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#CloseTo Mónica Cruz: «Ser hermana de Penélope me ha perjudicado. Pero sigo luchando»

Dice Mónica Cruz que la maternidad le compensa todo y que no es ajena a las críticas. Con todo, se reconoce en la niña que fue y que siempre quiso ser madre.

Amalia Enríquez. 12/05/2020

Siempre tenemos una conversación pendiente y, aunque nos cuesta coordinar agendas, lo acabamos consiguiendo porque, en el fondo, nos encanta charlar. Y en Mónica Cruz nunca me ha faltado esa interlocutora espontánea, sincera, cómplice y agradecida. Estrena “Madres”, serie en la que comparte protagonismo con Belén Rueda, Carmen Ruiz y Alain Hernández, entre un elenco brillante y adictivo. El suyo es un personaje que llega con un drama incorporado que le ha hecho soltar unas cuantas lágrimas…

  • The Luxonomist: Para no perder la costumbre, nos ha costado encontrar un momento para vernos pero ¡aquí estamos!
  • Mónica Cruz: Siempre lo logramos. Lo bueno es poder hacerlo tranquilas, bien y poder contarnos muchas cosas.
  • TL: Irremediablemente vamos a hablar mucho de “Madres” y de maternidad..
  • Mónica Cruz: ¡SÍ! Fue un proyecto que me llegó de sorpresa. Acababa de coger a mi hija del cole, estaba en el parque con ella y me llamó el productor para ofrecerme el personaje. Yo había visto algo de la serie en los medios y pensé: “Ay, qué serie más guay, qué pena que no me he enterado y se me ha escapado”. Así que cuando me llamó Javier, imagínate la alegría que me llevé. Mi personaje es Carmen, que tiene una hija con cáncer. Un dramón. Es una mujer a la que la vida, al igual que a las otras madres, le da un bofetón de realidad. Viven en un hospital, pegadas a las camas de sus hijos. Cada una tenemos una problemática diferente, pero nos une el amor y la preocupación por nuestros hijos enfermos con diversas patologías.
  • TL: Personaje delicado, cargado de angustia..
  • Mónica Cruz: ¡Imagínate! Todo el rato. Al principio pensaba: “¿Cómo voy a hacer esto?”. Ya sabes, con los miedos constantes que yo tengo desde que soy madre. Lo bueno es que esta madre, con el paso del tiempo, da un giro tremendo porque se da cuenta de lo mal que lo ha hecho. Pero al mismo tiempo reconoce que no sabe hacerlo de otra forma. Yo soy una ejecutiva de cine, que no tiene tiempo para nada. La vida nos coloca a mi hija y a mí en un sitio que a mí me hace ser consciente de lo mal que lo he hecho con ella. Siempre había delegado en otros para que la criaran o malcriaran. Y con la enfermedad, se desmorona todo mi mundo.
Mónica es Carmen en la serie ‘Madres’

“No entiendo la maternidad con desapego”

  • TL: ¿Qué se ha llevado Carmen?
  • Mónica Cruz: Mucha energía (risas). Alguien me dijo en su momento: «¡Disfrútalo!» Pero es imposible, me paso todo el día llorando y de mal humor, como resentida con el mundo, porque se da cuenta de lo mal que lo ha hecho en algo tan importante para mí como es la maternidad. Y se ha llevado mi experiencia como madre. Creo que no habría podido situarme en varios lugares del personaje sin haber sabido antes lo que es ser madre.
  • TL: Una madre que está en el otro extremo a lo que tú eres..
  • Mónica Cruz: A ratos dudaba de cómo lo iba a hacer, porque yo no entiendo la maternidad con todo ese desapego. Tú lo sabes. Por un lado es bueno porque te lleva a un lugar que nada tiene que ver contigo. Luego, el personaje da un giro muy bonito porque Carmen no es mala. Desde donde yo veo la maternidad, creo que lo he hecho bien. Ojalá, Dios no lo quiera, no me tenga que ver en una situación así. ¡No quiero ni pensarlo! Yo la vivo queriendo disfrutar con mi hija el día a día, disfrutando todos los momentos con sus miedos, la felicidad, el cansancio, las alegrías… ¡con todo! A mí todo me compensa en la maternidad!
  • TL: Los miedos, eso que tanto practicas con tu hija (risas)
  • Mónica Cruz: (risas) ¡Qué horror! Ya sabes que yo veía que se caía y ya me la imaginaba llevándola al hospital (risas). Eso me pasaba al principio y era tremendo, luego aprendes a relajarte. Cuando ellos van aprendiendo, creciendo y siendo más independientes. Imagino que ahora me vendrán otros miedos y no sé si serán peores.
  • TL: Menos mal que has tenido suerte y Antonella ha salido calmada..
  • Mónica Cruz: Es muy prudente, calmada nada. Tiene una energía que acaba conmigo, pero me tranquiliza su prudencia. Ella necesita su tiempo y, en eso, es un poco como yo. Aun así, es una niña y se tiene que caer. Y yo aprender a gestionarlo con tranquilidad. Ahora, cuando voy a recogerla al cole y la veo subida en un árbol y sucia de arriba abajo, ya me he convencido de que es una maravilla (risas). Es la prueba evidente de que vive.
Dice que ha vivido

“Hay que potenciar la imaginación de los niños, porque no tiene límites”

  • TL: ¿Sigue siendo tan creativa?
  • MC: ¡Sí!, sigue moviendo los muebles de sitio, pone una sábana por encima y hace su propia tienda de campaña. En eso no ha cambiado. Y cuando la veo, pienso que en el fondo eso somos los actores, jugamos a ser niños en cierta medida. Los críos tienen una imaginación sin límites. Una caja de cartón puede ser un barco, un cohete o cualquier cosa que quieran y, lo hacen con una verdad que me maravilla. Eso es algo que hay que potenciar en los niños porque, por desgracia, se va perdiendo con la edad.
  • TL: ¿Las nuevas tecnologías no entran en su día a día?
  • MC: Pues mira, no se las pongo como premio porque creo que los premios crean mucha ansiedad, pero le dejo tener un ratito como algo natural. Igual que yo necesito mi momento por la noche para leer o ver una serie, a ella le dejo la tablet en sus horas de comida o merienda. Pero ella es la primera que la apaga y se pone a jugar con otra cosa. Yo controlo todo lo que ve, no le dejo que la maneje por su cuenta para evitar cualquier cosa que pueda salir. Lo hacemos juntas y eso lo respeta de manera natural.
  • TL: ¿Eres super protectora?
  • MC: No te creas que tanto, creo que en eso he cambiado. Lo que sí te digo es que, al final, soy yo la que lo paso peor porque me gusta llevarla y recogerla del colegio, por ejemplo, y cuando estoy trabajando no lo puedo hacer. Me gusta estar con ella porque, cuando no es así, la echo de menos. He ido soltando la cuerda, porque es necesario lógicamente, y eso me pasa factura. No puedo pasar más de un día sin tenerla a mi lado durmiendo, lo paso fatal.
  • TL: Eso te pasa porque tenías muchas ganas de ser madre y has focalizado todo en ella..
  • MC: Es que no sé hacerlo de otra forma, por eso con el segundo me lo estoy pensando mucho. Esta parte de los miedos me ha servido para aprender, ya los he soltado y ahora sabría cómo manejarlos. Pero está la otra parte de la preparación a una maternidad. No solo es el hecho de preparar una habitación, por ejemplo, sino que renuncias a todo. Incluso haces limpieza de amistades, de trabajo… de todo. Es una experiencia que está muy bien y que te pone en un sitio diferente. Si tuviera otro, por supuesto que trabajaría antes, me gustaría darle el pecho como a ella, mucho tiempo, no perderme ni adelantarme a cosas. Estaría más curtida.

«Tuve suerte, me quedé embarazada a la primera»

  • TL: ¿Tu hija te lo pide?
  • MC: Le gustaría. La veo con hermanos de sus amiguitas y seguro que sería como un juguete para ella. Antes de tenerla a ella pensaba que los niños, cuanto menos se llevaran, ¡mejor! Y cuando nació, me di cuenta de que no, que cada uno necesita su tiempo. Por eso, hasta ahora no he querido robarle a ella esos años con otra atención compartida. Yo me tomé la maternidad desde un punto de tranquilidad que me ayudó mucho.
  • TL: Eso, en una profesión como la tuya, es un privilegio
  • MC: Yo me quedé embarazada cuando quise, tuve suerte en eso. Tenía mis ahorros y eso me permitía no convivir con la angustia de no tener trabajo, aunque es cierto que en nuestra profesión, si desapareces, corres el riesgo de no volver o que por lo menos te cueste mucho más. Esa incertidumbre no quería que afectase a mi deseo de ser madre. Si lo pensaba, nunca encontraría el momento y decidí “tirarme a la piscina”.
  • TL: De no haberlo conseguido ¿Te habría supuesto una frustración?
  • MC: Siempre he sentido que Antonella llegaría. Soy mucho de energías. Cuando me decidí, algo que no fue de la noche a la mañana, sabía que lo conseguiría. Como lo hice de una manera médica, por decirlo de alguna forma, me decían que no me hiciera muchas ilusiones y que no fuera impaciente. ¡Es tan difícil quedarse embarazada cuando lo haces así! No lo he verbalizado públicamente nunca, pero te lo digo a ti sin problema, yo lo hice por inseminación y eso lo hizo más complicado que si fuera de manera natural. Y lo conseguí a la primera.

“La peluquería de mi madre fue una escuela. Siempre lo decimos Penélope y yo”

  • TL: Buena estadística para un segundo..
  • MC: A ver qué pasa, porque hay que tener mucha energía para otro niño. Mi hija tiene siete años y lo que me gustaría es que, si viene otro, ella lo disfrute. A ver si en la próxima de nuestras conversaciones te puedo contar algo (risas).
  • TL: ¿Tienes la sensación de haberlo hecho bien?
  • MC: Por lo menos, lo he hecho como quería hacerlo. Si ha habido errores, aprenderé de ellos. Yo juego mucho con mi hija y, un día en el parque, unas madres de sorprendieron de que lo hiciera. Imagino que algunas me verán como un bicho raro, pero así es como entiendo yo que debo vivir la maternidad.
  • TL: De niña, tus juegos estaban en la peluquería de tu madre..
  • MC: Era increíble, fue como una escuela. Siempre hablamos Pe y yo de que fue una experiencia maravillosa. Cada clienta, cada mujer, cada perfil ¡tan diferente! Teníamos motes para todas (risas) Vivíamos ahí parte de nuestro día. Íbamos al cole por la mañana, a la hora de comer mi madre nos cocinaba en la peluquería y luego volvíamos al colegio de 3 a 5. Y a la hora de la merienda, volvíamos a la peluquería para hacernos el moño e irnos a la academia de baile toda la tarde. Mi madre, la pobre, no tenía tiempo de nada, pero nunca nos faltó. Mi hermana y yo nos llevamos dos años y medio. Siempre nos cuidábamos la una a la otra y la peluquería fue una escuela. Siempre lo decimos.
  • TL: ¿La sombra de la hermana estrella ha sido alargada?
  • MC: Pues mira, antes echaba balones fuera y no le daba importancia cuando me lo preguntaban. Ahora te lo digo, sí me ha perjudicado. Sigo siendo prudente siempre al hablar, pero los años también me han dado un poso y creo que puedo decirlo sin ningún tipo de complejo. Y no pasa nada, yo sigo ahí luchando.

«De pequeñas, mi hermana y yo siempre nos cuidábamos»

  • TL: ¿Te has acostumbrado entonces a la crítica?
  • MC: Nunca te acostumbras. La verdad es que no me gusta leer ni las malas ni las buenas. Como te puedes imaginar, yo tengo más negativas (risas), por eso me encanta quitarme del medio. Vivo a las afueras, cada vez voy a menos sitios, me expongo lo justo y no formo parte del circo. Acudo y respondo a lo que me apetece, a los amigos ¡y ya está! Es una forma de terapia y autoprotección. Evidentemente me hace daño ¡no te voy a engañar! Pero, a veces, cuando veo las que le hacen a mi hermana, estando donde está… ¿cómo no las voy a tener yo? Lo que sí intento es que no me afecten demasiado porque, al final, se te quitan hasta las ganas de trabajar.
  • TL: La niña que bailaba, ¿se reconocería en la madre que hoy eres?
  • MC: Yo creo que sí. Hay una parte de mí que ha dejado que la vida me sorprenda, pero lo que soy ahora es la misma Mónica de aquel cuerpo de pequeña. He recorrido un camino, con sus cosas buenas y otras menos buenas, pero la esencia de lo que era es lo que soy.

* Localización: Guaimaro (c/Velázquez, 40. Madrid)

* Próxima semana: Màxim Huerta.

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