Decoración

La insaciable Constance Spry

Para el común de los mortales quizás sea una desconocida pero para los ingleses es un icono del diseño de flores.

A fines de los años 20, la perfumería Atkinsons, ubicada en la calle Old Bond de Londres, encargó a Constance Spry realizar los arreglos de flores. Ella no encontró nada mejor que cortar flores silvestres de los setos y colocarlos en masa dentro de las vitrinas. Algo jamás visto en la era victoriana o eduardiana donde el clavel y el helecho plumoso reinaban.

Las semanas siguieron y sus diseños con orquídeas verdes, bayas y ramas otoñales causaron sensación. Los transeúntes cortaban la acera y la policía tuvo que intervenir para hacer el tráfico fluido. Los ingleses estaban acostumbrados a tener jarrones con un solo tipo de flor o únicamente un color. Aquello era la revolución contra las normas establecidas y, sin embargo, encantador.

Constance es una referencia del diseño floral

«Constance Spry fue conocida por su creatividad artística, su rechazo a considerar el diseño de flores como una profesión de segunda categoría, y su perfección por el detalle», señala Sue Shepard en su libro ‘The Surprising Life of Constance Spry’. Sus diseños se convirtieron en un elemento de decoración y buen gusto, pero no sólo para la alta sociedad. Al utilizar envases de latón, banderas para carne y baratijas para colocar ramas, hierbas y flores silvestres, democratizó el arte floral. Al introducir alambre de gallinero al interior de floreros y urnas, revolucionó la industria. Así, las flores dejaron de estar constreñidas en jarrones de porcelana y urnas de plata, y dispararon en todas las direcciones desafiando la ley de la gravedad.

Las flores de la boda del Duke de Windsor y Wallis Simpson fueron encargadas a Constance Spry.

La maestra en enfermería, higiene y sicología que llegó de Irlanda con un hijo y un matrimonio roto, tuvo entre a la realeza británica como clientes. Connie (como le decían) viajó a Francia para decorar la boda del saliente rey Eduardo VIII y la norteamericana Wallis Simpson. Ello significó estar vetada por años en el palacio de Buckingham. Sin embargo, cuando vino el matrimonio (1947) y coronación (1953) de Isabel II, ella fue la encargada de ejecutar el plan floral.

Fue una pionera de los arreglos de flores distintos, con vida

Conocida su afición por la lectura, tenía una vasta biblioteca sobre arte, cocina y horticultura y escribió 13 libros. Encontraba inspiración en los maestros holandeses y flamencos de los siglos XVII y XVIII, tapices y bordados medievales, elementos de decoración clásicos y plantas ordinarias. Los materiales por los que nadie tenía interés, eran para ella un desafío para su creatividad. Brillante en la improvisación, bajo sus manos, las flores alcanzaban su máximo potencial y adquirían carácter. Entre los principios que no transaba, estaba el que las flores debían diseñarse in-situ para incorporarse al lugar, la decoración y el evento.

Constance fue la primera en utilizar una col en un arreglo

No tuvo reparos en utilizar plástico, pintar hojas en azul y plata, eliminar la moda por los pequeños floreros e instaurar la pasión por el drama de una o dos grandes instalaciones. Podía gastar una fortuna en el mercado de Covent Garden como arrancar vegetales que crecían en su jardín (fue la primera en utilizar una col en un arreglo).

Sus diseños siguen su máxima de «haz lo que quieras, sé original o no lo seas»

“Quiero gritar: haz lo que quieras, sigue tu propia estrella, sé original si quieres y no lo seas si no quieres. Simplemente sé natural y brillante y alegre y hermoso y simple y desbordante y clásico y barroco y básico y austero y estilizado y salvaje y atrevido y conservador, y aprende y aprende y aprende. Abre la mente a toda forma de belleza, recomienda esta pionera del mundo floral.

Sus arreglos incluían flores de mercado o de su propio jardín

*Fotografías: Jonathan Anderson, director creativo de Loewe, trabajó con el fotógrafo Steven Meisel en una serie en honor a Constance Spry. La muestra estuvo expuesta a fines del año pasado en el Real Jardín Botánico de Madrid.

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