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#CloseTo Mar Saura: “Mi timidez me ha perjudicado en el trabajo”

Esta semana hablamos de cerca con Mar Saura, una persona serena y muy vitalista que no ha perdido a la niña que fue de pequeña...

Amalia Enríquez. 07/11/2017

Es guapa hasta rozar el insulto. De envidia, incluso sana, ya no hablamos. Serena, sonriente y vitalista, las conversaciones con ella no tienen fin. Cuando vi que habíamos grabado más de una hora de entrevista, me di cuenta de lo rápido que pasa el tiempo cuando charlas con complicidad. No para de viajar, de trabajar y nos costó mucho tiempo encontrar una fecha para vernos. Lo conseguimos y ¡por fin! pude conversar sin presiones con la embajadora de Galénic, una de sus muchas ocupaciones…

The Luxonomist: Ya sabes que no hay guion en estos encuentros…
Mar Saura: No lo necesito contigo. Es verdad que cuando hay confianza tiendes a contar más cosas de las deseadas pero, aún en ese caso, sé que sabrías cómo tratar las confidencias y les darías el tono apropiado.

TL: Agradezco la confianza. ¿Te has acostumbrado ya a las entrevistas o es algo que te sigue “molestando” hacer?
MS: ¡Uf! es muy complicado hablar de uno. Por lo menos, a mí me lo resulta. No me supone un problema tenerlas, ni dejo de dormir porque al día siguiente tenga una, pero no acabo de encajar bien el tema. Fíjate que son cosas que no piensas. De hecho lo he profundizado ahora que me lo has preguntado, pero me he dado cuenta de que no lo llevo del todo bien. Me cuesta mucho hablar de mí.

Llegó a Madrid con 20 años y se quedó

TL: ¿Recuerdas la primera que te hicieron?
MS: ¡Pues fíjate que no! Eso me hace pensar que no debió ser gran cosa porque no me ha dejado ninguna huella. Y eso que las primeras veces siempre marcan. Me acuerdo por ejemplo de mi primer día en un rodaje de un programa de televisión. Fue en ‘Mírame’ y ¡cómo pasa el tiempo!.

TL: Poderlo contar es el privilegio, Mar…
MS: A mí no me preocupa que pase el tiempo, me preocupa la velocidad con la que pasa. Cuando me preguntan si me da pena que pasen los años, siempre digo que no porque estoy viva, voy evolucionando en todos los aspectos de la vida y me he enriquecido con el tiempo. No quiero volver atrás y me siento bien como estoy pero, al ver la velocidad de cómo han ido ocurriendo las cosas y en el punto vital en el que estoy pienso: ¡Dios mío!, ¿me dará tiempo a hacer todo lo que quiero? Y ahí es donde me asusto.

TL: Tú que tienes niños… ¿te das cuenta de la velocidad en ellos?
MS: Ellos son mi reloj en ese sentido. Y me asusta. No sé por qué pasa ahora el tiempo tan rápido y antes no tenía esa sensación. Cuando por ejemplo me decían que iba a hacer un trabajo en seis meses, me parecía una eternidad. Ahora me dicen que voy a empezar una película en un año y ya la veo encima. Por eso me he convencido de que hay que disfrutar, ya no minuto a minuto, sino segundo a segundo.

Habla con su marido de todo lo referente a su trabajo

TL: ¿Eres de mirar al pasado?
MS: Estoy intentando, cada vez más, vivir el presente. No soy nada del pasado, pero sí a veces del futuro. Es algo que quiero cambiar porque me he dado cuenta de que he perdido tiempo en imaginar lo que vendrá y no he saboreado el presente.

TL: Entiendo que no te obsesiona, por ejemplo, que no suene el teléfono…
MS: No me preocupa. No sé si soy una inconsciente, pero ha dejado de alterarme esa posibilidad porque tengo tantas cosas que hacer cuando no estoy trabajando, que de brazos cruzados no voy a quedarme. Nunca me quedo sentada en un sofá, perdiendo el tiempo, esperando a que alguien se acuerde de mí para un trabajo. Yo me movilizo y, en cierta medida, provoco que suene el teléfono. Trabajo en mi casa, con mi marido y mis hijos, y me complemento fuera de ella, me lleno y me lío con otras cosas.

TL: ¿De niña ya eras tan inquieta?
MS: De pequeña no tenía ninguna inquietud hacia esta profesión. No era de las de “mamá, quiero ser artista”, pero la vida te reconduce. A lo largo de los años he ido escogiendo lo que he querido hacer y dónde me he querido quedar. El primer programa de televisión, el primer posado importante, la primera serie… Yo he ido marcando mi camino y no me arrepiento de nada de lo realizado. Estoy encantada con mi profesión. La vida me ha traído hasta aquí, gracias un poco al azar y, sin duda, a las elecciones que he ido haciendo.

Así se hizo el selfie de la portada con nuestra compañera Amalia Enríquez

TL: Un capricho convertido en realidad…
MS: Nunca lo he hablado con mis padres ¡fíjate!, pero supongo que cuando dije que venía a Madrid a probar fortuna, debieron pensar que era realmente un capricho, que se me pasaría pronto y que volvería. Lo que empezó siendo un juego, terminó siendo mi profesión y mi vida.

TL: ¿Te reconoces en aquella joven?
MS: Sí, por supuestísimo. No te voy a negar que es posible que ya no tenga su misma fuerza, porque han pasado muchos años y ese sentimiento ha evolucionado… pero sigo reconociendo la ilusión que ella tenía y que yo sigo conservando. La ilusión es fundamental para llenarte y para soñar más alto. Hay veces que tengo la sensación de que casi acabo de empezar.

TL: En esos comienzos, ¿el físico te ayudó a posicionarte con ventaja?
MS: No sé si es un tópico lo que te voy a decir. El físico ayuda al principio, en la primera toma de contacto, es lo que entra y negarlo es no ajustarse a la realidad, pero luego tiene que haber algo más. Tiene que haber un talento que evolucione.

 

No recuerda su primera entrevista pero sí su primer rodaje televisivo

TL: ¿Te has sentido utilizada en algún momento?
MS: No, nunca. La verdad es que no. En todo lo que he hecho, nunca me sentí intimidada por nadie, ni utilizada, ni me han hecho de menos. Si ha sucedido, no me he enterado (risas).

TL: ¿Cómo lleva tu marido el protagonismo mediático que tienes?
MS: Llevamos tantos años juntos que está acostumbrado. Él me conoció en mi etapa de ‘Mírame’ y mi nivel de popularidad en aquel momento era muy alto. Nuestra relación personal está muy apartada de los medios. Hablo mucho con él de todo lo que concierne a mi trabajo y con diálogo todo se reconduce siempre.

TL: ¿El entiende tu profesión, las ausencias, los posados sensuales…?
MS: Absolutamente. Esto es un juego, yo lo concibo así y de esta manera se lo transmito. En mi trabajo yo juego a ser otra y él lo entiende perfectísimamente. En mi familia todo es muy natural porque, tanto mi marido como mis hijos, viven muy apartados del foco mediático. Los medios así lo han entendido siempre y me siento muy respetada en ese sentido.

‘El Padrino’ es una de sus películas imprescindibles

TL: ¿Cuándo descubres que hay vida más allá de un plató?
MS: Siempre. Mi vida ahora es distinta porque estoy casada y necesito otras cosas, pero cuando estaba soltera me lo pasaba increíblemente bien. Soy una mujer disfrutona y he saboreado mi vida como no te imaginas. También ha disfrutado mucho con mi trabajo. Yo sigo siendo la misma Mar de siempre, no soy una personalidad determinada que aparece según la vida que esté llevando. En la calle y en casa soy la misma, aunque es inevitable a veces que mi actitud hacia los demás varíe, porque dentro de mí sí hay muchas Mares, hasta el punto de que no le hablo igual a mi madre que a una amiga, pero eso no quiere decir que haya dualidad en mi personalidad.

TL: Si vuelves la vista atrás, ¿te encuentras siempre con un recuerdo recurrente?
MS: ¡Pues fíjate que no! No sé si es bueno o malo, pero no hay ninguno que me haya marcado de manera especial. Me recuerdo de niña en general y siempre jugando. Fui muy juguetona y feliz, muy feliz. Luego ya pasaron los años y me vine a Madrid, con 20. Ahora con 22 más te reconozco que me recuerdo muy inocente a esa edad en la que se suponía que era ya una mujer madura, que empezaba una nueva aventura en su vida. Fui de tener muñecas hasta muy tarde, de creer en los Reyes Magos hasta más edad de la habitual…

TL: ¿Cómo recuerdas a esa niña tan niña?
MS: Al margen de jugando como te he dicho, tengo muy presente que me gustaban mucho las ‘Mariquitas’, recortarlas y ponerles vestiditos. Ahora eso es impensable, porque las niñas de hoy son de la generación del iPad. Una pena porque aquella infancia nuestra era muy enriquecedora. Yo era de las que escribía diario, aunque te reconozco que nunca lo terminaba. Escribía poesías que oía en el colegio y las conservaba en un cuaderno pequeñito, no me preguntes por qué (risas). Ahora he hecho cinco campañas en México y esas sí las he escrito yo. La última, que se estrena este mes de noviembre, la he protagonizado y dirigido. Tras el slogan de ‘Vivir es increíble’ ¡imagínate todo lo que puedes expresar! He escrito una sobre el miedo, que es una reflexión maravillosa. Otra campaña ha sido sobre el tiempo…

E.T. fue su primera película en el cine

TL: Lo que no has escrito en el diario, lo has hecho ahora de adulta…
MS: ¿Qué te parece? Pues ha sido así, la verdad. De pequeña, en algún momento pensé que sería profesora porque era muy mandona. Tenía una pizarra enorme y ponía delante a todos los muñecos, como si fueran niños, y les enseñaba. También es verdad que es un juego bastante recurrente.

TL: ¿Qué leías en aquella época?
MS: Cómics. Me encantaba Superman, que luego vi en la gran pantalla con los años. De niña también iba al cine, siempre me ha gustado. Creo que la primera película que recuerdo es ‘ET’, aunque seguro que antes vi alguna de dibujos animados. Recuerdo estar en la cola del cine con mis padres y mi hermano en Barcelona. Creo que en ese momento, al ver la pantalla tan grande y lo que en ella salía, comencé a amar el cine. ¡Qué locura! Quién me iba a decir que, años después, me iba a dedicar a ello. Recuerdo, eso sí, que de muy niña veía los Oscar por la tele. Nadie en mi casa los veía, pero yo me quedaba sola por la noche viendo la ceremonia. Me gustaba todo aquello y, tal vez, ahora ya sé por qué.

TL: ¿Hay películas con Oscar entre tus imprescindibles?
MS: Con o sin premio, tengo muchas películas en mi selección. ‘Lo que el viento se llevó’, de la que me sé hasta algunos diálogos de memoria, ‘La gata sobre el tejado de zinc’, ‘Heat’ de Al Pacino y Robert de Niro, ‘El Padrino’… Y podría enumerarte unas cuantas más.

Recomienda la lectura de ‘Patria’ y ‘La catedral del mar’

TL: ¿Y de libros cómo andamos?
MS: Bien, leo menos de lo que me gustaría pero procuro tener un libro en las manos siempre. Recomendaría ‘Patria’, que me parece maravilloso. Al margen de la dureza de la historia, la narrativa es un regalo. Y otro que me encantó y con el que lloré, ‘La catedral del mar’. No es fácil que yo llore con un libro pero en éste, en un momento concreto, tuve que cerrarlo porque me produjo una angustia tremenda.

TL: ¿Cómo se maneja una tímida como tú en este trabajo?
MS: Superas barreras para poder sobrevivir. Sé que mi timidez me ha perjudicado en el trabajo. Tengo la sensación de haberme perdido cosas por no haber demostrado lo que valía en realidad, o tener una valentía que “por el qué dirán” no he puesto en práctica. Ya le he puesto remedio, porque he llegado a la convicción de que la timidez, a determinada edad, ya es mala educación.

TL: Me moriré siendo maleducada entonces…
MS: (Risas) ¡Qué va! Tú eres muy correcta siempre, pero te invito a que a partir de ahora empieces a verbalizar y superar todo aquello que te frena. No todo de golpe, pero poco a poco. Te aseguro que es un buen ejercicio personal, terapéutico y enriquecedor. Mi timidez me ha impedido arriesgar en el pasado. Es una asignatura pendiente que estoy intentando aprobar.

TL: ¿Qué pensaría la niña que veía los Oscar de pequeña en la mujer en la que te has convertido?
MS: Yo creo que esa Mar pequeña me diría: “Hay muchas cosas que se han ido quedando en el camino, has evolucionado, has llegado a un punto al que nunca habrías imaginado y hay algo de lo que me alegro muchísimo, que cuando miras a tu interior sigo estando ahí y esto no ha hecho más que empezar”. Y es verdad, esa niña la llevo dentro. Yo no he perdido a la niña que fui.

*Localización: El Cielo de Urrechu. *Próxima semana: Sergio Dalma.


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