Ernesto de Hannover, condenado a diez meses de prisión

Ernesto de Hannover no podrá consumir alcohol durante los 10 meses de condena y deberá abandonar por tres años su residencia de Austria.

Foto: Gtres.

Ernesto de Hannover se ha vuelto a sentar frente al juez. El que fuera marido de Carolina de Mónaco ha sido condenado a diez meses de prisión por los delitos de amenazas y coacciones, en los altercados que protagonizó el verano pasado con dos agentes de policía. A la pena de prisión se suma, además, la prohibición de beber alcohol durante dicho periodo de tiempo, y abandonar temporalmente la casa de Austria en la que reside actualmente, y lugar donde se desarrollaron los hechos.

Ernesto de Hannover
Ernesto de Hannover acude al tribunal regional de Wels en la Alta Austria (Foto: Gtres)

Ernesto de Hannover se enfrenta a diez meses de prisión

Esta mañana la prensa se agolpaba en la puerta del tribunal regional de Wels en la Alta Austria para fotografiar a Ernesto de Hannover a su entrada a los juzgados. Sin embargo, no se le pudo ver. El príncipe alemán entraba por una puerta trasera, evitando así la exposición, y cabreado al juez de sala, quien obvio su título real para dirigirse a él como «señor Hannover».

A lo largo de dos horas de declaración, el ex marido de Carolina de Mónaco expresó su arrepentimiento ante lo ocurrido el pasado verano. «Asumo la responsabilidad y estoy dispuesto a pagar los daños».  Y es que el príncipe alemán alegó sufrir amnesia para no explicar qué fue lo que pasó la noche del 15 de julio, cuando atacó a dos agentes que acudieron a su casa tras recibir una llamada de socorro. Una amnesia que podría achacarse al estado etílico que, según los informes, sufría en ese momento, y que acabaron con su ingreso en la unidad psiquiátrica de un hospital de la zona.

Ernesto de Hannover
El juez le ha impuesto una condena de diez meses de prisión, la prohibición de beber alcohol y abandonar su residencia de Austria (Foto: Gtres.)

Tampoco podrá consumir alcohol y deberá abandonar su residencia

Ernesto de Hannover se ha declarado también inocente de los delitos de coacción, amenazas y destrozo inmobiliario urbano, alegando que alguien le suministró alcohol sin que él fuera consciente, algo que combinado con su medicación, le provocaron un estado de exaltación excesivo.

Tras esta declaración el príncipe alemán abandonó los juzgados, esta vez por la puerta principal, y no se quedaba a escuchar el resto de testimonios. A pesar de que salía con sonriente y haciendo el gesto de la victoria con los dedos, lo cierto es que la resolución final no ha sido muy satisfactoria. Ernesto de Hannover ha sido condenado a diez meses de prisión, aunque por el momento no entrará en la cárcel, ya que la decisión puede ser apelada. Eso sí, siempre que no incumpla alguna de las otras condiciones que le ha impuesto el juez: no consumir alcohol y abandonar durante al menos tres años su residencia de Grünau im Almtal.

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