ENRIQUE GATO: «Era el friki de mi pandilla, el mayor exponente de todos»

Amalia Enríquez. 16/09/2022

Viene del mundo de los videojuegos y, sin darse cuenta, Enrique Gato comenzó a pasar del mundo de la animación al de la dirección. Era un “recién llegado” cuando creó Tadeo Jones. Ni en el mejor de sus sueños imaginó que ese peculiar explorador y arqueólogo le iba a llenar la vitrina de premios y ser el líder de una saga que ha llegado a su tercera entrega reventando, una vez más, la taquilla.

The Luxonomist: ¿Qué te da el entretenimiento que no encuentras en otra actividad de la vida?
Enrique Gato: Yo creo que el entretenimiento, ya sea una película, serie o videojuego, consiste en ver similitudes en las historias, en sus vidas o coincidencias con la mía y ver qué nivel de experiencia me da todo eso. Pasar el tiempo o matar el tiempo con los protagonistas de esa historia que tienes delante y con la que estás experimentando.

TL: ¿De joven eras el friki de la pandilla?
Enrique Gato: Era uno de ellos. En mi pandilla éramos unos cuantos, pero yo era el máximo exponente de todos ellos. Me pasaba las horas entre ordenadores, investigando la animación, el arte digital y sobre absolutamente todo.

TL: ¿Cuándo eres consciente de que lo tuyo es “experimentar cosas diferentes” en la pantalla?
Enrique Gato: Este es un camino largo que descubrí con mucho tiempo. Empecé entrenando en la animación. La empecé a estudiar cuando tenía 20 años y de repente me di cuenta de que lo que me gustaba no era tanto animar personajes, sino contar historias con ellos. Empecé a probar sin tener conocimientos reales. Toda mi experiencia la basaba en la pila de horas que me podía pasar estudiando cine, sobre todo el de aventuras de los 80, que es el que más me he visto con diferencia. De ahí es de donde salía la motivación por probar y experimentar cómo se rueda, cómo hay que mover la cámara para sentir emociones. Ahí empezó mi transición de ser animador a director de cine. Y fue de forma inconsciente, porque nunca imaginé que acabaría siendo director de cine.

“Un día me di cuenta de que estaba dirigiendo a Tadeo y empezaron a caer los Goyas”

TL: ¿Tadeo Jones ha conseguido hacerte olvidar el mundo de los videojuegos?
Enrique Gato: Realmente no. De hecho Tadeo sigue siendo un vehículo para estar también en el mundo de los videojuegos. Es verdad que desde hace muchos años centro mi vida en el mundo del cine, pero no me olvido de que empecé en el videojuego, algo que hoy se ha convertido en algo gigantesco. En el fondo tengo la espinita de conseguir, en algún momento, retomar ese mundillo abriendo, incluso, una división en el estudio que se dedique a eso.

TL: El peculiar arqueólogo te ha llenado la vitrina de premios Goya y reconocimientos mundiales. ¿En el mejor de tus sueños imaginaste recoger lo sembrado de esta manera?
Enrique Gato: Ni por asomo. Imposible imaginarte algo así. Cuando estás empezando no sueles pensar tan en grande ni en tus mejores sueños. De hecho, yo solo era un animador que no se daba cuenta de que aspiraba a director. Es algo que salió de forma natural y que no fui buscando. Un día me di cuenta de que estaba dirigiendo a Tadeo y empezaron a caer los Goyas. De repente nos encontramos con lo que él es a día de hoy.

TL: “No hay dos sin tres”. ¿Era mayor el salto al vacío con esta última entrega?
EG: Probablemente. Y de hecho tardamos muchísimo en armarla porque se demoró mucho en aparecer la historia que creíamos que merecía la saga. Durante año y medio estuve pensado que tal vez no existía la opción de una Tadeo Jones 3. Al final conseguimos encontrar la vía para seguir adelante y no decepcionar.

TL: ¿Hay vida más allá de la orfandad que te dejará Tadeo?
EG: Sí, claro. Siempre hay proyectos que tienes en el cajón y que vas montando. Hay cosas que se van moviendo en paralelo, pero hasta ahora estaba muy centrado en Tadeo, algo que ha resultado muy gratificante.

“No me gusta tanto animar personajes como contar historias con ellos”

Tadeo Jones
Tadeo Jones

TL: ¿Eres el responsable de que en España se valore más el mundo de la animación?
EG: Que se valore más, puede ser. Pero no lo soy, a pesar de que muchos me lo atribuyen, en el hecho de abrir el camino al mundo de la animación ¡ni mucho menos! Hay gente que ha hecho esfuerzos ingentes, en España, para que haya ese tipo de producciones. Tal vez nosotros conseguimos que la gente girase la cabeza hacia este mundo animado.

TL: ¿Se puede ser imparcial cuando los sentimientos entran en juego?
EG: Muy difícil. Mi parte de ingeniero es la que hace que me despegue de las cosas para poder evaluarlas. Es un ejercicio que hago constantemente.

TL: ¿La forma más elegante de decir adiós?
EG: Creo que cuando sientas que los demás están esperando que lo digas. Ese es el momento de: “Hasta aquí hemos llegado, ha sido un placer y ya nos veremos”.

TL: ¿En qué situación has dicho “chapeau”, me quito el sombrero?
EG: Muy recientemente cuando vi a nuestro amigo Alberto Mielgo ganar el Óscar por su cortometraje. Es uno de los grandísimos genios de nuestro país y me quito el sombrero todas las veces que haga falta delante de él.

TL: ¿Qué te gusta hacer a tu manera?
EG: Muchas cosas, pero tengo una manera muy peculiar de contar las historias, trabajar y manejar a los personajes. Todo eso me gusta hacerlo a mi manera y es la forma que tengo de transmitírselo a todos los equipos.

«Me metería en la cabeza de Brad Bird»

TL: ¿Qué es lo que mejor se te da hacer?
EG: Creo que conceptualizar una idea.

TL: Si pudieras ser otra persona o cosa… ¿Por qué /quién optarías?
EG: Me metería en los zapatos de otro director que admiro muchísimo, Brad Bird. Él es uno de los mejores directores de animación de todos los tiempos. Me encantaría estar en su piel para saber cómo piensa su cabeza, porque es una auténtica maravilla todo lo que hace.

TL: ¿Qué ha sido lo que realmente ha marcado tu vida?
EG: Muchas cosas, pero probablemente el nacimiento de mi hijo. Desde que nació, incluso a la hora de hacer los largometrajes, pienso muchísimo en él. Me ha hecho cambiar la forma de ver la vida de arriba abajo y, hoy en día, todo lo que hago es para disfrutarlo con él.

TL: ¿A quién meterías en una máquina del tiempo?
EG: A mí, sin ninguna duda. Para poder explorar y ver cosas que me habría encantado conocer en primera persona.

TL: ¿Qué locura has hecho para conocer a uno de tus iconos?
EG: Me fui a Japón a conocer a Miyazaki en persona. Fue una invitación de Fotogramas. Me dijeron si me apetecía irme para allá y me faltó tiempo para coger el billete y viajar yo solo. Viví toda una aventura porque tuve que ir a unas zonas fuera de Tokio, donde solamente hablan japonés, pero encantado de haber hecho esa locura.

«Soy inmune a las críticas destructivas»

enrique gato tadeo jones
Enrique Gato con Tadeo Jones.

TL: ¿A qué eres inmune?
EG: Creo que a las críticas. No porque me den igual ¡al contrario!, cuando son constructivas me las tomo muy en serio. Pero sí soy inmune a aquellas destructivas que solamente pretenden hacer daño.

TL: ¿El insulto hace callo?
EG: Sí, por supuesto. Terminas acostumbrándote.

TL: ¿Marca España es…?
EG: Todo aquello que intenta representar la calidad de nuestro país y me encantaría poder decirte que Tadeo es Marca España.

TL: ¿Qué no falta nunca en tu maleta?
EG: Una tablet con una buena pila de películas para ver.

TL: ¿La suerte es más definitoria que el talento?
EG: No lo creo. Yo siempre me aferro al dicho de «que la suerte te pille trabajando». Puede llegarte de sorpresa, pero tienes que estar preparado para saber encauzarla.

TL: ¿A qué te suena la vida?
EG: A música, sin duda.

«Me gustaría decir que Tadeo Jones es Marca España»

TL: ¿La belleza da poder?
EG: A veces sí, pero para mí el poder lo da la inteligencia.

TL: ¿El dolor más intenso?
EG: La pérdida.

TL: ¿Ser elegante es…?
EG: Saber mantener la compostura en los momentos difíciles.

TL: ¿Qué te hace perder la templanza?
EG: La gente que no acepta ningún punto de vista más allá del suyo.

TL: ¿Esa crítica que, por ser verdad, más te ha dolido?
EG: Posiblemente las que han acertado de lleno con lo que estaban criticando y darme cuenta de que había cometido un error real.

TL: Sé que han sido muchas pero, ¿hay una pregunta que no te he hecho y te habría gustado responder?
EG: Ninguna en especial Amalia. Un placer, de nuevo, haber charlado un ratito contigo.

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