¿Olvidar es de listos?

Se acaba de publicar un estudio sobre la importancia de la práctica del olvido para el buen funcionamiento de nuestro cerebro.

Sandra Barneda. 10/07/2017

¿Y si te dijera que practicar el olvido te hace más listo? Cuántas veces has deseado olvidar a alguien, dejar de recordarlo, como los adeptos al mindfullness dicen: practicar el poder del ‘Ahora’. Dos científicos de la universidad de Toronto, Canadá, han publicado en la prestigiosa revista científica, ‘Neuron’, un estudio sobre la importancia de la práctica del olvido para el buen funcionamiento de nuestro cerebro. La llamada transitoriedad entre el recuerdo y la memoria hace que nuestra toma de decisiones sea más productiva y eficaz.  

Richards y Frankland, los autores del estudio, explican que «el olvido selectivo nos permite adaptarnos a nuevas situaciones dejando ir la información anticuada y potencialmente engañosa que ya no nos puede ayudar a desenvolvernos en los ambientes cambiantes». Ante estos resultados que miden la efectividad de nuestro cerebro como una máquina de Inteligencia Articial, me viene a la memoria la película de principios del milenio ‘Olvídate de Mí’Eternal Sunshine of the spotless mind– interpretada por Jim Carrey y Kate Winslet, que plantea la existencia de una máquina que es capaz de borrar los recuerdos tristes de la personas.

En ‘Olvídate de mí’, Kate Winslet y Jim Carrey se olvidan y se vuelven a enamorar

Kate Winslet se somete a ello para olvidar al que ha sido su pareja: Jim Carrey. ¿Qué ocurre al final? Carrey hizo lo mismo –someterse al mismo proceso de borrado de memoria- pero ambas personas vuelven a enamorarse. ¿Acaso solo somos mente? Somos mucho más, y en esta ecuación nada simple está el laberinto de las emociones, en el que todavía la IA tiene mucho que avanzar. Nuestro cerebro es un procesador lleno de neuroconectores que hacen que, según lo que recordemos y cómo lo recordemos, actuemos de una manera u otra. Pero, ¿el borrado por una máquina nos serviría o repetiríamos lo mismo cientos de veces?

No encallarnos en los llamados detalles sin importancia o detalles que solo sirven para llenar nuestra cerebro y bloquearnos, condicionarnos para vivir experiencias que, aunque parecidas, no son iguales. Al final estamos hablando, y los científicos canadienses también, de potenciar el CE –cociente emocional sobre el CI –cociente intelectual-. Yo pienso que es mucho más importante convertirnos en auto generadores de nuestra propia felicidad que en potenciadores del olvido. Desear olvidar es desear dejar de aprender, vivir en la búsqueda de la perfección, que solo te potencia la paralizante exigencia.

¿Cómo podríamos seleccionar qué borrar de nuestra memoria?

Me estremece pensar que un día pueda existir una empresa que tenga una máquina que te permita borrar los recuerdos tristes. ¿Cómo sería nuestra vida? ¿Serviría de algo? Estoy segura de que nos llegaría a sorprender ver a alguien llorar. ¿Cómo podríamos seleccionar el borrado de recuerdos que, aunque fueron dolorosos nos sirvieron para aprender, de otros que han pasado a ser traumáticos y no nos generan otra cosa que lastre? Ha habido experimentos basados en terapias electroconvulsivas (TEC) en las que se podía llegar a modificar un recuerdo, incluso eliminarlo o a través de pulsiones de luz, convertir un recuerdo negativo en positivo. Así se han superado muchas fobias.

Pero siguiendo con la reflexión y los expuesto… ¿Debemos  entonces potenciar nuestro proceso de borrado? Yo, llámenme antigua, pero prefiero borrar una parte que el todo; transformar el valor emocional que le dimos al recuerdo porque como Freud dijo: “No hay mejor modo de olvidar que recordar”.

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