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#CloseTo Andrés Velencoso: «La comida me conecta conmigo mismo»

Andrés Velencoso ha tenido una vida completa y de película. No obstante, echa mucho de menos a su madre, a quien ha podido recordar a través de los platos de Quique Dacosta...

Amalia Enríquez. 28/01/2020

Su presencia sigue siendo un reclamo en la moda y la publicidad, pero Andrés Velencoso está muy focalizado ahora en la interpretación. Se prepara sin desmayo y alterna los cursos de actor con rodajes de series y películas. Su poder mediático es indiscutible y así lo consideró el chef Quique Dacosta para integrarlo en una aventura “culinaria emocional”. ‘Una vida, una cena’, producida por Mediapro, se emite en Amazon Prime. Cuatro instantes de su vida trasladados al mismo número de platos. Toda una experiencia vital y gastronómica. Cocinar sentimientos…

The Luxonomist: Tengo la sensación de que tu vida da para muchas cenas…
Andrés Velencoso: Cenas, comidas, desayunos.. (risas) y si me apuras, película. Y espero que esa vida no se quede aquí.

TL: La verdad es que ¡menuda vida has tenido!
AV: Movidita, enriquecedora, en algunos momentos muy durilla (que representa muy bien Quique en uno de sus platos), muy dulce también. No me puedo quejar cuando miro para atrás.

TL: ¿No hay arrepentimientos en tu debe?
AV: Siempre hay algo que te gustaría rectificar. Si vuelvo al pasado, ahora sí pienso que me habría gustado pasar más tiempo con mi hermana Silvia, por ejemplo. Verbalizar algunas cosas que no he dicho y me he callado. Las cosas siempre hay que decirlas. Más que arrepentirte, aprendes con el tiempo. He aprendido a ser mejor.

TL: No hay que dejarse nunca nada dentro…
AV: Yo, cada vez, menos porque nunca sabes lo que puede pasar mañana.

Momento de ‘Una vida, una cena’

Una vida completa

TL: Tú, que todo lo haces a lo grande…
AV: (risas) Tanto como todo…

TL: Me refiero a que, en esa mirada atrás, de joven te rompiste la tibia, el peroné y los ligamentos cruzados. ¡Todo! ¿Alguna vez has pensado qué habría sido de ti si no hubiera pasado todo eso?
AV: A lo mejor… bueno no ¡seguramente! no habría empezado la carrera de Turismo, que me aburrió hasta dejarla (risas). Me habría dedicado a la carrera de INEF, que era lo que realmente me gustaba y que era lo que soñaba cuando estaba en COU. ¡El famoso COU! (risas)

TL: En estas cosas nos damos cuenta de que somos mayores (risas)
AV: Pues sí. ¿Cuánto hace que nos conocemos?

TL: Unos quince años. Cuando hiciste la campaña con Jennifer López, tu despegue…
AV: Lo que sí recuerdo es que me hiciste una de las primeras entrevistas. Es más, creo que en España fue la primera. Nos encontramos en Barcelona, en el ático del hotel desde el que se veía toda la ciudad. Yo tenía 24 años, así que hace más tiempo (risas).

TL: Lo mejor de todo es haber mantenido el contacto.
AV: Sin duda. Sobre todo, poder hacer entrevistas tan honestas, de verdad y cariñosas ¡se agradece!.

TL: Eso puede cambiar (risas)…
AV: ¿Hoy me vas a hacer la mala? (risas). Sé que no, estoy tranquilo.

En su carrera ha conocido a los grandes de la moda como Dolce & Gabbana. Foto: Gtres

Una vida a través de los sabores

TL: ¿Cómo fue la experiencia de ‘Una vida, una cena’?
AV: Yo creo que ninguno de los personajes que hemos participado en esta serie, conocíamos esos cuatro momentos. Los intuíamos, por las preguntas que nos hacían los días previos. A Quique yo no lo conocía, así que tuvimos unas cuantas llamadas por teléfono antes del día de la grabación. En esas conversaciones imaginaba algo, pero hay cosas que me han sorprendido. Sobre todo la manera de ejecutarlo técnicamente y los sabores. Fuimos unos privilegiados.

TL: ¿Y esos cuatro momentos elegidos?
AV: El primero fue ‘La infancia’, luego ‘La belleza’, el tercero ‘Lucía’ y el último ‘Espiral’. Luego, si quieres, te los desarrollo y te explico cada uno.

TL: ¿El que más te “tocó”, te emocionó?
AV: Todos tuvieron su cosita. El más dulce y el más amargo con los sabores (y también con los recuerdos) fue el de ‘Lucía’, mi madre. Ese plato me hizo recordar cosas que no quería. A través de esos platos, el momento que te tomas para saborearlos, te lleva a eso que has vivido. Te hace viajar, te hace sentir, te emociona y, de repente, te pones a hablar de cosas que nunca has contado en público. Contigo sí, porque lo hemos hablado muchas veces, pero no delante de una cámara.

TL: Pero es bueno verbalizar las cosas, Andrés. A veces es muy depurativo y sanador.
AV: Estoy de acuerdo y sabes que siempre lo he hecho, pero en la intimidad. En un formato como éste no y no me esperaba que pudiera hacerlo. Tú sabes que mi familia viene de la hostelería y la comida me conecta mucho conmigo y con momentos. No me esperaba reaccionar de la manera que lo hice, que me abriera, que hablara, que fuera tan honesto y tan de cara todo.

 

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Bye Bye 2018, I’ll never forget you. #keepstrong

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Volver la vista atrás

TL: ¿Cómo fue volver a la infancia?
AV: Fuimos al Andresín, el niño que jugaba en la arena y cogía cangrejos. De hecho, el plato estaba hecho con sensación de arena y cangrejitos. Completamente sabor a mar. Me trasladó a esos momentos del Andrés travieso, que jugaba e la playa con sus hermanas. Fue un recuerdo divertido, la verdad.

TL: ¿Y la belleza? Ese factor que ha guiado, en parte, tu vida…
AV: Él jugó con lo que es la belleza. Me puso un plato que aparentemente era muy bonito, hecho con flores naturales y esferas con azúcar. Precioso a la vista pero después… ¿qué había debajo de ese plato?¿Qué hay detrás de la belleza? Pues… el trabajo, el esfuerzo, las renuncias, la honestidad, la creatividad. Fue curioso, en la conversación nos fuimos retroalimentando Quique y yo. ¿Qué es la belleza? Pues un momento, un paisaje, una música, una mirada. Hay que mirar un poco más allá y no quedarte con lo superficial.

TL: ¿Echas de menos esa etapa en la moda y las pasarelas?
AV: Todavía me sigue saliendo mucho trabajo en el mundo de la moda. Hace poco más de un año, me llamaron de mi agencia de Milán por si quería volver a hacer el desfile de Armani y dije: «¿Por qué no?» La primera chispa, ese momento en el que vas a salir, no la pierdes. De esta etapa tengo grandes momentos. La primera vez que conocí al propio Armani, a Karl Lagerfield, a Valentino. Fueron escenas con las que había soñado mucho tiempo.

TL: Eran los tiempos en los que tu madre creía plenamente en ti y tu padre ¡para nada!
AV: Lo cuento en el programa, cuando hablamos de la belleza. Ese momento de despedirme de mi padre antes de irme a Milán. Bueno de hecho no fue una despedida…

TL: Había enfado por medio…
AV: Sí, sobre todo por su parte. No aceptó mi decisión y estuvimos un tiempo sin hablarnos. Hoy está orgulloso.

TL: ¿Y el momento ‘Lucía’?
AV: Fue el momento dedicado a mi madre. Quique me dio un helado con huevas de erizo, que me gustan mucho, pero al probarlas entre los cítricos y lo meloso del erizo, me provocó un sabor que medio me desagradó. Era lo que él quería, porque no tenía por qué gustarme ese momento. Fue un momento dulce, al tiempo que triste, y lo combinó con unas lágrimas de vinagre con un caviar blanco. Por fuera era muy bonito, pero el sabor era muy potente y muy amargo. Fue un recuerdo dulce y amargo.

 

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Happy ♥️

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Una travesía completa

TL: El cuarto plato, ‘Espiral’…
AV: Exacto. En él se englobaban todos los momentos en uno, era como recorrer tu vida. Había como dos caminos, uno blanco y uno negro, que podrían responder a lo bueno y lo malo, pero que te los ibas comiendo e ibas encontrando más cosas por el trayecto. Puso bastante caviar, tropezones picantes y otros amargos pero, al final, es de lo que se trata la vida ¡de comértela! Con lo bueno, lo malo y lo que te echen.

TL: ¿Qué ha sido lo mejor de la travesía vital?
AV: Da para muchos momentos. Me habría gustado, de manera especial, el de la adolescencia. En esa etapa en la que estamos todos muy perdidos, que no sabemos hacia dónde ir. ¿Cómo representas eso en un plato? Ese momento habría sido muy caótico. De los 12 a los 14, que es la etapa de la rebeldía

TL: Pero tú nunca has sido muy rebelde…
AV: No rebelde, pero estaba muy perdido. Las luchas familiares con tu padre o con tu madre también, ese camino que tú quieres coger y a ellos les disgusta. Lo que esperan de ti, encontrarte tú mismo, algo que acabamos consiguiendo con los años.

TL: ¿Darías la vida por una cena en especial?
AV: Sí, claro. Volver a cenar con mi madre sería fabuloso. No sé si daría la vida, porque a ella no le gustaría tampoco. Siempre quiso que viviera mi propia vida, me empujó a tener la vida que hoy tengo y la persona que soy es gracias a ella.

TL: ¿A quién invitarías hoy a la cena de tus sueños?
AV: A mi madre, sin ninguna duda. Pero, como no está, invitaría a mi padre y mis hermanas.

*Próxima semana: Víctor Manuel.

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