5 mitos sobre la profesión de influencer

The Luxonomist. 23/08/2023
Foto: Gtres

Es una realidad que los jóvenes españoles sueñan con ser influencers, YouYubers o creadores de contenido digital. Así lo indican estudios como el de Remitly o el de la Fundación FAD Juventud y la Fundación ”la Caixa. Sin embargo, al tratarse de una profesión tan nueva y con poco recorrido histórico, por el momento, han surgido muchos mitos que nos desmiente 2btube, agencia experta en influencer marketing.

Hay que tener millones de seguidores para vivir de ser influencer

Si bien los seguidores son una referencia del alcance, hay temáticas en las que se puede vivir teniendo ‘solo’ decenas o centenas de miles de seguidores. Todo depende del perfil de creador de contenido, las plataformas y formatos que usa y de su modelo de negocio.

Paula Echevarría
Foto: Gtres.

Sus ingresos dependen de las visualizaciones que tengan sus vídeos

La cantidad que se gana con un vídeo en YouTube o Facebook depende de los anuncios que se muestran al verlo y del precio al que se haya vendido ese anuncio. Si al ver un vídeo no aparece ningún anuncio, esa visualización no está generando ingresos.

Hacer publicidad para marcas siempre perjudica su imagen

Si la promoción está bien hecha y tiene sentido con el influencer y su audiencia, suele tener muy buena acogida. Las nuevas generaciones entienden perfectamente que los creadores necesitan este tipo de acuerdos publicitarios para vivir.

maria pombo
Foto: Gtres

Triunfar como influencer es cuestión de suerte

Es verdad que la suerte puede hacer que un vídeo se viralice. Pero de un vídeo viral nadie se convierte en influencer. Hay que tener una estrategia a largo plazo, constancia en la publicación de contenidos en redes sociales; un talento o carisma que conecte con la audiencia y saber cómo funcionan las plataformas digitales, entre otros muchos requisitos.

Lo hacen todo ellos mismos

Todos los creadores comienzan en solitario, siendo ellos mismos quienes piensan, graban, editan y publican sus contenidos. Pero enseguida empiezan a necesitar apoyos, desde agencias para buscarles campañas con marcas a empresas especializadas en monetización en plataformas digitales. Incluso, muchos trabajan con editores, realizadores o productores para ayudarles con sus vídeos. Y ya, en caso de macroinfluencers, algunos han fundado sus propias empresas y tienen a decenas de personas contratadas.

Este sector, que no solo da trabajo al propio influencer sino que ha creado una industria alrededor conocida como “Creator Economy”, se estima mueve más de 100.000 millones de dólares al año.

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