Sírvete una copa de vino sin miedo a que el resto se estropee

Si llevas tiempo guardando una botella de vino para una ocasión especial, pero no puedes aguantar a tomarte una copa, ahora puedes hacerlo sin necesidad de abrir la botella.

Es cierto que a mucha gente abrir una botella de vino no le cuesta demasiado, sin embargo, hay otras que acaban decantándose por un refresco, para evitar que el vino acabe estropeándose. Durante mucho tiempo, el vino se abría y se servía una copa, después se tapaba bien, y hasta la próxima vez que lo destapábamos. Aquí el factor tiempo podía influir bastante en el estado del vino.

Un poco más tarde, un ingenioso invento con tapones de goma y una bomba de vacío, alargaban la vida del vino en la botella, al extraer el aire y así evitar la oxidación. En algunos locales, podíamos y aún podemos ver, dispensadores de vino que conservan las propiedades del vino durante varios días.

Si cuando se abre una botella de vino, no se consume en los siguientes días, corremos el riesgo de que este se oxide y pierda su sabor

Disfruta de una buena copa de vino sin descorchar el tapón de la botella

Pero esto ya se ha acabado gracias a Coravin. Se trata de un innovador producto que permite extraer el vino de la botella sin descorchar el tapón. El hecho de no tener que descorchar la botella permite disfrutar del vino con total libertad sin que el contenido de la botella se desperdicie.

De esta manera, se pueden probar todas las botellas que uno quiera, servir solamente una copa o maridar diferentes platos sin que el vino sobrante se estropee debido al proceso de oxidación. Con este ingenioso artilugio se puede disfrutar de lo que se quiera y cuando se quiera sin la preocupación de tener que terminarse la botella.

 

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Coravin introduce en la botella el gas argón para presurizar el recipiente y empujar el vino hacia fuera

El funcionamiento de Coravin es sencillo a la par que innovador. Primero, se inserta una fina aguja de acero inoxidable revestida de teflón a través del tapón de corcho. Una vez dentro, el sistema Coravin inserta un gas inerte– argón– que no modifica el sabor ni el olor del vino, y se encarga de presurizar la botella, empujando el vino hacia afuera. Con esto se consigue servir el vino de la botella sin tener que descorcharla, así el vino puede seguir evolucionando como si nunca se hubiese abierto, pues una vez retirada la aguja, el corcho queda sellado de nuevo.

En muchos restaurantes, el servicio de copas se ha visto notablemente aumentado, ya que los inconvenientes de abrir ciertas botellas con un precio elevado eran impensables. No me digas que no es un buen regalo.

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