La mejor casa del mundo para hacer yoga

Sale al mercado la vivienda del fotógrafo Michael O´Neill, autor del libro 'La arquitectura de la paz'.

Icono de fecha 30 Ene 2018 Icono de autor Juan José Perez Monzón
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Según la Real Academia de la Lengua Española, la arquitectura es “el arte de proyectar y construir edificios” o también el “diseño de una construcción”. No sé a vosotros, pero a mí me parece muy escasa esta definición, como si tuvieran miedo de darle cuerpo y forma al término o, al menos, de acercar al diccionario a lo que, actualmente, es la arquitectura para la mayoría de personas.

Porque a nadie se le escapa que cuando se habla de arquitectura empresarial, legal o de la arquitectura de una oración, no se está construyendo ni diseñando un edificio o una parte de él. De esta forma, cuando leí por primera vez el título del libro ‘La arquitectura de la Paz’, ni por un momento se me ocurrió pensar que estaba dedicado a un icónico edificio que promulga la paz mundial, au contrarie, sabía que su autor (y fotógrafo), el famoso Michael O´Neill hablaba de otra cosa.

La vivienda ocupa en total de 418 metros cuadrados

Ahora, los fans más aventureros del amante del yoga, tienen una oportunidad de oro, la de vivir entre las cuatro paredes que mandó construir para él y su familia en Los Hamptons, un remanso de paz en una urbanización de lujo situada en el barrio Wainscott South. El edificio fue diseñado por el estudio Bernheimer Architecture, contando con la colaboración del arquitecto Jared Della Valle, para configurar este idílico lugar donde poder clasificar fotos con tranquilidad.

La cocina es muy amplia y luminosa

Por la módica cantidad de 4,6 millones de dólares (3,70 de euros), podrás vivir en 3.300 metros cuadrados de solar de los cuales una gran parte están ocupados por una densa masa arbórea. Por supuesto, como buen vecino, tendrás que contribuir con 8.439 dólares de tasa de impuestos anuales (6.790 de euros). Pero harás frente a esa carga fiscal con alegría con tal de residir donde una vez se fraguó el libro ‘La arquitectura de la Paz’.

El diseñador creó un hogar de dos plantas que ocupa en total unos 418 metros cuadrados de espacio, en el que se distribuyen cuatro dormitorios, cada cual con su baño, un aseo y un salón que incluye comedor y cocina. Por supuesto, el inmueble tiene garaje para un flamante vehículo y una mega piscina para el disfrute de la familia. Además, no podía faltar un pequeño estudio de fotografía independiente de la estructura principal.

La piscina es el principal atractivo de la parcela exterior

La división de los espacios es simple: planta baja para espacios sociales y la planta alta para el descanso (dormitorios). La envolvente está configurada con revestimiento de cedro rojo, un tipo de madera que se extrae del árbol Thuja Plicata o Tuya Gigante y que se da principalmente en el oeste de Estados Unidos. Es una madera trabajable que se utiliza principalmente como revestimiento y, antiguamente, para la industria naval.

La madera se integra en el edificio para dar un aire acogedor y atractivo

La elegante madera ha sido instalada en listones horizontales a los que les han realizado un fresado en un lateral, así, el escalonado crea un juego de sombras que atrae al espectador (¿y futuro comprador?). Como estructura principal, protegiendo del exterior, paneles de fibrocemento rellenos de material aislante son anclados a la estructura principal de acero, todo para evitar los efectos más perjudiciales del clima cuando se trata de estados contrapuestos.

El estudio de fotografía opta por el mismo diseño, con los mismos materiales, aunque sus 68 metros cuadrados de superficie están acompañados por la misma superficie bajo tierra, allí se pueden revelar las fotografías sin temor a que la poderosa luz del día estropee los negativos. Uno de los elementos más recurrentes de este edificio son las claraboyas, situadas por doquier, proporcionando luz a raudales.

La vivienda es muy luminosa y posee luz natural en todas las estancias

El captador de imágenes de empresas como Paramount Pictures, la revista Rolling Stone, el diario New York Times, Universal Pictures o el magazine Vanity Fair o de personajes de la talla de Richard Nixon, Michael Jordan, Evander Holyfield, o el golfista Arnold Palmer, debió sentirse realmente bien al saber que su hogar estaba, literalmente, cuidando el medioambiente, entre otras cosas, porque fue diseñado para ello.

Esta vivienda ha sido hecha a medida para uno de los fotógrafos más importantes de los últimos 50 años

De esta forma, una bomba de calor geotérmica provee la calefacción y la refrigeración de la casa en un alto porcentaje, así como las necesidades de agua caliente. El porcentaje restante se puede conseguir de las 35 placas fotovoltaicas que se han instalado en la cubierta plana, capaces de generar 6 kilovatios, esto hace que el edificio sea independiente energéticamente de la red de consumo durante la mayor parte del tiempo, seguramente tenga una enorme letra A en su certificado de eficiencia energética.

Por lo demás todo es de lo más corriente… Grandes carpinterías de vidrio con marcos de aluminio negro en el salón que comunican con el exterior de la parcela donde se ubica la piscina de gunite o mortero proyectado, chimenea en pleno salón, un sistema de música integrado en la casa de la empresa Sonos, pavimento con calefacción radiante, estuco veneciano, pisos de haya, paneles de acero corten o ventanas con apertura eléctrica.

El salón tiene acceso directo al jardín y la piscina

No nos engañemos, esta vivienda ha sido hecha a medida para uno de los fotógrafos más importantes de los últimos 50 años, fan del yoga a más no poder, pero está claro, es una casa de este siglo para personas que piensen en proteger la naturaleza y… ¡a sí mismas! No quiero acabar este artículo sin animaros a utilizar la palabra “arquitectura” en el contexto que consideréis más oportuno, siempre y cuando sea… ¡edificante! (Ya me entendéis ;).

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