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¡Sí! se puede ser feliz en el trabajo

La insatisfacción de los trabajadores le cuesta a España miles de millones de euros al año. Y a ti te cuesta tu felicidad y hasta tu salud mental.

Ana Villarrubia. 23/11/2017

Para la mayor parte de los españoles el trabajo es obligación, monotonía, fastidio, queja y lamento. No es mi caso, y tampoco lo digo yo, es la realidad más observable que se desprende de las historias de vida de los cientos de personas que pasan por la consulta cada año y también es la conclusión más evidente de la VII Encuesta ‘La Felicidad en el Trabajo llevada a cabo por la empresa Adecco. Líder en el sector de la gestión de los Recursos Humanos de miles de otras empresas, cada año se propone explorar y conocer los niveles de satisfacción que los trabajadores de este país experimentamos en nuestro puesto de trabajo.

La sorpresa del estudio más reciente ha sido colosal pues se han detectado los niveles más bajos de felicidad en el trabajo desde el año 2011, entonces en plena crisis económica y hoy, en teoría, ya en un escenario mas halagüeño. Uno de cada cuatro trabajadores se considera infeliz en su trabajo, directamente infeliz, sin medias tintas, lo que nos permite vislumbrar otra buena proporción de personas que se mueven en un abanico de grises tampoco es nada prometedor.

La insatisfacción en el mundo laboral genera ansiedad y depresión

Además, si analizamos estos datos junto con los que arroja otro estudio, el que ha llevado a cabo la Asociación de Mutuas de Accidentes de Trabajo (AMAT) la consecuencia de esta insatisfacción generalizada en el ámbito laboral se habría traducido ya en términos económicos: 75.875 son los millones que el absentismo laboral costó a España en el año 2016. En sí misma, la cifra no es nada desdeñable, pero lo más alarmante es la pésima trayectoria que pone de manifiesto: ¡Se trata de un 24% más que en el año anterior!

La desmotivación con respecto al trabajo proviene, además, de otras problemáticas igualmente graves pero más difíciles de cuantificar: esconde casos de acoso laboral, situaciones de explotación en numerosos sectores, incumplimiento de contratos, salarios tan ajustados como injustos…

El exceso de trabajo puede generar insatisfacción

Y la repercusión de todo ello no solo nos avergüenza y empobrece como sociedad sino que también tiene una traducción lógica y muy costosa en términos de nuestra salud mental: la depresión y la ansiedad son las principales causas de baja laboral en España. ¡Por no hablar de que hemos triplicado en 10 años el consumo de antidepresivos! La mayor parte de ellos, por cierto, recetados y subvencionados desde el sistema público de salud. No sé si podemos, siquiera, hacernos una idea del inmenso coste que esto conlleva, en todos los sentidos.

Por eso la IMF Buissines School, que forma cada año a miles de profesionales y cuyo Máster en Dirección y Administración de Empresas destaca entre los rankings nacionales, a la vista de todos estos datos, ha elaborado un decálogo de buenas prácticas para promover la satisfacción y la felicidad de todos los trabajadores.

El consumo de antidepresivos se ha disparado en España en los últimos años

Tomemos nota todos, pero tomen nota, sobre todo, quienes dirigen equipos de personas y quienes participan en la creación de los ambientes y condiciones de trabajo de sus empleados:

  • Descansar es necesario. Menos de 6 horas de sueño no son reparadoras, promueven el aprendizaje, no proporcionan descanso y no permiten mantener niveles óptimos de atención y rendimiento cognitivo.
  • Mantener activos el cuerpo y la mente, también. Con una buena formación continua a lo largo de toda tu trayectoria profesional y, en lo más inmediato, llevando una vida no sedentaria que incluya ejercicio moderado pero cotidiano, aunque par ello haya que aprovechar desplazamientos y escaleras. Esta activación es garantía de motivación.
  • Nada de procrastinar. Porque retrasar reiteradamente tareas pendientes tiene un efecto doblemente desmotivador: lo que aplazamos nos agota el doble y acabamos por temer y sentir ansiedad ante eso que tanto hemos pospuesto. Si dejas para mañana lo que puedes hacer hoy acabarás por no encontrar nunca el ‘mañana’ m-as adecuado, entrando en un bucle que te atrapa.
La alimentación sana es primordial para rendir en el trabajo
  • Es importante llevar una sana alimentación. Para la salud en general pero para rendir en el trabajo también en particular. Lo dice la Organización Mundial del Trabajo: perder de vista una sana alimentación puede disminuir nuestra productividad. Y también nuestro afecta a nuestro rendimiento e irritabilidad, añado yo.
  • Desconecta en cuanto puedas. En las propias pausas que la jornada laboral exige y por supuesto también en el ámbito privado. Disfrutar del ocio y separarlo de la responsabilidad asociada al trabajo es imprescindible para garantizar, aunque parezca paradójico, una buena motivación y una alta productividad en el trabajo. Porque si lo laboral lo invade todo, también tenderás a demonizarlo y rechazarlo con más facilidad. Además, si todo es trabajo, ¿cuándo disfrutas de todo lo que ese trabajo te permite experimentar?
  • Crea un espacio de trabajo agradable. Nunca será tan cómodo como estar en casa con el pijama puesto, pero puede ser hasta mejor en otros sentidos. Si el espacio en el que más horas de vigilia pasas de lunes a viernes no reúne unos mínimos requisitos y condiciones agradables, te estas condenando a sufrir cada día.
No hace falta que tus compañeros de trabajo sean tus amigos
  • Crea también un buen clima de relaciones sociales. Mantener una buena y fluida relación con los compañeros es una de las principales garantías de satisfacción con el trabajo. No hace falta y además es imposible que todos tus compañeros sean tus mejores amigos, pero sí puedes hacer lo que esté en tu mano por ofrecer un trato humano, agradable y cordial. La empatía es sencilla por el escenario que os une, y con ellos puedes compartir y aliviar muchas preocupaciones comunes.
  • Ten una mente flexible y abierta. Como garantía para una adecuado y sano equilibrio en todos los ámbitos de tu vida, pero también como garantía de que afrontarás nuevos retos laborales con menos ansiedad y menos miedo.
  • Ponle actitud. Porque sentirse feliz es también, en parte, una cuestión de voluntad y actitud. Tú decides de quien te rodeas, a qué mensajes eres permeable y a cuáles no, y dónde pones el foco a la hora de interpretar lo que te sucede.
  • Y libérate de miedos. Porque puede que, efectivamente, tu trabajo no te guste ni creas que vaya a gustarte nunca. Y entonces no queda otra opción que la contemplar y afrontar el cambio. No todo nos satisface por igual en distintas etapas de nuestra vida. Por eso no importa tanto el tiempo que lleves haciendo lo mismo como las ganas, los recursos y los esfuerzos que le dediques a la formación, la actualización y la persecución del cambio.
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