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A los niños les da miedo salir del armario

Lamentablemente en los colegios todavía se utiliza la homosexualidad, real o supuesta, como forma de ataque.

Patricia Peyró. 09/07/2019

Acabamos de celebrar con gran éxito la confluencia el antaño llamado Día del Orgullo Gay, ahora más conocido simplemente como Día del Orgullo. Con el paso de los años, todos vamos aceptando socialmente la diversidad, y muestra de ello es que ya no es sólo una fiesta celebradas por los gays, sino por cualquier persona de sexo y condición que quiera apoyar esta causa.

Hablamos de una diversidad que va más allá del supuesto binomio heterosexualidad-homosexualidad, para referirse también a la existencia transgénero. Sin embargo, la realidad de lo cotidiano de los colegios no se muestra ni tan abierta ni tan amigable respecto a la orientación sexual y de género entre los niños y niñas.  Lejos de ello, es bastante habitual que se produzca el castigo de la diferencia y se emplee la homosexualidad como un arma arrojadiza en forma de bullying homofóbico.

Desde la web Stop Acoso Escolar LGTB se lucha contra toda discriminación por motivo de orientación sexual e identidad de género 

 

Homosexualidad y acoso escolar

¿Tienen algo que ver la homosexualidad y el acoso escolar? Lamentablemente sí. Basta con que un niño acuse alguna diferencia para que tenga más posibilidad de ser acosado en el colegio, y la homosexualidad es una de las razones más frecuentes. Incluso al margen de la orientación o preferencias sexuales y de que éstas sean o no manifestadas, la injuria acerca de los roles de género son una de las formas más frecuentes de acoso.

El niño con alguna diferencia respecto a los demás tiene mayor riesgo de ser víctima del bullying. Esto incluye cualquier tipo de discapacidad intelectual o física, pero también aborda la orientación sexual y, más comúnmente, se manifiesta en injurias relacionadas con los roles de género. Así lo manifiesta la psicóloga y docente Raquel Platero Méndez, coautora de “Herramientas para combatir el bullying homofóbico”, en un artículo publicado en la revista Información Psicológica.

Como padres debemos ser los primeros en contemplar la posibilidad de que nuestro hijo o hija pueda ser homosexual

Según la experta, en el proceso del acoso escolar hay una serie de insultos típicos que pueden escucharse habitualmente por los pasillos a poco que uno preste algo de atención. Entre éstos, los más habituales son los referidos a algún tipo de homosexualidad.  Así, en los colegios será frecuente oír palabras ofensivas como “maricón”, “bollera”, “nenaza”, “marimacho”, y cualquier apelativo peyorativo que cuestione la orientación heterosexual. “Se trata de intimidar e infravalorar a los compañeros utilizando una forma de humillación que incide en la definición misma de la identidad masculina”, aclara la investigadora.

El acosador o niño bully se sirve de la homofobia, el sexismo, y de los valores asociados a la heterosexualidad para hostigar a los niños más vulnerables

Sexismo y homofobia

“La discriminación aparece con la ruptura de los roles de género, y se manifiesta con mecanismos de injuria sobre la masculinidad y feminidad”, explica Platero. En realidad se termina produciendo un círculo vicioso de acoso escolar alimentado tanto por el sexismo como la homofobia hacia los niños más vulnerables, con independencia de que sean o no homosexuales. “Por una parte, se persiguen todas las rupturas de género y sexualidad de todos, independientemente de su orientación sexual y género. Por otra parte, se recuerda a los chicos y chicas gays, lesbianas, transexuales y bisexuales que han de esconderse, que han de ocultar partes significativas de sus vidas y que si se muestran tal cual son, pueden ser objeto de el rechazo, aislamiento, burla y acoso”.

El castigo de los roles de género

No ajustarse a lo que se espera de cada uno en función de los roles de género consensuados socialmente puede ser, además, un motivo frecuente de acoso escolar. Esto incluye a las niñas no interesadas en asuntos como la belleza, o a los niños no considerados lo suficientemente viriles. En ambos casos, asegura la experta, el afectado “recibe el castigo apropiado por romper con las reglas, de manera que todos y todas saben cuál es el precio de no pertenecer a las normas dominantes”.

Según los expertos, el bullying homofóbico se alimenta de la falta de apoyo social a las sexualidades minoritarias y de la creación del estigma social de la homosexualidad

Stop acoso escolar LGTB

La preocupante realidad del acoso escolar homofóbico entre los niños llevó hace ya más de un año a crear la web Stop Acoso Escolar LGTB Con esta iniciativa, la Federación estatal de Lesbianas, Gays, Trans y Bisexuales (FELFTB) pretende luchar contra la discriminación y la prevención del acoso escolar y el ciberbullying que ellos denominan “LGTBfóbico”. Desde esta asociación han denunciado que no es un mal menor, sino que “casi un 60 por ciento del alumnado ha sido testigo de ciberacoso hacia estudiantes del colectivo LGTB o por ser percibidas como tales”.

Para contrarrestarlo, cuentan con un equipo de psicólogos, educadores y comunicadores con el que trabajan por la inclusión de las personas gais, lesbianas, bisexuales y trans. Su principal receta será la prevención, como afirma Uge Sangil, presidenta de FELGTB: “La prevención debe ser la respuesta; educando desde la raíz conseguiremos que la igualdad y la libertad se viva de una manera real”, ha advertido.

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