Cómo debes reaccionar ante la primera regla de tu hija

A pesar de ser algo natural y parte de la vida, la llegada de la primera regla sigue desconcertando a muchos padres

Patricia Peyró. 10/01/2023
Foto: @bencehalmosi Unsplash.

El tiempo vuela, y antes de lo que podamos pensar, esa niña pequeña que creíamos tener se habrá vuelto mujer. Por supuesto que sólo lo será en el sentido biológico y reproductivo de la palabra, porque a los doce años, edad en la que a las niñas les suele venir la regla en nuestro país, una niña todavía no es mujer. Esto quiere decir que tendremos que estar ahí para lo que necesite: información y apoyo.  ¿Sabrás reaccionar cuando le llegue la primera regla a tu hija? Toma nota de algunos consejos sobre lo que conviene y no conviene hacer cuando aparece su primera menstruación.

A la primera regla o menstruación se le conoce como menarquia. En España, según indica la pediatra de Atención Primaria en Albacete Raquel Páez González, la media de edad de la menarquia de nuestras niñas es de 12,6 años. Pero puede aparecer antes, y desde los 10 años ya debemos estar alerta.

¿Existe una pubertad precoz?

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Las dudas son múltiples y son muchos los padres que consultan a su pediatra sobre qué esperar después de la
primera regla de sus hijas (Foto: Unsplash)

Dentro de que la pubertad precoz es una enfermedad poco frecuente, “tiene un claro predominio femenino”, añade esta doctora. Señala, concretamente, alrededor del 0,1% de prevalencia que se da en 10-25 niñas frente a cada varón. Y respecto a una posible precocidad en la edad de aparición de la primera regla, advierte que se ha visto un incremento notable por año, “llegándose a los 25-50 casos por 100.000 niñas al año”. 

El por qué sucede no está tan claro. “No se saben bien la causas, pero predominan las genéticas, y las menos frecuentes son de origen endocranial, por causas como tumores, malformaciones o traumatismos”, explica Páez.

Qué esperar de las primeras menstruaciones

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Cuando le venga la regla lo mejor es naturalizar el evento como un signo de salud, centrándose en la positividad y la autoaceptación
corporal, pero sin exageraciones (Foto: Unsplash)

Como madre y mujer plenamente desarrollada, olvídate por un momento de tu propia experiencia.  Decimos madre, porque las niñas suelen consultar estas cosas con su madre, por ser habitualmente la figura que les ofrece más confianza en asuntos de higiene íntima.

Seguramente no recuerdes cómo fueron tus primeras reglas, pero los primeros ciclos son más bien anárquicos. “Los primeros años pueden ser irregulares porque los ciclos son anavulatorios y el sangrado ocurre por desequilibrios hormonales”, aclara la pediatra.  “Por ello, se pueden presentar excesos o escasez de sangrado, y esto son variantes de la normalidad”. Por tanto, a partir de la menarquia, nuestra hija podrá presentar reglas muy irregulares. “Habrá ciclos en los que no se ovule porque los ovarios son todavía inmaduros; por eso la regla no tendrá lugar regularmente en ciclos de 21-35 días”, puntualiza.

En resumen. “Durante los primeros años puede no haber un patrón fijo por toda esa inmadurez ovárica y por unos estímulos hormonales más débiles”. Sólo a partir de los dos o tres años, si persisten las irregularidades, “habrá que consultar por si hay alguna patología de base”, aconseja Raquel Páez.

La regla de las niñas deportistas

Todas estas irregularidades se multiplican si la niña es muy deportista. Sucede porque “los deportistas tienen niveles más altos de prolactina, y eso puede inhibir los ejes endocrinos”.

Por qué es tan importante la llegada de la primera regla

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En cuanto la niña tenga los cambios corporales de la pubertad conviene ir introduciendo el tema y hacerle un
kit de menstruación para que esté preparada (Foto: Unsplash)

Contemplados los aspectos más físicos de la primera regla y de los primeros ciclos, ¿qué hay de la psicología de la menarquia? Como madres, ¿qué debemos hacer o decir el “Día D” en que aparece esa primera mancha de sangre en la ropa interior?

El día de la menarquia suceden también cosas muy especiales a nivel psicológico y emocional, que van a condicionar muchos de los comportamientos posteriores de la que era una niña pequeña y que está dejando de serlo.  No debemos minimizar su importancia ya que:

  • Se inicia un camino irreversible hacia la vida adulta, lo que quiere decir también en cierto modo un adiós a la niñez.
  • La niña tendrá que lidiar con unos hábitos de higiene que hasta el momento desconoce, lo cual conlleva mayor responsabilidad en el autocuidado.
  • Se precipitarán en su cuerpo un montón de cambios físicamente visibles y que la convertirán en una persona con atributos femeninos sexualmente deseables.
  • Por su parte, los cambios corporales y hormonales despertarán en ella impulsos sexuales desconocidos hasta el momento.

La menarquia no debería ser una sorpresa

Seguramente todos recordemos esa escena de la película Carry, en la que su protagonista tiene su primera regla en el colegio. Carry se asusta mucho al ver la sangre porque nadie la había advertido de que esto iba a suceder. Tras su reacción, el resto de las niñas se burlan de ella por su desconocimiento del tema. Esto, afortunadamente, es impensable en una sociedad como la nuestra.

Actualmente, tan pronto asoma la pubertad, todos los colegios dan algún tipo de formación e información sobre el tema, por pequeña que sea, en forma de charlas o talleres. De este modo, la regla nunca será una sorpresa para las niñas, y los niños varones tendrán la suficiente información como para actuar con respeto y normalidad frente a la menstruación de sus compañeras de colegio. Sin embargo, más allá de lo que les cuenten en el colegio, las madres tenemos que comenzar a hablar de ello bastante antes de que suceda.

Razones por las que debes preparar a tu hija para la menarquia y cómo hacerlo

Menstruación
Respeta la intimidad de tu hija y no te pongas a contárselo a todo el mundo sin su consentimiento (Foto: Unsplash)

Lo habitual será que sea la niña la que te pregunte sobre ello. Debes contestar siempre a sus dudas con naturalidad, e ir añadiendo detalles a demanda. Esto ayudará a que, llegado el momento, lo viva como un evento normal y esperable, además de ser un indicador de buena salud y normalidad.

No temas tener un diálogo abierto sobre ello, y procura usar con naturalidad y sin actitudes extrañas las palabras adecuadas para cada cosa: vagina, vulva, clítoris, vello púbico, fluido vaginal…. No hay nada de lo que avergonzarse ni en nuestra anatomía ni en sus nombres.

En esencia, lo que ella debe saber es que, aproximadamente una vez al mes, experimentará algo de sangrado durante varios días, y que tendrá que usar tampones o compresas. Los pormenores ya los irá aprendiendo sobre la marcha.

Cuando tu hija dé claras señales de desarrollo físico, botón mamario, olor corporal en el sudor, crecimiento de vello donde antes no lo habítual, es el momento de empezar a hablar de ello expresamente.

Prepárala para que suceda en cualquier momento. El día que tu hija tenga la regla no necesariamente vas a estar tú presente. Si pasa, por ejemplo, en el colegio, ella debería saber qué hacer y estar preparada.  Para ello, no dudes en regalarla un pequeño kit de menstruación con alguna compresa, ropa interior limpia y unas toallitas húmedas. ¡Y no olvides explicarla cómo se pone la compresa, porque no lo sabe!

Cómo comportarte el día que llega

madre e hija
No escatimes en abrazar a tu hija si lo necesita y, sobre todo, déjala expresar cómo se siente (Foto: Unsplash)

El día que baja la primera regla supone, como decíamos, todo un acontecimiento para la niña, y ante el que podrá reaccionar de muchas maneras. Unas niñas sentirán toda una tormenta de emociones que acusarán en llanto, mientras que otras se enfadarán, y algunas te pedirán directamente un tampón.

Desde Menstrupedia, web de especializada en la menstruación y divulgación de contenidos sobre esta, dan algunas de las siguientes recomendaciones:

Estáte ahí para ella

Sé su referencia y apoyo. Tu papel es el de observadora y acompañante, pero además deberás facilitar toda la información sobre cómo proceder a nivel de higiene. Cuando te lo cuente, no expreses excesivo asombro ni, por supuesto, decepción.

Deja que te cuente

Si no estabas presente, invítala a que te explique cómo ha sido.  Aprovecha para preguntarle si tiene o ha tenido alguna molestia. A través de un diálogo tranquilo te será más fácil averigua sus inquietudes o temores.

Sé el apoyo emocional que necesita

Tu papel debe ser siempre el de tranquilizar y ayudar. Es el momento de dar a tu hija el apoyo psicológico que necesite, sobre todo si tiene una reacción emocional intensa. Puede ayudar el que le cuentes tu propia experiencia con la primera menstruación.

No dramatices

Es importante no entrar en expresiones o celebraciones exageradas. Lo adecuado es mantener la calma y respetar un momento que es íntimo para ella. Recuerda preguntarla si se lo quiere contar a su padre ella misma o si quiere que se lo cuentes tú. Algunas niñas no querrán que se lo cuentes a nadie, incluido su padre, y es importante respetarlo.

No la metas miedo

Nada de abrumarla con tabúes y restricciones sobre lo que no va a poder hacer o sobre cómo va a cambiar todo a partir de ahora.  Poco a poco, ella irá acostumbrándose y adaptando la menstruación a su vida como hemos hecho todas. Si te pregunta, dile que va a poder seguir haciendo todo igual.  Igualmente, no debes asustarla respecto a posibles dolores que pueda tener.

Haz de ello algo positivo

Sin exageraciones, celébralo como si hubiera pasado algo bueno, y réstale importancia si ella lo ha vivido como algo desagradable. Una manera de darle la vuelta a la tortilla será hacer un plan para ir juntas a comprar sus propias compresas o tampones, un neceser para guardarlas y aquello que le genere seguridad y una actitud positiva sobre esta nueva etapa.

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