Una reflexión sobre el ébola

Nuestros niños no son ajenos a esta realidad y les preocupa todo lo que a los adultos también nos preocupa.

Ébola. Foto: www.pri.org
Ebola
Ébola. Foto: www.pri.org

Durante estos días la televisión, los periódicos, Internet… todo el mundo está hablando de lo mismo…¡el ébola! Un virus que nunca pensamos que podía llegar a acercarse tanto y de hecho, posiblemente por ese motivo, nos ha pillado a todos, sin excepción, por sorpresa.

Todos estuvimos muy preocupados por el estado de salud de Teresa, por la enfermera de Dallas,  recientemente contagiada y por todos los que de alguna manera sentimos más cerca… Nuestros niños no son ajenos a esta realidad y les preocupa todo lo que a los adultos también nos preocupa. Hablan, llamándole por su nombre y con toda propiedad de “un virus muy malo que es capaz de matar”

El bombardeo informativo fue continuo… la alarma social, brutal… y el manejo no puede ser de otra manera que  muy cuidadoso por parte de los que tenemos esa responsabilidad. El ébola es una enfermedad infecciosa novedosa para nosotros, pero no porque no existiera, sino porque no la teníamos aquí. El ébola, entre otras muchas enfermedades, desde 1976 azota a los países africanos. La gente allí muere porque el contacto estrecho con enfermos sin la adecuada protección y el mal manejo de los cadáveres hace que se extienda rápidamente. Mueren de ébola y de otras muchas cosas…

El ébola afecta desde hace años a los países africanos. Foto: www.nypost.com 

Aquí es muy dificil que esto ocurra, conocemos el virus y su manera de transmitirse, que ciertamente no es fácil. Hay que tener un contacto estrecho con el paciente infectado (el que está enfermo, el que tiene síntomas), con sus secreciones, con su sangre, con sus vómitos ó con sus deposiciones…

Afortunadamente no se transmite por el aire y por esa razón es más fácil controlarlo. Afortunadamente el paciente infectado transmite la enfermedad cuando tiene síntomas y no antes. Las personas que contactan con pacientes con la enfermedad (mayoritariamente el personal sanitario) debemos de tomar las precauciones necesarias para evitar contagiarnos y de esta manera evitar que se extienda la enfermedad.

Para ello existen los famosos protocolos de actuación, de los que ahora todo el mundo habla, en los que se nos dice, con los datos disponibles de las epidemias que conocemos, como hay que proceder con los enfermos para evitar el contagio.  Protocolos sujetos a revisión y a cambios para poder prevenir mejor.

Existen protocolos de actuación para evitar el contagio. Foto: www.nbcnews.com

Por esa razón debemos de estar relativamente tranquilos, no hay motivos para preocuparse más de lo necesario, ni para que nuestros hijos se preocupen en exceso, pero hay motivos para reflexionar, para ponernos en el lugar de otros, en los que estaban lejos y por eso nunca hemos pensado en lo que sentían , en como vivían esta “horrible pesadilla”…y para intentar buscar las mejores soluciones  para todos…

Hay motivos para volver a reflexionar todos y sobre todo aquellos que parece que lo hayan olvidado, en el avance que han supuesto las vacunas en el control de las epidemias, en todas esas enfermedades que eran tan mortales o más que el Ébola, que invalidaban a las personas, que las excluían socialmente…y que la mayoría de nosotros no las hemos conocido gracias a la vacunación universal.

Ojalá Teresa se recupere pronto, ojalá tambien lo haga la enfermera de Dallas. Ojalá no haya más contagios y muertes por este virus. Ojalá dispongamos pronto de una vacuna eficaz capaz de contener esta epidemia. Pero sobre todo ojalá aprendamos todos con esto a mirar al otro lado, donde están aquellos que como vemos hoy no están tan lejos de nosotros. 

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