¿Sabes cómo hacer que te lo perdone todo?

Es difícil que alguien no nos perdone si nos disculpamos en condiciones. Te damos las bases para conseguirlo.

Icono de fecha 10 Ago 2017 Icono de autor Ana Villarrubia
  • Compartir en Facebook
  • Compartir en Twitter
  • Compartir en Linkedin
  • RSS

Es un hecho, muchas personas no saben disculparse. Quieren pedir perdón pero, en lugar de disculparse, acaban justificando su conducta y enredando aún más las cosas con la misma persona a la que ya habían ofendido. ¿Por qué nos cuesta tanto pedir perdón? La mayor parte de las veces nos resulta excesivamente doloroso asumir la responsabilidad de haber dañado a alguien. Nos cuesta mucho reconocer que tal cosa ha ocurrido, y que la hemos causado nosotros; por eso acabamos dando explicaciones innecesarias que suenan mas a exculpación que a disculpa.

Perd 2
Emociones como el miedo, la culpa o la vergüenza nos dificultan mucho la confrontación directa

No es lo mismo explicarse que justificarse. No tiene por qué ser algo que hagamos de forma malintencionada: es cierto que emociones como el miedo, la culpa o la vergüenza nos dificultan mucho la confrontación directa. Todas estas cosas pasan incluso cuando nos sentimos verdaderamente arrepentidos y sentimos lo sucedido. Imagina hasta qué punto pueden complicarse las cosas cuando ni siquiera estamos seguros de ser responsables, cuando no lo sentimos del todo o cuando no tenemos ningún ánimo de reparar la situación. En estos casos, es mejor no intentar disculparse falsamente; porque se nos nota y porque es mejor no ahondar en la herida.

Perd 3
Debes expresar la emoción que la situación ha generado en ti.

Para todos los demás casos, observa este guión infalible para disculparse adecuadamente (y conseguir que nos perdonen casi con toda seguridad). Sigue estos pasos para elaborar una disculpa perfecta:

  • Expresa cómo te sientes. Es necesario expresar de la emoción que la situación ha generado en ti. Sin una comunicación emocional clara y genuina es difícil que la disculpa resulte creíble. Por eso es importante que identifiques cómo te sientes y que lo transmitas con honestidad. El lamento lleva consigo un sincero pesar, algo de tristeza, algo de remordimiento, y voluntad de reparar el daño emocional causado. Al expresar que “lo sientes” y que “lamentas lo ocurrido” contribuyes a crear un vínculo emocional con la persona ante la que te estás disculpando. Además, la expresión sincera del lamento, junto con la empatía que genera, ayuda a reducir la agresividad o la ira que pudiera estar experimentando la persona herida.
Debes dejar claro que no tenías intención de hacer daño
  • Explica qué fue lo que pasó y qué fue mal. Esto implica clarificar todo el proceso. Es muy importante que nada en esta etapa suene a justificación. De lo que se trata es de reseñar que lo que hizo no fue malintencionado. Todas las personas necesitamos dejar bien claro que el daño que hemos causado no ha sido hecho a propósito. De hecho, nos resulta muy difícil, quizá impensable, perdonar algo cuando sabemos que había una intención explícita de herir.
Perd 5
Con una disculpa admites que pudiendo haber hecho las cosas de otro modo, te equivocaste
  • Reconoce tu parte de responsabilidad. Sin la asunción de la parte de responsabilidad que te corresponda no hay disculpa posible. Uno se disculpa porque entiende que pudiendo haber hecho las cosas de otro modo, por muy difícil que eso fuera, se equivocó. Sin esta parte no estaríamos hablando de disculparnos sino de ofrecer justificaciones o incluso de poner excusas. Reconocer la responsabilidad es admitir esa pequeña o gran culpa que subyace a toda disculpa, algo que en cierto modo honra al arrepentido frente a la persona dañada y le coloca en una mejor posición para reparar el daño y ser perdonado. La responsabilidad total, o la parte concreta que se asuma, se ha de reconocer siempre en primera persona, sin matices, sin contemplaciones y sin involucrar a terceros
Perd 6
Debes hacer hincapié en lo mucho que lamentas que las cosas hayan ocurrido de ese modo
  • Di claramente que estás arrepentido. Aunque parezca una redundancia, la expresión reiterada de las emociones asociadas a lo ocurrido es la parte mas humana de todo el proceso, y la que mejor puede acercar de nuevo a las dos personas. Decir “lo siento” ya conlleva una parte de arrepentimiento, pero no toda. Por eso es importante hacer hincapié en lo mucho que lamentas que las cosas hayan ocurrido de ese modo, en lo mucho que te hubiera gustado actuar de otro modo y haber ahorrado ese dolor. Con la expresión explícita del arrepentimiento le hacemos ver a la otra persona que, en efecto, lo que ha sucedido sí nos importa y que hemos tomado conciencia de su relevancia. Al decir de forma clara que “te arrepientes de lo sucedido” demuestras también lo concernido que estás con el asunto y lo comprometido que te sientes con lo ocurrido.
Perd 7
Reparar el daño causado demuestra que no se está haciendo ningún teatro
  • Ofrécete a reparar el daño causado. Es una parte importante, siempre que el daño sea reparable. En cualquier caso, mostrar nuestra buena disposición para reparar en lo posible el daño causado, alivia también al otro y le demuestra que no estamos haciendo ningún teatro y que de verdad vamos en serio. Si antes asumíamos la responsabilidad de palabra, en esta parte la asumimos de facto. El lenguaje emocional y el resto de nuestros actos han de ser coherentes, porque no vale de nada que lo sintamos mucho y nos sintamos muy implicados, si luego no estamos dispuestos a mover un dedo para remediar lo que nosotros mismos hemos causado. Asumir la culpa es la parte emocional, después la culpa ha de ser transformada en una responsabilidad real que pueda ser ejercida en la práctica. Una disculpa sentida y creíble contiene, en la medida de lo posible, un plan claro, racional y meditado para reparar el daño causado.
Perd 8
Es muy difícil que alguien nos perdone si ni siquiera se lo hemos pedido
  • Pide perdón de forma clara. Por último, pero no menos importante, no podemos olvidarnos de decir alto y claro: “perdón” o “perdóname”, e incluso de pedirlo por favor si es necesario. Después, si hemos seguido todos los pasos con rigor, la respuesta ya queda en manos del otro. Las disculpas no pueden pasar desapercibidas o camuflarse sin más. Psicológicamente es muy difícil que alguien nos perdone si ni siquiera se lo hemos pedido. Este último paso puede parecer más o menso simbólico pero desde le punto de vista emocionales imprescindible. Nos permite darle a todo el episodio un verdadero cierre, y pasar página de verdad para poder continuar con la relación sin que se acumulen rencores. Más que un formalismo, pedir perdón es la llave para que la relación siga adelante sin mas complicaciones.

Adelanté, enfréntate a tus fantasmas, y prepárate para arreglar un desaguisado que tú mismo hayas causado. Pedir perdón sin esconderse es la única forma de no perder una relación que se ha deteriorado.

Lo último en coctelería: Bloody Mary con ginebra
Inspírate para tu próximo viaje