De cerca...

MAXI IGLESIAS: «Soy inmune a la envidia y a la crítica»

La vida a Maxi Iglesias le suena a oportunidades. Su primer contrato a los 16 años definió su vida, en la que le gusta hacer ciertas cosas a su manera...

Amalia Enríquez. 19/06/2020
Foto: Antonio Terrón

Conoce la fama desde adolescente y, gracias a tener los pies bien asentados en el suelo y la educación recibida en casa, Maxi Iglesias nunca sintió que le invadiera la vanidad. Es inmune a la envidia y la crítica porque, a estas alturas de la vida, hasta de las negativas extrae algo positivo para seguir aprendiendo. Le vemos como arquitecto en la serie “Valeria” y es un subinspector brillante e ambicioso en “Desaparecidos”.

  • The Luxonomist: ¿Qué te da la interpretación que no encuentras en otra actividad de la vida?
  • Maxi Iglesias: Quizás la clave está en que, de pequeño, quería ser muchas cosas. Jugaba un día a ser policía, otro bombero y me inventaba muchas cosas, tenía mucha imaginación. Me di cuenta de que me gustaba mucho hacer diferentes personajes y la única manera que tenía de escenificarlo todo era actuando. Al margen de eso, es un trabajo que te enseña muchos lugares que, en otra profesión, no es posible. Es muy enriquecedor.
  • TL: ¿El Víctor de “Valeria” te va como anillo al dedo?
  • Maxi Iglesias: Es un personaje que, de primeras, me gusta mucho. Porque levanta una respuesta, un estímulo en la otra persona que, en este caso, es Valeria. Como personaje, me atrae mucho. Y me gusta que estimule al personaje de una manera mayoritariamente intelectual. El físico está ahí, pero también hay que luchar contra eso. Entre ellos hay un juego muy divertido.
  • TL: Eso de “arquitecto de casas pasivas” ¿es un disculpa para ligar?
  • Maxi Iglesias: De hecho no (risas). Lo que intentaba en esa secuencia era no caer en el típico discurso de alguien que conoce a alguien y le expone el dossier de todo lo que tiene y es para que vea lo interesante que es. Traté de definirlo lo más profesional posible para darle también ese punto de seriedad. En ese momento me pongo serio porque él no usa sus valores como tarjeta de visita.

“Creo mucho en la belleza interior. En sonreír por dentro”

Maxi Iglesias en la serie Valeria
  • TL: Él habla de proyectar sueños. ¿Lo pones en práctica?
  • Maxi Iglesias: (risas) Lo de proyectar sueños es un guiño a un amigo mío que es arquitecto. No venía en el guion y lo metí “a cajón” en la escena. Es una expresión que dice mucho él. Directamente la incluí para que, cuando viese la serie, le hiciese ilusión. Y a nivel personal, sí soy de proyectar sueños, de proponer objetivos, tratar de ver cómo podría encajar mi vida si hiciese eso. Me funciona bastante imaginarme o no en esa situación y, a veces, me llevo muchas buenas sorpresas.
  • TL: El subinspector Medina de “Desaparecidos”, ¿es más ambicioso que vocacional?
  • Maxi Iglesias: No lo creo. Creo que bebe de las dos cosas. Es ambicioso porque de alguna manera, creía que ser policía le iba a posicionar en la sociedad y le traería éxito con las mujeres (esto estaba en guion y yo lo quité). Pero a nivel de reconocimiento personal, se ha ido dando cuenta de que hay que ser lo más práctico posible, aunque tenga sus momentos de debilidad y se deje llevar más por sus emociones. Me gusta mucho de la serie el ver cómo afecta a los personajes el trabajar en lo que trabajan. Es como un “behind the scenes”, un detrás de cámaras, de todos ellos. Rodrigo Medina evoluciona y pasa del perfil pragmático del principio a un hombre que se implica más en la dedicación y otras cosas.
  • TL: En él… ¿el fin justifica los medios?
  • MI: Hay veces que se toma la justicia por su mano, pero siempre llevado por el corazón. Al final es bonito que tienes a un policía  que, según su jefe, es el mejor que tiene en el cuerpo pero que, al mismo tiempo, se deja llevar por los casos que le tocan más de cerca. Esto no venía en el guion y lo propuse yo. 
  • TL: ¿Y eres de los que “mejor arrepentirse que quedarse con las ganas”?
  • MI: Creo que sí. Me pasó una cosa en un momento dado, que ya te comenté otra vez, en la que dejé de decir algo y luego me arrepentí de no haberlo dicho. Así que mejor es decir siempre lo que sientes y, si te has equivocado o puesto en un apuro a alguien, ya verás cómo sales de esa. Sin irme por las ramas, sí… prefiero arrepentirme a quedarme con las ganas. También es verdad que es bueno dejarse llevar por la intuición.

“No creo en la suerte. Es algo que tenemos que trabajar nosotros”

  • TL: ¿Se puede ser imparcial cuando los sentimientos entran en juego?
  • MI: Yo, más que imparcial, procuro ser coherente en cualquier situación. Si no puedo hacerme con esa situación, aunque siempre trato de mojarme y dar mi opinión, prefiero ponerme a un lado y escuchar.
  • TL: ¿La forma más elegante de decir adiós?
  • MI: Me alegro de haberte visto (risas) y, dependiendo del contacto que tengas con esa persona, espero que nos veamos pronto. Es algo que nunca me había planteado, ya ves.
  • TL: ¿En qué situación has dicho “chapeau”, me quito el sombrero?
  • MI: Muchas veces, los hago con frecuencia ante gente y situaciones. Soy mucho de reconocer la capacidad de la gente para las cosas, no porque quiera quedar bien porque no me considero “bienqueda”, sino porque soy honesto y no me importa valorar lo que hacen otros, sin que me repercuta directamente. No hago las cosas por interés.
  • TL: ¿Qué te gusta hacer a tu manera?
  • MI: Muchas cosas. Porque aunque soy muy abierto en varios ámbitos, hay cosas que me gusta hacer a mi aire. Tal vez cosas de casa, pequeñas manías, nada trascendental. Encuentro mucho el juego en adaptarme.

“Si existiera un Ministerio del tiempo, me encantaría formar parte de él”

  • TL: ¿Qué es lo que mejor se te da hacer?
  • MI: (risas) No sé… ¿Lo peor? Contestar a este tipo de preguntas.
  • TL: Si pudieras ser otra persona o cosa, ¿por qué /quién optarías?
  • MI: Tal vez animal acuático, por aquello de que es el medio menos conocido de nuestro hábitat. Si tuviera que ser otra persona, seguro que estaría relacionada con este medio: con prensa, exposiciones, galerías de arte… Y en algo muy opuesto a lo mío, biólogo en la Antártida, porque me llama mucho la atención la gente que dedica tanto tiempo a la investigación y encima en lugares muy recónditos y complicados para vivir.
  • TL: ¿Qué ha sido lo que realmente ha marcado tu vida?
  • MI: Cantidad de cosas y desde muy pequeño. Pero mi punto de inflexión fue a los 16/17 años en los que, al cambio físico que todos experimentamos a esa edad, se unió el tener un contrato laboral importante, con todo lo que eso conllevó.
  • TL: ¿Qué pone en tu estado de WhatsApp?
  • MI: «Alea jacta est”, que es la frase que dijo el César a su paso por el río Rubicón. “La suerte está echada” y la puse cuando hicimos “Toledo, cruce de destinos” y ya no la he vuelto a cambiar. Esa frase lleva conmigo desde hace muchos años. Yo no creo en la suerte, porque creo que es algo que nos tenemos que trabajar nosotros. Pero cuando haces algo en nuestra profesión, lo que te queda es esperar. Siempre estamos viendo a ver cuándo estrenamos, cuándo nos dicen algo de un casting, cuándo empezamos a rodar. Hacemos las cosas y “la suerte está echada”.

«El dolor más intenso, la mentira»

  • TL: ¿A quién meterías en una máquina del tiempo?
  • MI: No sé a quién metería pero, si existiera un Ministerio del tiempo, me encantaría formar parte de él. Es algo que siempre me ha llamado muchísimo la atención. Y las películas que hablan de esto son las que más me han marcado. Han hecho muchas películas sobre este tema, “About time”, “Frequency”… Es un tema que me fascina. Nunca he pensado en meter a nadie en la máquina del tiempo, he pensado en meterme yo y ver cómo sería dentro de unos años o habría sido en otra época. Y lo hago por curiosidad, no por cambiar las cosas que he hecho.
  • TL: ¿Qué locura has hecho para conocer a uno de tus iconos?
  • MI: Pocas veces he hecho algo por conocer a una persona que me apetecía, la verdad. Mi equipo de fútbol lo patrocinaban unos establecimientos que, casualmente, hacían una inauguración cerca de la casa de mi abuela. Pasando un día, vi que estaban todos los jugadores del Atlético de Madrid y les conocí. Y te reconozco que era la primera vez que entraba en una tienda de electrodomésticos, pero el equipo lo merecía (risas) No fue una locura, pero sí algo que yo no hago normalmente.
  • TL: ¿A qué eres inmune?
  • MI: En lo material, soy inmune al frío o incluso al calor. Y por otro lado, a la envidia y a la crítica. Ya me da igual.
  • TL: ¿Marca España es…?
  • MI: Hablo mucho España, sobre todo cuando estoy fuera y para mí es la diferencia de culturas que tenemos en un país que, de punta a punta, no es tan grande. Tenemos una amalgama de posibilidades de naturaleza, gastronomía, cultura, diversidad. Tenemos un país para comérselo. Le hablo mucho a la gente de viajar por el interior, de Galicia, de Canarias… especialmente a los que se limitan a estar por sus zonas. Y siempre digo lo mismo: somos el número 1 en cosas malas, pero también lo somos en cosas muy buenas. Somos los líderes en trasplante de órganos, en I+D somos de los países más avanzados, a nivel privado tenemos empresas que se han abierto camino por todo el mundo… Soy muy amante de mi país, la verdad. Y si se cuida, puede albergar muchas oportunidades.

«Prefiero arrepentirme a quedarme con las ganas»

Maxi Iglesias en ‘Desaparecidos’
  • TL: ¿Qué no falta nunca en tu maleta?
  • MI: Lo indispensable. Casi siempre me hago maletas de un día o dos y nunca falta un libro, cargador del teléfono, neceser y un cambio de ropa (risas). Luego, a partir de ahí, si me voy más días, hago una maleta con la ropa y otra que es la de las tecnologías, porque me llevo de todo: ordenador, tablet, cámara, trípode, a ser posible la Go-Pro, el estabilizador de imagen para el móvil, cargador de todo… y ¡gafas de sol! (risas)
  • TL: ¿A qué te suena la vida?
  • MI: A oportunidades, a crecimiento, a VIVIR con todo lo que eso conlleva, a salir, entrar, viajar, conocer, equivocarte, aprender de los errores, disfrutar con los fallos, reírse de las meteduras de pata y crear con todo lo que puedas.
  • TL: ¿La belleza da poder?
  • MI: Una vez leí lo que suponía, en las entrevistas de trabajo, la imagen y la presencia. Yo creo que, al igual que con el talento y la suerte para el trabajo, no puedes depender solo de una cosa. Creo mucho en la belleza interior, en el crecimiento personal, el sonreír por dentro. Y eso se exterioriza. Yo creo en el sonreír de verdad, en un sonreír honesto. No me gusta la belleza estereotipada, creo que genera muchas inseguridades. Es vital tener seguridad en uno mismo desde dentro.
  • TL: ¿El dolor más intenso?
  • MI: La mentira, el que te engañen.

«Soy muy amante de mi país»

  • TL: ¿Ser elegante es…?
  • MI: Muchas cosas. Atender sin presuponer que sabes la respuesta o que estás por encima de esa opinión. Escuchar de manera activa hasta el final sin interrumpir, estés o no de acuerdo. Cuando escuchas todo, ganas en conocimiento. Es también estar bien con uno mismo.
  • TL: ¿Con quién compartirías la cena de tus sueños?
  • MI: ¡Uf! Con mucha gente y, posiblemente, alguna que no conozco incluso (risas).
  • TL: ¿Esa crítica que, por ser verdad, más te ha dolido?
  • MI: Hay críticas en las que me han dicho cosas que yo no me había dado cuenta y que, gracias a ellas, me he puesto a trabajar en eso. No deja de ser una opinión más que me gusta tener en cuenta.
  • TL: ¿La pregunta que no te he hecho y te habría gustado?
  • MI: (risas) Pues esta misma. Que un periodista te dé esa opción, es una buena pregunta. La que odio es ¿qué te llevarías a una isla desierta? ¡No puedo con ella! Porque… ¿cuántas veces vas a estar en una isla desierta? (risas).
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