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La radiofrecuencia, la mejor manera de iniciarse en la aparatología beauty

Existen multitud de tratamientos estéticos para mejorar nuestro aspecto, uno que utiliza aparatología pero sin embargo es indoloro y no invasivo es la radiofrecuencia.

Elisa Ventoso. 01/02/2021
Foto Freepik @senivpetro

El uso de las mascarillas ha disparado la demanda de tratamientos y productos de belleza relacionados con la mirada y el rostro. Se piden más que nunca infiltraciones de bótox, hilos tensores o inyecciones e ácido hialurónico. Todo para eliminar o atenuar arrugas o imperfecciones. Son tiempos para cuidarse y según nos dicen desde los centros de belleza Hedonai, a pesar de la pandemia, la afluencia a los tratamientos de cabina sigue siendo alta. No obstante, hay quien todavía se resiste a someterse a las agujas y siente reticencia a cualquier aparato. Sobre todo por el temor al dolor o un posible daño sobre el rostro. Para estas personas la radiofrecuencia se postula como un tratamiento ideal, porque tiene resultados inmediatos, es indoloro y cero invasivo.

Ondas electromagnéticas para estimular la piel

Las ondas electromagnéticas estimulan el cólageno y la elastina. Foto Freepik @senivpetro

La radiofrecuencia consiste en estimular a través del calor el colágeno y la elastina de la piel de modo que reaccionen de forma inmediata. Para ello se utilizan unos aparatos que generan ondas electromagnéticas y que se aplican sobre la zona a tratar durante aproximadamente 30 minutos. Una acción que se puede realizar tanto en el rostro como en el abdomen o los glúteos consiguiendo un efecto flash casi inmediato. «La radiofrecuencia gusta mucho a las clientas porque no duele y los resultados son visibles desde la primera sesión. Para un resultado continuado y más a largo plazo, se recomiendan al menos de 6 a 10 sesiones», explica Yoha Reyes, técnico esteticista de los centros Hedonai.

No obstante, también se puede usar este tratamiento estético de manera puntual si se quiere un efecto lifting en el rostro. Por ejemplo para una cita, un evento, un compromiso laboral importante, una celebración, etc… Sus resultados tienen una duración aproximada de 24 horas en las que la piel se tensa, se rellena y se muestra más jugosa.

La radiofrecuencia se completa con una crema de tratamiento

tratamiento facial
Antes del calor se aplica una crema conductora. Foto Freepik @kroshka__nastya

En esto tiene que ver también la aplicación previa al calor de una crema de tratamiento. Ésta es la que sirve de conducto para que las ondas penetren en las capas de la dermis y la epidermis poniendo en marcha el poder de la elastina y la creación de nuevo colágeno. Todo al tiempo que los componentes de dicha crema reaccionan igualmente al calor multiplicando su poder. Por ejemplo, la que utilizan en los centros Hedonai es un cóctel especialmente elaborado para ellos. Contiene ácido hialurónico para absorber y mantener la piel especialmente hidratada; ácido glicólico para eliminar las células muertas; y parafina, para dar un efecto cubriente. Tras el tratamiento la piel luce renovada, lista para recibir cualquier tipo de producto.

La radiofrecuencia es por tanto un primer paso para quienes quieren verse bien aprovechando las bondades de la ciencia y la tecnología. Según explica Yoha Reyes, el perfil de personas que demandan este tipo de tratamientos es de entre 28 y 50 años y muchas de ellas se animan después con otros más invasivos como la inyección de bótox, vitaminas o ácido hialurónico. Está claro que la belleza no entiende de edad, y así lo demuestra también el hecho de que cada vez niñas más jóvenes, de hasta 14 años, se realicen la depilación láser.


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