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#CloseTo Paco León: “Soy bastante serio, reservado y muy formal”

Hablamos de cerca con uno de los artífices y protagonistas de la nueva serie de Movistar+, 'Arde Madrid'. Paco León está viviendo un momento estupendo y nos lo cuenta de tú a tú.

Amalia Enríquez. 20/11/2018

Lo suyo es hacer de la creatividad algo diferente. Su cabeza va a mil revoluciones por minuto y, cuando apenas ha terminado con un proyecto, ya está moviendo los hilos para el siguiente. Paco León acaba de estrenar la serie ‘Arde Madrid’ y, en breve, empezará a activar todos los mecanismos necesarios para poner en marcha la segunda temporada. Las andanzas de su Ava Gardner han liado una buena y lo volverán a hacer..

The Luxonomist: De buena mañana, ¿dispuesto a arder?
Paco León: Pues sí. Con todo el tema de la serie, desde primera hora estoy poniendo las candelas, la madera, prendiendo la mecha y esperando a que arda.

TL: Lo tuyo es quemar Madrid…
A mí me gusta liarla. Hay que diferenciarse y trabajarse mucho la comunicación porque, si no lo haces así, las cosas no salen.

TL: Manejas muy bien las redes sociales…
Yo creo que sí, lo intento. Es un arma nueva que tenemos a la que yo intento darle también un espíritu lúdico, porque es bueno divertirse y ver hasta dónde puedes llegar.

TL: Tú has llegado lejos…
Me han censurado fotos en las redes sociales, ¿eh? ¡Unas cuantas! Y no te creas que eran las más heavys. Yo creo que es algo aleatorio y que también es lo interesante de este juego. A ver cuál es la foto que me quitan, fashion o porno (risas).

TL: ¿La madurez es lo que te ha hecho perder el pudor o siempre has sido descarado?
No lo he perdido. La madurez lo que me está haciendo es intentar perderlo, eso sí. Yo soy bastante pudoroso de base y de carácter, también.

TL: Además de tímido. Cuesta creerlo…
Lo soy desde niño. Ahora lo profesionalizas todo y, al dedicarte a esto, aprendes a transmitir y comunicarte con aparente descaro, pero solo es apariencia ¡no te creas!.

TL: ¿Qué te puede llegar a ruborizar?
Bastantes cosas. Soy bastante pudoroso con mi vida privada, por ejemplo. Todo lo público y profesional lo vivo muy festivamente, con un sentido del espectáculo, pero yo estoy detrás bien escondidito con las máscaras de los personajes.

TL: ¿De niño eras el más ganso de la clase?
¡Para nada, en absoluto! Difícil de creer, pero ni ahora lo soy tampoco. No soy nada chistoso.

TL: ¿Cómo es el Paco al que la gente no tiene acceso?
Soy bastante serio, reservado y muy formal.

TL: ¿Queda algo del chico de ‘Homo zapping’ en el de ‘Arde Madrid’?
Siento que soy el mismo. Sigo haciendo personajes y, aunque había dicho que no me iba a volver a poner la peluca, he vuelto a ser una mujer en ‘La casa de las flores’ (risas). Sigo investigando y siento que tengo muchísimas cosas que hacer todavía. Continúo con mucha ilusión y mucha energía. En ‘Homo zapping’ nos lo pasábamos muy muy bien…

TL: ¿El director le está tomando el relevo al actor?
No, de momento conviven ambos. A mí me cuesta mucho elegir, lo quiero todo. Me organizo y, aunque no pueda con todo, con casi todo sí (risas).

TL: ¿Cómo surge ‘Arde Madrid’?
Con Anna, mi pareja. Estábamos buscando una idea para trabajar juntos en una televisión de pago, porque desde hace cinco o seis años, teníamos claro que era donde iban a pasar las cosas interesantes. Nos topamos con una anécdota que leímos en un libro o en artículo, en la que contaban que cuando el General Perón vivía en Madrid, era el vecino de debajo de Ava Gardner. Mientras él ensañaba los discursos para su vuelta a Argentina, ella le gritaba “Perón, cabrón. Perón, maricón”. Esa anécdota nos volvió locos y empezamos a investigar. Que dos figuras tan dispares coincidieran aquí en Madrid, en la misma casa y que tuvieran una relación de ‘Aquí no hay quién viva’, era una locura. Ella hacía fiestas un día sí y otro también, así que se llevaban a matar.

 

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Y la risa nos salva una y otra vez…

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Trabajar en pareja

TL: ¿Cómo ha sido la aventura?
Muy buena, muy emocionante. También muy cansada, porque trabajar en pareja ha sido terrible, terrible. Nos hemos matado, tirado los trastos a cabeza, pero el resultado es muy interesante. El trabajo tiene mucho de los dos y hemos conseguido hacer algo diferente.

TL: El día de enfado, ¿qué pasaba?
¿El día? Eran todos los días de enfado. Pasábamos por todos los estados, eran días muy completos (risas). No había reconciliaciones, me voy de casa, busco piso, te odio pero da igual… pero nunca llegué a dormir en el sofá. Eso nunca.

TL: Es muy difícil trabajar con la pareja. ¿Dónde estaba el límite?
No había, nosotros no teníamos límites. Nos llevábamos todo a casa y ella es muy fuerte.. ¡y yo también!

TL: ¿Quién mandaba?
Ninguno más que otro, era al cincuenta por ciento y eso es lo complicado. En ciertas decisiones, Anna mandaba más en el guion y yo en la dirección, lo que hacía más prácticas las peleas pero, aun así, no te creas.

TL: Esa última escena, el “¡corten!” final… ¿cómo lo recuerdas?
Pues tengo que ponerme a recordar ahora porque no soy nada nostálgico. Yo me centro en el presente y en el futuro, para el pasado tengo una memoria terrible, pero hay una foto que inmortaliza ese momento. Somos Anna y yo dándonos un beso, con las dos claquetas, que está en el libro que hemos publicado con las fotografías.

TL: Momento reconciliación…
¡Qué va! seguimos peleándonos (risas). Esa foto no acabó nada, pero estas cosas son las que dan vidilla a una relación.

 

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@arde.madrid te desea feliz sábado!!

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Lo mejor de ‘Arde Madrid’

TL: Si hablamos de ‘Arde Madrid’ dentro de unos años, aunque no seas nostálgico… ¿habrá una escena que te vendrá a la cabeza sin remedio?
El momento del bautizo de Antonio Flores, con una Lola Flores grandiosa, es bastante icónico.

TL: ¿Cómo conseguiste liar a Eugenia Martínez de Irujo, por ejemplo, para hacer de su madre, la duquesa de Alba?
La verdad es que me sigo sorprendiendo del poder de convocatoria que tengo, porque la gente hace lo que yo digo en un porcentaje altísimo, se entusiasman y están a mi disposición como director. Y eso me enorgullece muchísimo. Me sorprende también, ¿eh? porque todos tienen una confianza extrema.

TL: Esa es una buena vitamina para la vanidad…
Sí, es verdad… pero también responsabiliza. Es muy bonito y me siento querido.

TL: ¿Cómo es el Paco director?
En esta ocasión me he fusionado con el actor, porque también interpreto, y ha sido un poco locura.

TL: ¿Cómo se dirige uno a sí mismo?
Pues regular (risas). Muchas veces, en esas escenas multitudinarias de 300 personas, más de una vez he dicho ¡acción! e, inmediatamente, ¡corten, corten! porque tenía que participar yo y ponerme en el personaje. Gestionar eso es muy complicado. Yo me siento básicamente un actor que dirige.

TL: ¿Cómo te aconsejas a ti mismo, cómo el director aconseja al actor?
Eso es como las madres que comen las últimas y toman lo que queda. Pues esto es igual. Tú eres el que menos cuentas te echas, pero también tienes más información y está bien que te abandones un poco como actor, no darte tanta importancia. Hazlo y déjate de tonterías.

TL: ¿El resultado final ha superado tus expectativas?
Noooooo… Mis expectativas no hay nada que las supere, son ilimitadas. Soy un insatisfecho permanente. Las peores críticas las hago yo ¿Eso me hace sufrir? Sí, pero esto es así. Creo que hemos hecho una serie super interesante y lo que me ha gustado ha sido hacerla con una idea rompedora, distinta. Hacer una serie hoy en día, en la que no se secuestre a una niña, es dificilísimo. Y aquí no secuestran a nadie (risas).

TL: Una serie lúdica.
Sí, creo que sí. Habla de la libertad que te dan y la que te tomas. Y ese es un bonito tema, la libertad personal es algo que tú te tienes que buscar.

TL: Tú que eres tan tuitero, ¿cómo definirías la serie en 140 caracteres?
Pondría un texto que le dice Ava Gardner a su criada (Inma Cuesta), que se autodenomina una mujer decente: “La castración de los deseos, del amor, del sexo, de la alegría ¡eso es indecente!”.

 

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Residencia de la Señora Gardner, ¿Dígame? #ardemadrid ESTRENO 8 NOV sólo en @movistarplus

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Claves para el futuro

TL: ¿Te has convertido en tu propio enemigo al poner el listón tan alto?
Mi trabajo es olvidarme de las expectativas que tenga la gente sobre mí y buscar las mías. Solo así se pueden hacer cosas que satisfagan, si no, lo otro es muy esclavo. Yo no quiero desconectarme de mí, quiero trabajar para mí y no para otros. Es una intención porque sé que es muy difícil. Si yo pensara en las expectativas de la gente, seguiría siendo Raquel Revuelta y presentando galas de miss Murcia. Hay que matar tus éxitos y buscar tu propio camino.

TL: Por eso has hecho ‘La casa de las flores’…
El boom de la serie ha sido una sorpresa. Yo pensaba que era algo que iba a tener su gracia, pero que sería muy local. Sin embargo, ahora no se sabe lo que es local y lo que es global.

TL: Por cierto, muchas chicas queremos tus piernas…
Dan el pego, ¿verdad? (risas). Lo de depilarse es terrible. Ahora os entiendo… o menos, porque no entiendo por qué os sometéis a ese calvario de la cera, es un martirio por gusto.

TL: Una mujer con pelos no te gustaría…
Pues depende de qué mujer y qué pelos. Son modas. Es como los tacones. ¿Qué explicación le das tú a ese martirio? ¿Y los pendientes? Todo duele. No soy tan hombre como para utilizar la cera, me da miedo. Lo mío ha sido la cuchilla. Vosotras estáis acostumbradas a dolores que nosotros no soportaríamos. Estáis entrenadas con la cera para la hora de parir (risas).

TL: Hablando de parir y regresando a la infancia. ¿El niño que fuiste se reconocería en el hombre que eres?
Síiiii, porque yo tenía muchísima ilusión y quería ser todo esto que soy ahora. Los sueños se cumplen a veces. De pequeño soñaba con hacer historias, inventar cosas, en no ser yo por momentos, que es lo que significa ser actor. Con 8 o 9 años yo le decía a mi madre: “Creo que todo el mundo tiene su edad física y su edad espiritual o del alma” ¡fíjate el niño redicho! Y le explicaba que yo me sentía incómodo en el cuerpo de niño porque era mayor de espíritu. “Cuando se junten -le contaba a mi madre- la edad de cuerpo y la edad del alma, estaré bien porque tendré la sensación de plenitud”. Tenía la certeza de que, cuando tuviera mi edad, estaría a gusto. Y así es.

*Localización: Hotel Índigo Madrid. *Próxima semana: Ricardo Darín.

 

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