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¿Cuándo deben mis hijos empezar a tener móvil?

El teléfono móvil no es un juguete, por ello, antes de ceder ante las peticiones de tu hijo debes valorar sus necesidades y educar al niño para que haga un uso responsable de su móvil.

Ana Villarrubia. 11/07/2019

Para tu hijo adolescente (o pre) el teléfono móvil es ese soñado objeto de deseo llamado a satisfacer todas sus necesidades de relación social y sus ansias de conexión con el mundo. Móvil en mano se percibirá a sí mismo más informado y más actualizado, pero, sobre todo, más integrado en sus grupos de referencia. Sin móvil siente que se queda fuera, que está en desventaja, que se aburre más que el resto del mundo y no se entera de lo que se cuece ahí fuera…

El problema es que el teléfono móvil no es un juguete, ni mucho menos. De hecho, es una herramienta de comunicación tan potente que, hoy en día, permite posibilidades para las que ni siquiera el adulto está suficientemente formado. Ni qué decir tiene de los más pequeños, también más inexpertos e imprudentes: los niños y adolescentes no deberían  manejar un móvil sin una formación inicial y una supervisión gradual. El uso del teléfono móvil supone el ejercicio de toda una serie de responsabilidades que el menor, tanto por instrucción como por nivel de desarrollo madurativo, debe estar preparado para asumir.

Es por ello muy habitual que a muchos padres les surja la misma duda: ¿A qué edad debo o puedo regalarle a mi hijo su primer móvil?

Cada vez los niños piden a edades más tempranas un teléfono móvil, sin embargo, deben entender que no se trata de un juguete, sino de una herramienta que acarrea responsabilidad y cuidado

¿Cuál es la edad más adecuada para regalarle un móvil a un niño?

Pues bien, atendiendo a lo que sabemos acerca de las características psicológicas que caracterizan a cada estadio de desarrollo evolutivo, y también en base a lo que sabemos acerca de cómo los más pequeños deben gradualmente ir asumiendo responsabilidades y relacionándose con el mundo con creciente autonomía, podemos situar la edad más adecuada para que un niño maneje su propio teléfono móvil entre los 12 y los 14 años, siempre con matices, con excepciones y con la máxima flexibilidad para dar cuenta de la amplia variabilidad de diferencias individuales que existen entre los procesos de desarrollo madurativo y los contextos de vida de unos niños y otros.

Hace un par de semanas me comentaba una de mis pacientes en la consulta cómo se las veía y se las deseaba para hacer cumplir su criterio de que sus dos hijas gemelas – que seguirán teniendo 12 años hasta el próximo mes de diciembre – no dispondrían de móvil propio hasta que no cumplieran los 13. Y todo ello para hacer extensible el criterio que le había sido aplicado previamente a su hermano mayor. Sin embargo, y resaltando lo encomiable y recomendable en cualquier pauta educativa de mantenerse fiel al compromiso adquirido, ni siquiera entre hermanos el criterio tiene por qué ser exactamente el mismo. Porque no todos los niños maduran al mismo tiempo, demuestran las mismas capacidades para asumir responsabilidades o hacen los mismos méritos.

La edad más adecuada para que el niño maneje su propio teléfono móvil está entre los 12 y 14 años, aunque se deben tener en cuenta las circunstancias personales de cada niño y su desarrollo madurativo

En determinadas ocasiones los hechos justifican que el niño tenga el móvil

Con todo y con eso, insisto, poseer un móvil no es un poseer un bien cualquiera sino que conlleva una enorme responsabilidad, y por ello su entrega sí debe responder con coherencia a ciertas pruebas de realidad que la justifiquen. Por poner tan solo un sencillo ejemplo: el niño que por equis circunstancias tenga que pasar un tiempo extraordinario fuera de casa (deportes, actividades extraescolares, permanencia en casa de un familiar o alternativamente en casa de papá o mamá si están separados) es posible que esté justificado que disponga de un móvil mas temprano que aquél que no tiene tanta necesidad de estar conectado y localizable cada día.

Por ello, a ese niño quizá haya que dedicarle más pronto que tarde todo el tiempo que sea necesario para explicarle lo que supone moverse por la vida con un teléfono en el bolsillo. Y, con todo y con eso, que esté justificado en un determinado caso el uso de un móvil no significa que sea adecuado que, en ese mismo caso, el niño disponga de todas sus funciones.

Determinados momentos o situaciones justifican que entregues a tu hijo un teléfono móvil a una edad más temprana

Pautas para que tu hijo use un smartphone de forma responsable

Para que un niño o adolescente pueda disfrutar por completo del móvil con todos los usos que este permite, tienen que haberse atestiguado previamente las siguientes condiciones:

  • El niño ha de ser responsable para cuidar de sus cosas, ha de saber que todo tiene un precio y que todo en general, pero muy especialmente las cosas de valor, necesita de un especial cuidado y de mucha cautela en su uso.
  • El niño tiene que tener muy claro cuál es el horario en el que se le permite el uso del teléfono móvil, tanto en días de diario como los fines de semana, y que muchas otras de sus responsabilidades y obligaciones son prioritarias y deben de estar satisfechas como requisito para dedicarse un tiempo a charlar con sus amigos.
  • También debe saber dónde es conveniente que lo utilice, en función de para qué lo vaya a utilizar, y dónde no lo es.
  • El niño tiene que haber entendido que a partir del momento en el que cualquier archivo sale de su teléfono móvil directo a Internet, él automáticamente deja de poder ejercer ningún tipo de control sobre esa información, y que por lo tanto ha de ser extremadamente cauto con todos los datos que comparte: tiene qué saber qué tipo de cosas puede compartir y cuáles no, y tiene que tener muy claro que son sus padres y profesores las figuras a las que recurrir en caso de existir la más mínima duda, antes de cometer ninguna imprudencia. No se le va a regañar, pero sí a dirigir y asesorar acerca de los riesgos.
Los niños deben ser responsables con el teléfono móvil, deben ser conscientes del peligro de las redes sociales y ser prudentes a la hora de compartir contenidos
  • El niño tiene que saber que, sin necesidad de alarmarse ni de volverse excesivamente desconfiado, el uso de redes sociales acarrea ciertos peligros y que por ello debe recurrir a sus padres ante cualquier desconocido que trate de ponerse en contacto con él, que tenga una actitud sospechosa o ambigua o que le haga cualquier pregunta cuya respuesta obligue a revelar información personal.
  • Al niño se le debe haber explicado que las relaciones humanas necesitan de cercanía y de calidez, y que por lo tanto las redes son solo una extensión de las relaciones sociales de las que ya dispone, y nunca un sustitutivo frente a las dificultades interpersonales, los conflictos, la soledad o la tristeza.
  • Y, por último, debe tener también muy claro que las normas de comportamiento y los valores que ha de manifestar a través de las redes sociales son exactamente los mismos que en casa, en la escuela o en cualquier escenario de su vida: no puede hacer ni decir allí lo que en otro contexto no se atrevería a hacer o decir.
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