado’, igual que lo hizo la pareja formada por Sarah y Colin Kavanagh, que narró sus experiencias al británico Daily Mail y la bloguera Brittany Gibbons, que llegó a practicar sexo diariamente durante todo un año con su pareja, Andy, para publicar después su experiencia en el blog que escribe en el Huffington Post.

Dos libros sobre sexo a diario. Cómpralos aquí
Dos libros sobre sexo a diario. Cómpralos aquí

Y estos, además de un par de libros publicados también con posterioridad a periodos de sexo diario auto impuesto, ‘Just do it. How one couple turned off the TV and turned on their sex lives for 101 days (No excuses!)’, de Douglas Brown, y ‘365 Nights. A memoir of Intimacy’ de Charla Muller, son solo algunos de los ejemplos más recientes a los que cualquiera de los lectores puede tener fácil acceso.

Después de todas sus experiencias, ¿en qué coinciden quienes han practicado el sexo por norma diaria? En primer lugar, en que cuesta y requiere de mucho esfuerzo, pues mantener relaciones sexuales todos los días implica hacerlo sin ganas, con poco ánimo, con preocupaciones en la cabeza o incluso con fiebre. Y es que, en segundo lugar, todos ellos coinciden en que acabaron por encontrarle la gracia al asunto. Porque no he conseguido encontrar ni un solo testimonio que refleje arrepentimiento o algún tipo de una mala experiencia. Quizá, a quien le ha ido mal, no le ha dado por contarlo, publicarlo y airearlo.

Todas las parejas del experimento afirman que es positivo tener sexo a diario
Todas las parejas del experimento afirman que es positivo tener sexo a diario

Todos los testimonios de quienes se han esforzado para llevar a cabo este experimento coinciden en que a través del sexo, integrado de forma convencida en la rutina diaria, han descubierto una libertad individual que desconocían, se han visto comunicándose con su pareja con una naturalidad que jamás habrían sido capaces de imaginar, han ganado seguridad en sí mismos, han aprendido a pedir lo que querían y también a poner limitaciones a lo que no les gustaba; han aprendido a satisfacerse y a sentirse merecedores de ser satisfechos.

En definitiva, a relacionarse de igual a igual y desde roles que dejaron de suscitar temor para empezar a proporcionar frescura a la relación. El sexo supuso un nuevo marco para el encuentro, un nuevo escenario de relación que en todos los casos resultó ser gratificante. Muchos de estos relatos afirman que aún en relaciones sexuales rápidas, esas de obligado cumplimiento para ‘cumplir el expediente y llenar el día’, se sintieron intensamente conectados el uno con el otro.

El sexo pasó a ser un vehículo de comunicación en los que vivieron el experimento
El sexo pasó a ser un vehículo de comunicación en los que vivieron el experimento

Tanto ellas como ellos, en líneas generales, afirmaron sentirse más sexys y deseados, más admirados; y le encontraron el gusto, obviamente, a eso de ser un objeto de deseo. El sexo pasó a ser una vía de escape, de expresión y de crecimiento no únicamente para la pareja sino también desde el punto de vista individual.

Después de muchas dudas iniciales que se repiten en el caso de todas y cada una de las parejas, todas las personas afirman haber vivido en sus carnes, de un modo u otro, un proceso de transformación. Para todos ellos el sexo pasó a ser una prioridad real y no teórica. El sexo le permitió a ambos, en la pareja, tejer entre ellos una complicidad especial y experimentar las excitantes consecuencias de esa conexión.

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El sexo diario proporcionó a las parejas una complicidad especial

Según recoge Rita Abundancia, se considera ‘pareja sin sexo’ (del concepto acuñado en Estados Unidos sexless mariage) cuando el número de relaciones sexuales mantenidas a lo largo de todo un año es inferior a 10. El rotativo Newsweek, que llevaba a su portada en junio de 2013 el controvertido titular “No sex, please, we’re married” -y se preguntaba sobre si eran el estrés, los niños o el trabajo quienes estaban acabando con el romanticismo– afirmaba que hasta un 20% de los matrimonios norteamericanos podían englobarse bajo este apelativo de sexless mariage. ¿Encajas bajo esta etiqueta? ¡Huye! En vuestra decisión, vuestro esfuerzo y vuestra dedicación están las claves del éxito.

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