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#CloseTo Ana Milán: “Love Actually me cambió la vida”

Hablamos de cerca con Ana Milán sobre sus libros, sus series favoritas y sobre todo... sobre la vida.

Amalia Enríquez. 25/04/2017

Siempre me ha gustado su ironía. Nunca imaginé que la sorna gallega pudiera macerar tan bien con la alicantina, pero ella lo consiguió. No hace falta que nos veamos o hablemos todos los días para saber que nos tenemos la una a la otra. Hemos compartido confidencias de las buenas y, alguna que otra vez, nos hemos emocionado al contar alguna de nuestras batallitas. Llevábamos meses con eso de “tenemos que vernos” y lo hemos conseguido gracias a mi insistencia para esta conversación de amigas. Una relajada charla en una soleada mañana madrileña…

No cambia de canal si emiten una película suya

The Luxonomist: Anda que si te digo que no he venido a hablar de trabajo y que es el único tema tabú…
Ana Milán: (risas) Tú dispara, que yo te sigo.

TL: En estado puro (risas). Puede que una gran parte del público desconozca que eres periodista. Somos del gremio, pero tuviste más perspectiva de futuro que otros…
AM: Yo me siento una actriz que, de vez en cuando, escribe un libro, presenta un programa o colabora en otro, pero mi base es la actuación. Cuando me preguntan qué soy, no lo dudo. Soy actriz.

TL: ¿Cómo se “coló” el periodismo en tu vida?
AM: Yo creo que, al final, tiene que ver con contar cosas, las ganas de compartirlas. No es muy distinto de lo que hago.

TL: Las cuentas desde una perspectiva más ficcionada…
AM: Lo que tengo es una base de formación, en la que se fundamenta a lo que me dedico.

Recuerda haber ido poco al cine de pequeña

TL: ¿Querías ser periodista de niña o era un simple capricho?
AM: Me gustaba mucho la idea de hacer entrevistas. A día de hoy, tengo conversaciones con gente que me interesa, que me despierta curiosidad, que tiene algo que decir. Y son entrevistas.

TL: La vida bohemia que genera nuestras profesiones. ¿Gustaba en tu casa?
AM: Reconozco que he tenido y tengo mucha suerte. Tengo unos padres que me han dejado siempre equivocarme.

TL: ¿Te has tenido que levantar muchas veces?
AM: Uyyy, un montón, como todo el mundo que haya vivido intensamente. También he acertado muchas veces. Ellos me dejaron escoger mi camino, equivocarme como te digo, nunca ha habido reproches. Realmente, todo lo que soy me lo debo a mí, y todo lo que no soy se lo debo a mis padres. Mi madre siempre me decía: “Cariño, haz lo que quieras, pero no hagas nada de lo que te puedas arrepentir al día siguiente”.

TL: ¿Y lo has cumplido?
AM: No siempre, porque he hecho cosas de las que me he arrepentido, pero me ha ayudado mucho el consejo en las cosas importantes de la vida. A día de hoy sigo alucinando con la capacidad de libertad de mi madre y, sobre todo, con el no juicio. Tiene ochenta años y es de las personas más libres que conozco. Y es una suerte porque, cuando no te juzga tu madre, es más fácil que no te juzgues tú.

Así se hizo el selfie de la portada con nuestra compañera Amalia Enríquez

TL: ¿Te afecta cuando ella te censura?
AM: No me ha censurado nunca. Ella charla conmigo, opina y siempre acaba diciendo: “Si tú eres feliz, yo soy feliz” ¡Qué maravilla, ¿no?!.

TL: ¿Ha habido una equivocación determinante?
AM: Puede ser, pero considero que forma parte de mi vida. ¿Determinante?¿Algo determinante en la vida qué es? Si es algo que te cambia por completo, todos tenemos equivocaciones determinantes. Sí las he tenido, claro.

TL: ¿Cuál fue el punto de inflexión por el que decides lanzarte a la aventura de la interpretación?
AM: El verano en el que me hago, por azar, un curso de interpretación en la escuela de Juan Carlos Coraza y me lo imparte Manuel Morón, que fue mi maestro durante cuatro años. Ambos nombres y ambos hombres han sido fundamentales en mi vida, me han enseñado lo que sé. Son mis maestros.

TL: ¿Cómo, estando en cuarto de Periodismo, se te ocurre hacer un curso de este tipo?
AM: Se me ocurre porque otro actor, Roberto Enríquez, me insiste en que haga un curso de verano. Lo hice y ya no salí.

Comenzó en el cine mientras cursaba la carrera de Periodismo

TL: ¿En algún momento te has arrepentido del cambio de vida?
AM: Nunca. A día de hoy, nunca. ¡Qué dices! Me ha dado y me da tantas alegrías esta profesión… Tantas…

TL: … que ya no te imaginas haciendo otra cosa
AM: Sí me imagino. Me encantaría dirigir un hotel, iluminar edificios. Hay muchas cosas que me laman la atención pero ya, a día de hoy, soy actriz. No cambio por nada estar en un escenario o delante de una cámara.

TL: ¿Una se muere siendo actriz?
AM: (risas) Justo cuando me muera, te mandaré un mensaje (risas). Vete tú a saber lo que traerá la vida. Yo ya he aprendido a dudar de todo.

TL: ¿Y eso por qué?
AM: Creo que la manera más sana de vivir es cuestionándolo casi todo.

Ha escrito dos libros

TL: … pero eso te condiciona mucho…
AM: Imagínate entonces lo que te condiciona estar sujeta a opiniones.

TL: Me refiero a que puede impedirte ser más feliz…
AM: ¡Qué va! Se es más libre. Yo me siento mucho más libre desde que aprendí a cuestionarlo todo y no sentir tener verdades absolutas donde no cabe la duda.

TL: Eso es que has alcanzado la madurez ¡por fin! (risas)
AM: Supongo. Ya era hora (risas)

TL: ¿Has llegado a soportar lo peor de la fama?
AM: Pues claro. Lo peor es la gente que opina de ti sin conocerte, poniendo una lupa sobre tu vida y haciendo que esa vida tenga un aumento, que no es real, y que opine sobre temas por los que has sufrido desde la frivolidad del absurdo, desde la opinión barata, desde el titular con neón flúor. Para todas esas cosas, yo soy muy corcho. Sé muy bien quién soy y, si mi madre no me juzga (como te decía antes), imagínate lo que me importa!.

E.T. fue su primera película en el cine

TL: Yo creo que es imposible mostrarte inmune a ser cuestionada…
AM: Por cinco minutos, sí duele. No he aprendido a pasar página, pero sí a entender que hay una señora (porque suele ser así), que no tiene nada mejor que hacer y nada mejor que escribir. Ellas/ellos se dedican a eso, y yo no.

TL: ¿Las mujeres somos más crueles con las mujeres?
AM: Indudablemente. Yo he leído cosas escritas por mujeres, que si las hubiera escrito un hombre estarían crucificados diez minutos después. A pesar de la lacra que estamos viviendo con la violencia de género, ya hay una conciencia social. Hay una violencia ejercida por mujeres hacia mujeres, que enjuicia muchas veces sin conocer y que me parece terrorífica.

TL: ¿Hay solución a eso?
AM: En la conciencia, como en casi todo. Esa conciencia cada vez es mayor en quienes deciden tenerla y ampliar mente, y cada vez menor en capillitas absurdas, que hablan sin saber, mintiendo muchas veces y que hacen de eso una profesión.

TL: A pesar de esos episodios, que vuelven escéptico y precavido a quien los sufre, ¿qué tiene de bueno la fama?
AM: La sonrisa de la gente. Yo no hay día que no tenga una muestra de cariño, afecto o admiración de alguien. No hay día.

Reconoce que ‘Love Actually’ le cambió la vida

TL: ¿Darías algo por ver y no ser vista?
AM: Estoy ya muy acostumbrada a que me miren y, realmente, no me doy cuenta de si lo están haciendo o no, porque también aprendes a crearte esa coraza, pero sí, me gustaría tener momentos de transparencia, de ser invisible. Los tienes cuando viajas a lugares donde nadie te conoce. Y ahí eres un poco feliz.

TL: Si te pudiera mirar por un agujerito, ¿cuál y cómo sería tu momento de felicidad?
AM: Tengo muchísimos momentos de felicidad, empezando por estar conmigo, sola, una tarde en casa. Me llevo muy bien conmigo. Otros ratos felices los disfruto con mis amigos, mi familia. Tengo muchos momentos de felicidad, en serio, muchos.

TL: ¿Cómo es un domingo perfecto en tu vida?
AM: Pues… como el último (risas). Con un maravilloso desayuno, disfrutándolo sin prisas, que haga sol y me permita dar un paseo. Eso es importantísimo para mí. Detesto el frío como al peor de los monstruos. Es perfecto viendo a los amigos, a la gente que quiero. No pido más.

TL: Vamos a volver la vista atrás un poco. ¿La niña Ana iba al cine?
AM: No, no mucho. Mi primera peli fue una de ‘Parchís’ y después ‘E.T.’. Cuando mi madre me llevó a verla, se estropeó el sonido del cine y ET gritaba como un condenado. Me aturdió y me dio un poco de miedo, de hecho, no le tengo mucho cariño. Debería volver a verla para ver si recupero el afecto. Me lo voy a poner como algo pendiente ¡fíjate!.

No le gustan las series irreales como ‘The walking dead’

TL: A lo largo de los años, ¿qué películas se han ido incorporando a tu vida?
AM: Pues mira, una noche de hace relativamente pocos años, no podía dormir y me puse por primera vez ‘Cantando bajo la lluvia’. Casi me da un pasmo y se convirtió automáticamente en una de mis cinco pelis favoritas. ‘Love Actually’ me cambió la vida, porque en ella está la propia vida explicada. Ahora veo mucho, mucho, mucho cine.

TL: Te tomaste la revancha en la madurez.
AM: (risas) Un poco antes. A los veinte años empecé a ver cine y no he parado.

TL: Imagínate que estás en casa, pones la televisión y emiten una película tuya. ¿Cambias de canal?
AM: ¡Nooo! ¡qué dices! La veo, sonrío, me disfruto y reconozco que tengo momentos en los que he podido estar mejor y otros en los que me digo: “Has estado estupenda, Milán”. No soy una actriz sufridora.

TL: ¿El peor crítico duerme contigo?
AM: En mi caso no. Ni soy mi peor enemigo, ni mi crítico más exigente. Yo trato de escuchar la crítica del director, soy permeable a lo que tenga que decir porque, sin duda, su visión será muy diferente a la que yo pueda tener. Soy disciplinada.

Se declara serieadicta. Ha visto Gossip Girl “para desengrasar”

TL: ¿Cuál es el antídoto para la vanidad?
AM: Los hijos. Son los que te ponen en tu sitio.

TL: ¿El tuyo lo hace?
AM: ¡Vamos que si lo hace! Me pone los pies en la tierra a base de bien. Ha salido respondón como su santa madre. Tiene 15 años y es un caballo pura sangre.

TL: Es lo que has creado…
AM: Cierto, pero él tiene personalidad propia hasta para crearse a sí mismo.

TL: Ha sido tu mejor película…
AM: Sin duda pero, cuando tienes hijos, pasas a ser actriz secundaria. Ya no vuelves a ser actriz protagonista nunca más. No me ve en el cine, pasa de todo. Lo único que me dice es: “Necesito purpurina para mañana, madre. Consíguemela” (risas) Esas son sus preocupaciones.

Para Amalia, su serie mala favorita es ‘Scandal’, para Ana, ‘The Royals’

TL: ¿De series cómo andamos?
AM: Serieadicta total, hasta el punto de dosificármelas porque, si no lo hago, me puedo meter, entre la tarde de un sábado y un domingo, toda una temporada. Es más, un sábado me vi una temporada y el domingo otra. Me pasó con ‘El hombre de tu vida’, versión argentina, dirigida por Campanella y protagonizada por Guillermo Francella. Me pasó también con ‘The good wife’ y ahora me está pasando con ‘The good fight’.

TL: ¿Hay alguna que no soportes?
AM: Toda aquella que no toque la realidad. Por ejemplo, ‘The walking dead’. Vi la primera temporada y no dejaba de preguntarme por qué los zombies, que apenas podían andar, de repente se ponían a correr. Me quedaba colgada en eso y me daba cuenta de que, durante un cuarto de hora, no me había enterado de nada. Así que desistí.

TL: O sea, buscas explicaciones…
AM: Claro, porque a mí las series me enseñan mucho de la vida, por eso me gusta cuando tocan la verdad, cuando se solapan con la realidad. Luego he visto ‘Gossip Girl’ para desengrasar (risas).

TL: Es que hay que tener serie mala favorita también. La mía es ‘Scandal’.
AM: La mía de cabecera es ‘The Royals’. No doy crédito a lo que veo y me quedo petrificada. Probablemente, voy a decir algo muy arriesgado, Elisabeth Hurley me parece la peor actriz de la historia. Y odio haber dicho esto en voz alta. Si se entera, le pido disculpas. Eso sí, está muy guapa (risas). Luego está ‘Downton Abbey’ o ‘The Crown‘ que son maravilla pura. Ahora estoy viendo ‘Victoria’, pero mi serie favorita del último año ha sido ‘The catch’.

‘The Crown’, una de sus series favoritas

TL: ¿Qué encuentra una escritora en la lectura?
AM: Otras vidas, vaciar la cabeza, muchas risas. He encontrado en ella el orden necesario de las palabras para poner orden a mis pensamientos, que no tenían el necesario. Aprendo mucho leyendo. Leo desde niña y luego, de repente, tengo etapas de tres meses en las que no leo nada y me vacío entera.

TL: ¿Cómo nacieron tus libros?
AM: El primero de la gamberrada, el segundo de la necesidad. ‘Sexo en Milán’ lo tenía en la cabeza desde hacía mucho tiempo y en un mes estuvo listo, porque solo tuve que volcarlo. El segundo, ‘Voy a llamar a las cosas por tu nombre’, fue un proceso más largo, duró meses. Fue más reflexivo.

TL: ¿Puede acabar la escritura devorándose a la interpretación?
AM: ¡Vete tú a saber! Como me conoces, sabes que en mi vida tengo hasta planes Z, no me llegan el A y el B, así que imagínate lo que puede llegar a pasar en mi vida. Espero que mi creatividad no tenga límite y ¡mucho menos! mi curiosidad por la vida.

TL: Llega la pregunta común y obligada para todos los amigos, que conversáis un rato conmigo para mis #CloseTo. ¿Qué diría la niña Ana, que no iba al cine, de la mujer en la que te has convertido?
AM: ¡Joder Ana, lo conseguiste! Fliparía al verme y, de hecho, sonríe.

Localización: Rosales 20. Próxima semana: Alain Hernández.


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