El deporte como terapia contra el cáncer

El ejercicio físico se ha convertido en una poderosa medicina natural para combatir la principal enfermedad de nuestros días.

Agustín Castellote. 25/09/2017

“El deporte no cura el cáncer, ni puede constituir una línea de tratamiento per se, pero aporta importantes beneficios para el paciente diagnosticado de esta enfermedad». Con estas palabras, el jefe del servicio de traumatología y cirugía ortopédica del Hospital Universitario Infanta Elena, Alberto Francés, ha vuelto a poner sobre la mesa uno de los avances más importantes en los últimos años: la confirmación de que el deporte, practicado con regularidad, resulta fundamental para prevenir y combatir la enfermedad del cáncer.

En el año 1922 se publicó el primer estudio en el que se trataba la relación entre la práctica del deporte y la prevención del cáncer. Desde entonces se han realizado más de 100.000 trabajos científicos en los que se estudia la vinculación entre el ejercicio físico y la temida enfermedad, con una conclusión final tajante: el deporte, correctamente prescrito, ayuda a prevenir el cáncer y a mejorar la recuperación, física y psíquica en los pacientes oncológicos.

El deporte es la mejor medicina natural para combatir el cáncer

Cáncer es el nombre común que reciben un conjunto de enfermedades relacionadas, en las que se observa un proceso descontrolado en la división de las células del cuerpo humano. Es la principal causa de mortalidad en los países desarrollados. Más de 32 millones de personas en el mundo se encuentran afectadas por la enfermedad; en el año 2015 fallecieron ocho millones de personas y los cálculos prevén que en los próximos 20 años el número de casos aumentará en un 70%.

Por todo ello, la Organización Mundial de la Salud (OMS) viene alertando sobre la necesidad de actuar sobre los principales factores de riesgo de la enfermedad, en la certeza de que entre el 30 y el 50% de los cánceres se podrían evitar. En ese escenario, investigadores de la West Texas University y el Instituto Cooper de Dallas han realizado un macro estudio publicado por la revista Medicine and Science in Sports and Exercise. Sobre un universo de 25.000 hombres y mujeres de entre 30 y 87 años de edad, durante diez años, han registrado que aquellos que realizan actividad física de forma regular, tienen un 55 % menos de riesgo de morir por un tumor cancerígeno.

Entre el 30 y 50% de los cáncer se pueden prevenir

La Asociación Española contra el Cáncer (AECC) asegura que una vida activa, con la práctica de algún tipo de deporte, ayuda a prevenir la enfermedad, pero también resulta muy importante  para mejorar la recuperación en pacientes diagnosticados, dependiendo dicho ejercicio del estado de salud, edad, tipo de cáncer y  tratamiento. Está científicamente demostrado que la práctica del deporte, bajo supervisión médica y midiendo duración, frecuencia e intensidad, puede realizarse sin riesgo durante los tratamientos de quimioterapia y radioterapia. Incluso la doctora Ballard-Barbash, del Instituto Nacional del cáncer, ha comentado que “ las evidencias que vinculan la actividad física con una mejor calidad de vida en las personas que están en tratamiento oncológico, y en las que ya han finalizado el mismo, son increíblemente sólidas “.

El deporte moviliza mecanismos en el organismo que resultan determinantes para nuestra salud, durante el ejercicio se gasta energía, lo que favorece el sistema cardiovascular, bombeando y transportando más sangre; el respiratorio, que toma una mayor cantidad de oxígeno; el metabólico, que aporta una gran cantidad de nutrientes a nuestros músculos; además aumenta las defensas, mejora la autoestima y previene enfermedades.

La ciencia mundial lucha cada día para descubrir nuevos avances

Muchos de estos mecanismos, que están incorporados en los manuales de medicina, combaten la temida formación de células cancerígenas. La activación de la musculatura tiene un valor esencial en el metabolismo, influye en la producción de hormonas y provoca a menudo que las células cancerígenas se autodestruyan en su fase inicial, afectando especialmente a tumores de mama, pulmón, próstata, colon y ovario.

La ciencia lucha por contrarrestar los peligros que nos acechan, por encontrar respuestas a todas las interrogantes que nos plantea la vida; el deporte se ha convertido en una medicina natural para una de esas grandes reválidas de nuestros días; para la prevención de la enfermedad, para aminorar los efectos secundarios del tratamiento y, sobre todo, para mejorar la calidad y esperanza de vida de los pacientes de cáncer.

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