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#CloseTo Jorge Vázquez: “Me encantaría vestir a George Clooney, pero dándole un meneo a su estilo”

Nació y vivió entre costuras y pronto tuvo claro que el diseño de moda era lo suyo. Jorge Vázquez es uno de los diseñadores más reconocidos de nuestro país que no encuentra techo.

Amalia Enríquez. 13/11/2018

Cuando me siento a charlar con un gallego, ¡no tengo medida! Jorge Vázquez lo es y, además, de los que practican de verdad. Hablamos de todo y, entre la infancia y la moda, se coló la tortilla de patatas de Betanzos, su ciudad natal. Eso sí, no sé qué piensa de la decisión del con o sin cebolla porque nuestro encuentro fue anterior a esa polémica…

The Luxonomist: Aún no se han apagado los ecos de tu premio en la pasarela madrileña…
Jorge Vázquez: Ni me acuerdo ¡fíjate! Paso página enseguida porque vamos tan rápido, que estar viviendo del recuerdo no es bueno. Procuro estar siempre en lo siguiente. Cuando consigo una cosa, ya es pasado y continúo el camino.

TL: ¿Los premios alimentan la vanidad o simplemente transmiten la sensación del trabajo bien hecho?
JV: Sin duda son la buena sensación de que has cumplido con las expectativas. Y, en mi caso, es un reconocimiento al equipo. Los premios están muy bien, te posicionan, los disfrutas, los vives y son una sensación muy agradable, pero incorporar a ello al equipo es fundamental. Hay tanto trabajo detrás de una colección, que mi gente se merece que la valoren. Yo sin mi equipo no soy nadie.

TL: Eso lo reconocéis todos…
JV: Sí, es verdad. Pero la vanidad, a veces, destruye eso. Pierdes la noción y el saber que tú te debes a un equipo y a unas clientas. Nunca he tenido mi brote de vanidad, porque siempre he tenido gente a mi alrededor que me ha puesto los pies en la tierra. Mi madre es la que siempre me ha inculcado que no me creyera nada, que todo es efímero, que hoy estás y mañana ya no existes. Me dolía que me dijera esas cosas y, alguna vez le eché en cara que no se alegraba de lo que me pasaba. Ella ¡por supuesto que se alegraba!, pero también sufría y quería evitarme ese dolor. Sin duda me ayudó a no cegarme con el éxito.

TL: Se agradecen los orígenes y no olvidar de dónde venimos…
JV: Yo salgo de un pueblo, que se llama Betanzos. Soy miembro de una familia normal, de trabajadores, con una educación buenísima basada en el respeto. Soy el mayor de dos hermanos y creo que he tenido unos cimientos muy buenos y sé lo que cuesta conseguir las cosas. Hay que luchar y nada te viene porque sí, ni te cae del cielo. Hoy por hoy lo agradezco.

Siempre tuvo el apoyo de su madre para dedicarse al diseño de moda

TL: O sea, que no crees en la suerte. Todo hay que trabajárselo.
JV: Sí creo en la suerte y en que todo ocurre por algo. Pienso que hay gente que tiene más estrella que otra pero, tanto ésta como la suerte, te la tienes que currar. Cuando analizo mi vida, todas aquellas cositas que he ido deseando, se han ido cumpliendo. Sé que es un privilegio. Cuando llegué a Madrid, pasaba siempre por una calle y pensaba que me gustaría vivir en un edificio concreto que me encantaba. Y terminé viviendo ahí. Eso me ha pasado en otras muchas cosas.

TL: Va a resultar que sabes leer las señales…
JV: Puede ser (risas). Cuando terminé de estudiar y volví a Galicia, paseando con mi madre un día, nos encontramos con una tienda muy minimalista que ponía ‘Antonio Pernas’ y le dije: “Yo quiero trabajar aquí, aunque sea de dependiente”. Y ella me dijo que no me había pagado los estudios para acabar de dependiente. Gané un concurso de la Xunta de Galicia, y en el jurado estaba Pernas, que me dijo que me quería de diseñador. ¿Fueron señales? Sí, tal vez.

TL: ¿Haber empezado desde abajo ha sido definitivo en tu valía?
JV: Sin ninguna duda. Yo creo que hacerlo así es necesario, no solo en esta profesión sino en todas. Creo que todos debemos saber hacer una fotocopia y saber recibir bien a la gente. Yo empecé en Inditex, luego estuve con Pernas y, en ambas etapas aprendí muchísimo. A dibujar, a hacer fichas, a ver un patrón, a probar a una clienta y a tener mucha responsabilidad. Empecé desde abajo. Para llegar a algo, tienes que haber sido antes becario y aprender el oficio.

TL: ¿De dónde te viene a ti la afición por la moda?
JV: Mi madre tenía un negocio textil y en mi casa, desde que tenía cinco años, había veinte o treinta modistas. Allí venían niñas del sector rural a aprender a coser. Mi madre nos decía que no quería que estuviéramos en la calle como lo gitanos, así que las vacaciones las pasábamos yendo a clase para reforzar las asignaturas que se nos daban peor o estábamos en casa leyendo. En la calle, no. Y a mí me encantaba estar con todas aquellas modistas. Un verano aprendí a pasar hilos, otro a sobrehilar, otro a pegar entretelas… Así era feliz.

TL: Un tipo afortunado…
JV: Cuando vuelvo la vista atrás y lo recuerdo siempre pienso: “¡Caray, qué suerte tuve!”

Se crió en Betanzos, Galicia, y luego dio el salto a Estados Unidos

TL: ¿Recuerdas tu primer boceto?
JV: Sí… y lo guardo. Tengo muchas compañeras de clase en BUP a las que les hacía bocetos. Alguna vez me han parado por la calle y me han recordado cuando les diseñaba los modelos para la fiesta de Fin de Año (risas). Cuando terminé los estudios y dije que quería ser diseñador, la gente no lo entendió, estaba incluso hasta mal visto. Estamos hablando de hace 20/25 años. Y fíjate que en esa época fue el auge de la moda gallega y había mucho diseñador (Roberto Verino, Adolfo Domínguez, Cabaleiro…) con una industria muy potente en Galicia.

TL: ¿Fue un disgusto en tu casa?
JV: Sí, lo fue. Mi padre no lo entendió. Decía que si me gustaba dibujar, que hiciera arquitectura o aparejadores, otra cosa que no fuera diseño de moda. “¿Dónde se estudia eso? ¿De qué vas a vivir?”, me decía. Tuve suerte con el apoyo de mi madre, no al cien por cien porque le daba miedo, pero estaba de mi lado.

TL: ¿Qué dicen ahora?
JV: Están felices, ¡imagínate!, pero ya lo estaban en el momento en que me contrató Inditex. Estaba en mi primer año de carrera y tenía solo 18 años. Para ellos fue una tranquilidad comprobar que tenía ya un contrato y estaba empezando. Luego me vine a Madrid a estudiar y luego a Estados Unidos. Tenía clarísimo que era a lo que me quería dedicar.

TL: ¿Hubo algún momento de arrepentimiento?
JV: Jamás, ni en los más duros. Nunca quise tirar la toalla. Hubo momentos muy delicados pero me gusta tanto mi trabajo que eso siempre ha podido más. Si estás sano, de una manera o de otra, tiras para adelante. Trabajar dignifica. Lo mío es vocacional.

TL: No te imaginas en otra cosa entonces…
JV: ¡Para nada! Si no hiciera moda ¡no sé qué otra cosa podría hacer! A lo mejor montaría un hotel o un huerto ecológico, lo que me llevaría a crear de otra forma, pero lo mío es esto. No tengo ningún plan B lo que, por otro lado, igual es una faena. Solo dejaría de trabajar si me tocara un Euromillón que me cubriera hasta que me muera y me permitiera vivir y ayudar a los que me rodean para que no tengan nunca ningún tipo de problema. De esa forma, disfrutaría de la vida.

Está orgulloso de sus logros y procura rodearse de gente joven para que su creatividad no caduque

TL: ¿No lo haces ahora?
JV: Sí, pero no todo lo que quiero porque trabajo mucho. No sé poner el límite. Este año es el primero que me cojo un mes de vacaciones. Un día un psicólogo me dijo que es un tema de insatisfacción, porque siempre quiero más. No paro, no freno. Cuando consigo una cosa, ya quiero otra y no disfruto de la que he logrado. Sé que hay que desconectar y oxigenar la mente, pero me cuesta hacerlo.

TL: ¿A qué te dedicarías si te retiran unos buenos millones?
JV: A viajar por placer, sin límite de tiempo. Conocer otras culturas, ver cómo viven otras personas. Estamos aquí de paso. Se muere igual el que tiene mil millones en el banco que el que tiene mil euros ¡gracias a Dios!, porque la vida en eso es justa.

TL: ¿Sigues trabajando para vivir?
JV: Lo sigo haciendo porque me gusta y, por supuesto, porque lo necesito para vivir y me gusta vivir bien.

TL: ¿Qué es para ti vivir bien?
JV: Salir a cenar cuando me apetece, comprarme unos zapatos que me gustan y, si son muy caros, apretarme el cinturón. Comprarle ropa a mii sobrino es una de mis mayores satisfacciones. No soy derrochón, pero sí generoso. Disfruto comprando para los demás o recibiendo amigos en casa.

TL: ¿Eso es lo que más se parece a tu concepto de felicidad?
JV: Sí, porque mi idea de felicidad es hacer lo que te apetece en cada momento. Eso es también la libertad.

Dice que le encantaría vestir a el príncipe Harry y a Meghan Markle

TL: ¿Qué es lo que más detestas?
JV: La falta de respeto y la mala educación.

TL: ¿Tienes la sensación de que recibes en la medida de lo que das?
JV: Sí. Ha habido alguna excepción, en la que te das cuenta de que hay gente que por el simple hecho de pagar, se siente con el derecho de avasallar, pero son las menos. Cuando a veces veo el comportamiento de gente en un restaurante o en un avión, pienso lo difícil que resulta ser azafata, camarero o dependiente en una tienda. Nos hemos vuelto muy maleducados.

TL: ¿Hay alguien a quien no vestirías nunca?
JV: En principio no. Para mí es un orgullo que la gente quiera ir vestida de Jorge Vázquez. Me da igual la posición social o económica que tengan. Desde el momento en el que quieres una cosa mía, ya te debo un respeto. Eso no quita que alguna vez, después de haber visto a alguien con una prenda mía, no haya pensado ¡no debí haberla vestido! A medida que pasan los años, te vas posicionando y eso también va filtrando. Yo quiero ser accesible y llegar a todo, pero también es verdad que no se puede por el producto que hacemos y la estética que tenemos.

TL: ¿Alguien se te resiste y que te gustaría?
JV: Me encantaría vestir a muchas, lo que pasa es que no tengo acceso a ellas: Gwyneth Paltrow, Penélope Cruz, Máxima de Holanda y Meghan Markle.

TL: ¿A algún chico?
JV: El príncipe Harry me encanta, me gusta su punto canalla. Me gustaría George Clooney, pero dándole un meneo a su estilo. Nadie discute que es un señor, pero le falta un poco de chispa. Y me gustan mucho Antonio Banderas, Hugh Jackman y Eddie Redmayne, que es un auténtico lord inglés.

Es fan de clásicos del cine como ‘Desayuno con diamantes’

TL: ¿Te asusta que la creatividad ”toque techo”?
JV: Me asusta estancarme, por eso procuro rodearme de gente muy joven. A veces soy un poco vampiro y les robo la energía (risas). No me gustaría ser un fenómeno de modas. Lo que me gustaría es ser el Oscar de la Renta español. Yo creo que la clave está en la constancia y no pararte. Hay que aprender todos los días, nunca puedes pensar que ya lo sabes todo.

TL: ¿Te recuerdas un niño feliz?
JV: Sí, mucho. Tuve una infancia estupenda, aunque con esa etapa de incomprensión cuando me gustaba la costura y todos decían “¡ay, este niño ¡qué raro es!”, pero siempre me recuerdo disfrutando con todo y muy querido. Me encantaba el cine ¡hasta el mudo! Las tardes de los sábados las recuerdo viendo películas. Y no me olvido de la primera vez que fui solo a una sala, con amigos. Vimos ‘Cazafantasmas’ y nos sentíamos mayores por no ir acompañados de nuestros padres (risas).

TL: Con el tiempo, imagino que tus gustos cinéfilos cambiaron…
JV: Sí… Yo soy un clásico. Me fascina ‘Desayuno con diamantes’, ‘Atrapa a un ladrón’, ‘Lo que el viento se llevó’… No me canso de ver cine clásico.

TL: ¿Nunca se te ha ocurrido recrear uno de tus desfiles en esas épocas?
JV: La verdad es que no y sería muy bonito, fíjate. Con lo que me gustan a mí Audrey Hepburn y Grace Kelly. Mira, me voy a quedar con la idea, aunque sí te digo que hace unos años hicimos una colección ‘Mogambo’ que es otra de mis películas de cabecera.

TL: ¿Ese niño feliz se reconocería hoy en el diseñador exitoso en el que te has convertido?
JV: Pienso que no se lo creería. Estaría super orgulloso, pero alucinaría mucho. Yo me siento muy orgulloso de estar donde estoy, de lo que he trabajado y lo que he luchado por lo que quería. Si echo la mirada atrás y pienso en ese niño al que sus amigos veían como un extraterrestre porque le gustaba la costura, me hace muy feliz haber conseguido sus sueños.

*Localización: Atelier Jorge Vázquez.  *Próxima semana: Paco León.

*Fotografías de Jorge: Equipo Jorge Vázquez.


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