#CloseTo… Lolita: “Con el tiempo me reconozco más en mi madre, la necesito más”

Hablamos de cerca con una mujer con un pasado intenso y un presente dulce. Está viviendo un momento bueno y de ello nos habla sin pelos en la lengua...

26 Sep 2017 Amalia Enríquez

Si se pudiese renombrar la lealtad, sin duda ahora tendría su nombre. Fiel a sus orígenes, sus principios, su historia, su familia, su gente… Los años han embellecido su madurez, le han contagiado una serenidad que absorbe cada instante de esta segunda vida. Tras años de silencio, Lolita siguió caminando y luchando porque sabía que la recompensa tenía que llegar. Hoy atraviesa un momento dulce, triunfando en teatro y televisión.

The Luxonomist: Te adelanto que en esta sección, no hay guión. Nos dejamos llevar por la conversación…
Lolita Flores: Pues menudo peligro tenemos las dos como no nos autocensuremos (risas).

TL: Sabes que me alegra, más que si fuera propio, el momento por el que estás pasando…
LF: Lo sé, lo sé. No lo voy a negar. Estoy en un momento muy bueno, que compensa los malos de las que la gente no se acuerda. Yo los tengo muy presentes porque fueron muy duros. Ya tocaba poder tener un poco de felicidad profesional.

Está en un momento profesional estupendo

TL: ¿Por qué ha tardado tanto en llegarte el reconocimiento?
LF: Nunca me he sentido injustamente tratada, porque cuando mi madre estaba viva era algo justificable. Cuando ella vivía, no valía nadie que estuviera al lado. Si salías a cantar antes que ella, la gente la esperaba a ella y, si salías después, es como si no hubieras salido. Desgraciadamente se tuvo que morir ella para que los ojos se volvieran hacia mí.

TL: ¿Qué diría ella ahora al verte?
LF: Estaría encantada, feliz. La tendría todo el día encima diciéndome “cómprate esto, vete allí, por qué no haces esto”. Y estaría también con el corazón en la mano, porque se preocuparía por mí, por sus nietos, por mi hermana, por mi hermano. Si ella estuviera viva, mi hermano tampoco se habría ido.Estaría en un “¡ay!” constante, pero sería muy feliz. De eso no tengo la menor duda.

TL: ¿La sombra de Lola Flores sigue siendo muy alargada?
LF: Sigue siendo muy grande. Yo quiero que siga siendo así, porque todavía me cobijo en mi madre. Con el paso del tiempo, me reconozco más en ella, la necesito más y, sobre todo, la entiendo mucho mejor. Ahora comprendo sus llamadas de madrugada, sus miedos, sus locuras por nosotros.

Dice que con el paso del tiempo se reconoce más en su madre

TL: ¿La familia ha sido tu bálsamo en los momentos de bajón?
LF: Mi familia me ayuda mucho, tú lo sabes, pero el bálsamo te lo tienes que dar tú misma. Yo he sido mi propia supervivencia y he salido adelante con lo que tenía en ese momento. No siempre ha sido fácil, porque no tenía la vida tan encaminada como la tengo ahora, pero no me puedo quejar. Mi profesión me da para vivir, pero tengo que seguir trabajando. No soy una mujer ambiciosa, ni quiero grandes lujos, así que eso me ayuda a ser más feliz.

TL: Ya sabes que dicen que, para disfrutar del éxito, tienes que haber conocido el fracaso y haberte recuperado…
LF: Yo no le llamaría fracaso, pero sí es verdad que he tenido momentos largos de menos trabajo y menos reconocimiento, que dejaban huella en el ánimo. Siempre he dicho que en mi trayectoria profesional ha habido un antes y un después de ‘La plaza del diamante’. Después de hacer a ‘La Columeta’  volví a ser yo, la artista reconocida.

TL: Nunca es tarde y ¡quién te lo iba a decir!
LF: Nadie… ni yo misma. Nunca pensé que volvería a hacer teatro y ya ves.

Reconoce que ha habido un antes y un después de ‘La plaza del diamante’

TL: ¿Ya vuelve a haber pata de buen jamón en la cocina?
LF: (risas) La pata, que era sinónimo de época boyante de trabajo, ya no lo compro porque he descubierto que me lo envasan estupendamente bien al vacío y, además, así me evito los estropicios en la pata, porque nadie en casa sabía cortar bien el jamón.

TL: Los cambios son buenos…
LF: Los años te van llevando por otros lugares y las necesidades o prioridades, cambian.

TL: ¿Cuáles son ahora?
LF: Por encima de todo, estar bien con uno mismo, se tenga lo que se tenga. Dar gracias al Universo por lo que tienes, si no puedes comprar jamón de Jabugo, pues comes queso o jamón de york. También se puede vivir sin eso, lo importante es vivir el momento.

TL: Esta actitud ‘zen’ nos la da, en parte, la madurez…
LF: Yo creo que es la necesidad de calma. A veces pierdes tantas cosas en el camino que, lo material, lo vas echando cada vez menos en falta. La edad no nos da solamente experiencia, sino también nos hace ver la realidad. Nos da arrugas y nos regala el vivir de otra manera.

TL: Las arrugas son vivencias…
LF: Sin duda, por mucho empeño que pongan algunos en encontrar el elixir de la eterna juventud y le echen un pulso a la muerte. El otro día, precisamente, estuve viendo en televisión la entrevista de un médico que decía que, de aquí a 30 años, podremos llegar a los 200 ¡imagínate!

TL: No llegaremos… así que ¡para qué pensarlo! Vamos a recordar un poco, aunque tu vida es una cadena de recuerdos…
LF: Al ser una persona popular, desde que mi madre me parió, la hemeroteca es mucho más grande y los recuerdos se amontonan, están más a la vista.

Así se hizo el selfie de la portada con nuestra compañera Amalia Enríquez

TL: Has tenido una vida muy intensa, esa es la realidad.
LF: Tampoco tanto, no te creas. Es verdad que, como todo lo he vivido en mis propias carnes, tengo una percepción diferente a la tuya cuando te lo cuento.

TL: Vuelves bastante la vista atrás. En esas miradas, ¿hay siempre un recuerdo recurrente?
LF: Uuuyy, me vienen un montón. No hay uno que me haya marcado a fuego. Sí fueron especiales los nacimientos de mis hijos o cuando Guillermo, mi ex marido, me dijo que estaba embarazada por primera vez.

TL: ¿Te lo dijo él? Eso no lo sabía…
LF: (risas) Sí, porque yo me hice la prueba y él esperó al resultado. Me dijo “la rana se ha muerto”, así que estás embarazada (risas) Me estoy acordando ahora de otra cosa que, de niña, me decía siempre mi madre: “Lolita, cuando veas un vaso de agua, pregunta si se puede beber” (risas) Y ahora, todo eso, se lo traspaso a mis hijos.

Cuando era niña veía todo tipo de películas en blanco y negro como ‘Casablanca’

TL: ¿Te recuerdas una niña feliz?
LF: Rotundamente sí. No tengo un recuerdo amargo de mi niñez, pero de la madurez sí porque se fueron mi madre y mi hermano en quince días. Ese es el palo más gordo que me ha dado la vida y del que nunca me recuperaré. Los padres se van antes, es ley de vida, pero un hermano con 33 años, sin padecer una enfermedad… eso es ir contra natura.

TL: Esa niña feliz, supongo que iba al cine…
LF: Por supuesto, no solo iba sino que también que aprendí a amarlo porque mi padre me enseñaba todas las películas en blanco y negro de Cary Grant, Robert Taylor, Humphrey Bogart… Me lo vi todo, desde ‘El halcón maltés’ a ‘Casablanca’, pasando por ‘La fiera de mi niña’ y todo lo que se le pusiera por delante. Mi padre era una gran cinéfilo.

TL: ¿Recuerdas tu bautizo de cine?
LF: ‘Pinocho’ y me tuve que salir del cine porque me dio miedo, me puse a llorar y mi padre me sacó. Recuerdo también ‘Campeón’ y salir todos llorando del cine, casi secándonos las lágrimas en la manga del abrigo ¡Qué tiempos!.

‘Pinocho’ fue su primera película en el cine

TL: ¿Cuáles se han ido convirtiendo en inolvidables a los largo de los años?
LF: Hay una película que se titula ‘Ojos’, que hizo Faye Dunaway. Era una fotógrafa que, a través de la cámara, veía asesinatos. Esa película me marcó muchísimo porque yo era jovencita y me impresionó bastante, incluso cogí cierta obsesión con los ojos. Otra imprescindible es ‘Alguien voló sobre el nido del cuco’, ‘Matar a un ruiseñor’… te podría decir cantidad.

TL: Imagínate que eres la protagonista de una película y te dejan elegir a tu compañero de reparto…
LF: Hay dos películas que me encantaría haber protagonizado: ‘Desayuno con diamantes‘ y ‘Vacaciones en Roma’ (risas). Si pudiera hacer un remake, elegiría de compañero de reparto a Luis Mottola, que es quien me acompaña ahora en el teatro. Me rodearía de mi hija, de Martiño Rivas o de Álex González, pero a Elena le daría un papel protagonista, eso tenlo por seguro.

TL: ¿Sigues leyendo tanto como antes?
LF: Leo menos libros, pero sí guiones. El apego a la lectura no lo he perdido, es algo que he practicado desde niña. Recuerdo mi lectura de ‘El Principito‘, que ya sé que es un clásico, y ‘La quinta mujer’, que no era muy apropiado para mi edad, pero me lo leía enterito.

Recuerda especialmente la lectura de ‘El Principito’ y ‘La quinta mujer’

TL: Recomiéndame dos, por ejemplo.
LF: Sin lugar a dudas ‘La sombra del viento’, de Carlos Ruiz Zafón, y alguno de Paulo Coelho. El último que leí suyo fue ‘El manuscrito de Accra’, que lo tengo en la mesita de noche y se ha convertido para mí en un libro de consulta.

TL: ¿Como terapia?
LF: No, simplemente de consulta. Yo le pregunto cosas y él me contesta. Hay gente que lo tiene y me dice que no le sirve, pero a mí me va muy bien. Está basado en hechos reales. A mí me encontró el libro, no lo encontré yo a él. Y me estoy acordando ahora de otro que me regalaron en su momento, que es ‘El viejo y el mar’ de Ernest Hemingway.

TL: ¿Eliges las lecturas en función de la etapa que estás pasando en la vida?
LF: No, eso no. Leo lo que me apetece, sin más. He leído mucho sobre la masonería, por ejemplo, y también sobre María Magdalena, que es un personaje que me atrae muchísimo. Las etapas de mi vida no me condicionan a la hora de elegir un libro.

Vería en cualquier época de su vida la película ‘Leyendas de Pasión’

TL: ¿Y de ver una película tampoco?
LF: Tampoco. Yo vería ‘Leyendas de pasión’ o ‘Memorias de África’ en cualquier momento de mi vida. Y si además puedo vivir un amor como esos….

TL: No te quejes que tú has tenido amores de película…
LF: (risas) ¡Qué va! Los míos han sido muy reales. Los amores de las películas no existen, créeme. Eso de chico conoce chica, se enamoran y todo es maravilloso, te digo yo que no.

TL: Depende, mira el de la Reina Letizia
LF: Yo no creo que haya sido un amor de película. Estoy convencida de que han luchado muchísimo para poder verse, encontrarse, superar obstáculos, que la gente no lo supiera… hasta que llegó el campanazo, claro.

Kerry Washington es la protagonista de la serie ‘Scandal’

TL: Una historia para llevar a la pantalla, sin duda. ¿De series cómo andamos?
LF: Bien (risas). Enganchada a ‘Homeland’, ‘Scandal’, ‘The americans’, ‘Ray Donovan’.  Me gustan heavy y luego, de repente, me veo alguna de ciencia ficción como ‘Forever’. Me gustaba ‘Bones’, algunas cosas de ‘CSI’… Ya ves que mi gama es muy amplia (risas) pero, por encima de todas está ‘Outlander’, que para mí ha sido la serie revelación de este año. Me he enamorado, además, del protagonista.

TL: ¿Cómo es hoy un día perfecto en tu vida?
LF: Levantarme tarde y desayunar en la cama ¡por supuesto!, ya sabes que lo hago todos los días (risas). Perfecto sería pasarlo con la persona que quieres. Hay días perfectos sin quererlo, como los que paso con mi hermana en su casa, comiendo, charlando, bañándonos en la piscina. Son esos pequeños placeres cotidianos que te hacen feliz sin premeditarlo.

TL: ¿La Lolita, niña feliz, se reconocería hoy en ti?
LF: La verdad es que no lo sé. Tú sabes que no soy de juzgar a los demás, ni de juzgarme a mí. Soy mala auto juzgándome. Creo que he sido coherente conmigo misma, eso sí. La niña ha conseguido cosas que ella quería: tener hijos, estar en paz, tranquila, vivir amores apasionados. Todo eso lo he logrado, así que imagino que estaría orgullosa, no tendría queja de mí.

*Localización: Teatro La Latina. *Próxima semana: Iván Sánchez.

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