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El verano y los divorcios

Al inicio de la temporada estival, proliferan los artículos y las noticias en las que se alerta de que el verano precipita los divorcios.

Patricia Peyró. 27/08/2014
Peleas de verano
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Desde hace varios años, al inicio de la temporada estival, proliferan los artículos y las noticias en las que se alerta de que el verano precipita los divorcios, según las estadísticas.  Pero lo que es una realidad es que cada vez hay menos divorcios en nuestro país. 

Según el Tribunal Superior de Justicia de Madrid, el número de divorcios por lo contencioso disminuyó en un 4% en 2013 respecto al año anterior. Separarse por las buenas, o no separarse, parece ser la tendencia actual: Mientras que las separaciones descendieron un 62%, los divorcios por mutuo acuerdo crecieron en más del 33%.

Hay menos divorcios y eso a pesar de que España se apunta a la línea europea, que gana por goleada a la americana en cuestión de divorcios, según ‘Business Insider’ el 61% español contrasta con un 53% de divorcios en Estados Unidos y un 15% en México, por poner ejemplos.

Cada vez hay menos divorcios en nuestro país 

Una de las ideas que se manejan como origen de los divorcios después del verano es que el exceso de convivencia en parejas que apenas se ven el pelo durante el año genera un alto estrés emocional o, lo que es lo mismo, ¡pone de los nervios! ¿Por qué?

Sin duda, pasar de “ser libre” a tener que dar cuentas de lo que uno hace cada minuto del día puede, cuanto menos, resultar chocante. Si además hay que compartir todo ese tiempo en ‘consenso’, puede rallar la pesadilla o suponer esa prueba de amor y de paciencia que, se entiende, viene en el pack marital.

 “Él odia el club de playa”;  “Ella odia los deportes de viento”;  “Él quiere su paellita con su espeto”;  “Ella no soporta el calor y el olor a churrasco”;  “Él no quiere coger chica porque no se tarda nada en hacer las cosas”; “Ella jamás hace nada pero va a Zahara de los Atunes a limpiar baños”…

Lo ideal es ver el verano como una aportunidad para reecontrarse con la pareja y los hijos

Son muchas las razones para vivir el verano de forma estresante y los niños son una de las que más pesan entre los pesares estivales, con todo ese tiempo libre y toda esa demanda de atención parental, en pugna con lo que uno elegiría hacer, de forma natural:  leer las cuatro novelas de la maleta, salir a cenar por la noche, ‘echar la siesta’ con la pareja… Por otra parte, no sólo la convivencia trae divorcios en septiembre, sino que son muchas las parejas que se toman precisamente el verano para “darse un tiempo” y materializarlo después.

Muchas razones para estresarse, pero también muchas alegrías: ¿qué tal reencontrarse de nuevo con la pareja, ese gran desconocido con quien se duerme por las noches? ¿Qué tal echarse un parchís con los niños y que se cuenten sus historias? ¿Qué tal practicar esas recetas vistas hacer en “Master Chef” y negociar el “yo cocino y tú friegas”?

Disfrutar del verano sabiendo que lo mejor que tiene es la ‘desconexión’ con el trabajo, descansar un poco y tener presente que dura como máximo cuatro semanas es, junto con el dato del descenso en los divorcios, la mejor medicina preventiva para evitar la catarsis marital y volver como nuevo a la divina rutina. Así pues, ¡a disfrutar de lo que queda de verano en pareja y sin temor!

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