Edificios Singulares

El edificio de madera con mejores vistas de Noruega

El edificio de madera más alto del mundo está a unos meses de abrir sus puertas, rompiendo moldes en cuanto a sostenibilidad e integración con el medio ambiente.

¿Sabrías decirme dónde está Brumunddal? ¿No? Después de leer este artículo seguro que querrás saberlo, porque allí se está terminando de construir una de las maravillosas obras de construcción a las que nos tienen acostumbrados los noruegos (por ahora, ya sabes en qué país está). Nada más y nada menos que el edificio de madera más alto del mundo, que podríamos llamar rascacielos en la zona donde se ubica, claro, en la que residen, aproximadamente, 10.000 habitantes.

El nombre del edificio es Mjøstårnet y combina los principios de funcionalidad y confort con la ansiada sostenibilidad, que consiste, en este caso, en la utilización de materiales naturales de forma que duren siglos. Todo un éxito si tenemos en cuenta que no es tan fácil garantizar la durabilidad de los elementos de madera en una construcción de las proporciones que nos ocupa. No en vano, la altura que alcanza este coloso es de 85,40 metros, casi nada.

El edificio supera los 85 metros de altura

Como referencia, para hablar de edificios de gran altura en madera, tendremos que viajar a Vancouver, donde el año pasado (2017) se finalizó la construcción del Brock Commons, una residencia para estudiantes de la Universidad de Columbia británica que alcanza los 53 metros de altura gracias a sus 18 plantas.Un lujo para los 404 estudiantes que podrán pernoctar y estudiar allí. Así que, en tan sólo dos años, la cúspide de madera ha crecido treinta metros (ahí es nada).

Dicen los expertos que la arquitectura sostenible surge de tres parámetros: la funcionalidad, el confort y la sostenibilidad. A los que se añade un cuarto más bien difuso: la salud, y digo difuso porque este parámetro es omnipresente en lo que al ser humano se refiere, sin él, no deberíamos plantearnos ningún futuro. Por supuesto, cuando los antiguos vikingos construían barcos y viviendas de madera, o cuando, en la Edad Media se construían las impresionantes iglesias de madera llamadas Stavekirker, no existían los medios ni los conocimientos que han hecho posible esta maravilla, y ni hablar de parámetros de sostenibilidad con los que construir.

Cuando se construían Stavekirker no se sabía nada de sostenibilidad

Mjøstårnet es un edificio que abrirá sus puertas el primer trimestre del año 2019. Su estructura principal ya se ha finalizado con éxito, además, esta construcción pretende marcar un hito en cuanto a construir edificios de altura con materiales respetuosos con el medio ambiente, que ayuden a reducir la emisión de gases de efecto invernadero hasta un 85 por ciento. La madera es un material noble en este sentido, dado que requiere de muy poca energía para la creación de los distintos elementos.

La torre tiene 18 plantas, con forma rectangular de 17 metros de ancho y 37,5 de largo, lo que hace que la superficie por planta sea de unos 640 metros cuadrados aproximados. La superficie total alcanzará los 11.000 metros cuadrados, constando el edificio de un esplendoroso vestíbulo principal, con recepción y restaurante (que no falte nunca), la segunda planta está reservada para una sala de reuniones y las instalaciones técnicas, y de la tercera a la séptima planta serán oficinas.

El estudio de arquitectura Voll Arkitekter, comandado por Arthur Buchardt, fue el responsable del diseño del inmueble, en el que se ubicará un hotel de lujo entre las plantas octava y onceava, con 72 habitaciones, unas 18 por planta. Desde la planta doce hasta la planta dieciséis se ubicarán 33 apartamentos, que abarcarán entre 50 y 180 metros cuadrados cada uno. En la planta diecisiete, dos magníficos apartamentos y una sala de eventos que se utilizará para bodas, celebraciones y conferencias de variada índole.

Se ha construido con madera de la zona

Y lo mejor, como siempre, para el final (o la cúspide), la planta dieciocho estará ocupada por un espectacular ático y una terraza dividida, en parte para usuarios del inmueble, en parte para el resto de personas que visiten el lugar. Desde allí podrán vislumbrar el lago Mjøsa, el más grande de Noruega. Realmente es un curioso entorno para un edificio de gran altura, que se funde, gracias a su forma y los materiales empleados, de forma singular con el paisaje natural que lo rodea.

Las ingentes cantidades de madera que se han utilizado en la realización de esta obra es de origen local, manufacturada por la empresa Moelven, cuya industria se encuentra a tan sólo 15 minutos de Brumunddal. De hecho, esta región del país es muy conocida por su silvicultura y el procesamiento de la madera para distintos usos (no sólo en edificación). No es raro que hayan dotado al edificio de un espacio exterior ajardinado, y de un baño público, al cual se puede acceder desde la torre.

Por supuesto, existe un parking conectado al inmueble, muy cerca de la carretera principal, y al lado opuesto de los jardines, el baño público y una pequeña plaza para esparcimiento de los visitantes. Frente al lago, desde el que se puede partir en distintos senderos, a pie y a bicicleta, hasta el centro de la ciudad, todo para practicar el deporte y la vida sana. Una las mejores aportaciones del edificio será una sala de natación de 4.500 metros cuadrados, agua y más agua para divertirse y mejorar nuestra fortaleza física y mental.

Las vistas y el entorno son impresionantes

La compañía constructora, Hent, ha sido la encargada de ensamblar la espectacular estructura de madera, compuesta enteramente por madera laminada, capaz de conformar los cantos necesarios para las distintas vigas y pilares. La madera principalmente utilizada en el edificio ha sido el abeto de la región, lo que ha contribuido a reducir la famosa huella de carbono, al contrario de lo que se pudiera pensar, utilizando más madera en nuestras construcciones contribuimos a la mejora del medio ambiente… y de nuestras vidas.

Este coloso de madera, a la espera que venga otro y le levante el título, se ha ganado galardones como el Norwegian Tech Award 2018 y el Premio Gold del New York Design Awards 2018. En ellos destacan que “este premio celebra el diseño, la planificación, la construcción, el espacio y el ambiente que reflejan consideraciones funcionales, técnicas, sociales y estéticas” parece que les gustó… ¡y mucho! ¡Como a mí!, por cierto, Brumunddal está a una hora y media en coche de Oslo… ¿Te animas a visitarlo?

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