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Marc Gasol y Nick Kyrgios: cara y cruz del deporte

En un momento clave de la temporada deportiva en la que nos encontramos, los jugadores combaten la tensión de maneras muy diferentes.

Abel Amón. 24/05/2019

En estas semanas, transcurren las eliminatorias por el título de la NBA (playoffs) que, en algunos casos, están adquiriendo cotas de máxima emoción. Por poner dos ejemplos, en uno de los partidos la eliminatoria entre Denver Nuggets, equipo en el que milita el español Juancho Hernangómez y Portland Trailblazers se alcanzaron las cuatro prórrogas, algo que no sucedía en playoffs desde 1956. En otra de las eliminatorias por pasar a semifinales que enfrentaba a otro equipo con presencia española – Marc Gasol y Serge Ibaka , incluyendo al seleccionador español Sergio Scariolo en el staff técnico – se llegó al séptimo y definitivo partido con la victoria de los Raptors en un final de película, con la típica canasta en el el último segundo que toca varias veces en el aro para al final, acabar entrando.

El júbilo máximo para los Raptors, la decepción también máxima para los eliminados Sixers de Filadelfia. Hay una frase lapidaria de un gran entrenador español como lo fue Ignacio Pinedo que dice que “la diferencia entre la gloria y la mierda es tan solo una canasta”. Esto es lo que tuvo que aprender la estrella de los Sixers Joel Embiid, un gigantón de 213 cm, pero de gran movilidad, enorme talento y bastante juventud que promete ser uno de los mejores jugadores más determinantes de la liga muy en breve.

Lejos de ir a celebrar el triunfo con sus compañeros lo primero que hizo Marc Gasol fue acercarse a consolar y animar al hundido Embiid. Le preguntaron al pívot americano sobre ese detalle y Envid respondió: “Tengo un gran respeto por Marc, como jugador y como persona y me impresionó que se acercase a mí al final y me dijese que yo voy a jugar y ganar muchos partidos con eliminatorias importantes muy pronto y muchas veces”.

El liderazgo silencioso de Marc Gasol

Marc Gasol es un jugador que impresiona por su liderazgo silencioso y su enorme deportividad, en un deporte que en EEUU se caracteriza porque si te caes al suelo no te ayuda a levantarte nadie del equipo rival (ni el propio que te ha derribado). Marc es ajeno a semejante costumbre.

Debutó en la NBA con los Memphis Grizzlies en un momento en que el equipo era un caos. “Menuda banda en la que se ha metido”, comentaban algunos periodistas especializados. Era un equipo plagado de jugadores individualistas y conflictivos. El pívot catalán fue un verdadero aglutinador del talento que sí que tenía aquel equipo y logró que jugasen como tal, haciendo una pareja demoledora con un pívot como Zach Randolph, un jugador de infancia muy difícil que había pasado por muchos equipos sin asentarse, hasta que coincidió con el pequeño de los Gasol.

 

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Los resultados fueron excepcionales, los Grizzlies accedieron a los playoffs por primera vez en su historia, y superaron incluso la primera eliminatoria. Un hito que no había podido conseguir Pau Gasol, que curiosamente empezó su carrera profesional en los EEUU en el mismo equipo de Memphis unos años antes.

Nuestro protagonista también llegó a la selección de manera callada, sustituyendo a un compañero lesionado y fue al final, fundamental para que España consiguiera un título mundial en 2006. Grandes valores son los que atesora Marc Gasol, en la cancha y fuera de ella. Atento siempre con el personal auxiliar de los equipos, con los voluntarios, con los aficionados.

Nick Kyrgios, impresentable actitud

Nuestro antihéroe es Nick Kyrgios, uno de los 50 mejores tenistas del mundo en este momento. Al poco de leer un tuit en el que Envid alababa a Gasol apareció otro tuit en el que este díscolo tenista australiano se mofaba de un rival, en este caso el ruso Daniyl Medvedev. No contento con esto fue expulsado del Masters 1000 de Roma tras lanzar una silla a la pista durante el partido de segunda ronda que disputaba contra el noruego Casper Ruud.

Kyrgios perdió la calma tras ir por detrás 2-1 en el set decisivo, lanzó su raqueta al suelo con rabia y a continuación agarró una de las sillas de su lado para lanzarla al centro de la pista. El catálogo de improperios y exabruptos rebosa a lo largo de la carrera de Kyrgios, por lo que ha sido repetidamente sancionado por la ATP. Desde su debut en 2013 el tenista ha amansado más de seis millones de euros en premios, sin contar el patrocinio de la marca Nike, que creemos, le debería dar un toque de atención sobre su actitud o quitar, sin más, su apoyo económico al díscolo australiano.

 

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No dudo de que a este muchacho haya que ayudarle pues parece ser que tiene serios problemas psicológicos, pero su ejemplo es pernicioso para los jóvenes que se acercan al tenis y lo empiezan a practicar. Tanto en la NBA como en el circuito ATP la competencia es feroz. Son unos 450 jugadores los que tienen estatus de deportistas profesionales con acceso para unas pocas decenas de plazas nuevas cada año. Muy pocos si tenemos en cuenta la de decenas de miles de jugadores de uno y otro deporte capaces de hacerlo bien. La competencia y la tensión son brutales, pero vemos que hay formas de reaccionar a ella. Con deportividad, como lo hace Marc Gasol o con malas maneras como Kyrgios.

*Fotografía principal: Gtres

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