El pasado y presente de los Concept Cars de Citroën, Opel y Renault

A lo largo de los años las marcas de automóviles han desarrollado Concep Cars y prototipos que en alguna ocasión han visto la luz, y que en otras han quedado en el olvido.

Luxury News Motor. 17/04/2020

A lo largo de la historia del automóvil, son muchas las marcas que han creado Concept Cars y prototipos que, en muchos casos, después han visto la luz como coches de producción. En The Luxonomist hoy te traemos una selección de coches de marcas como Citroën, Opel o Renault, que desde la época de los 60 han llevado a cabo creaciones tan espectaculares como estas.

El Opel Experimental GT revolucionó la industria del automóvil por su
diseño deportivo que imitaba una botella de Coca-Cola

Opel Experimental GT (1965)

Fue diseñado por Erhard Schnell, el responsable del Corsa A y el exitoso Calibra, en 1965. Tres años después de su presentación en Frankfurt, en 1968, este vehículo se convirtió en el primer concept car europeo en pasar a la producción en serie y en un modelo a imitar por toda la industria.

Este legendario biplaza revolucionó el mundo de los cupés deportivos empleando una serie de elementos estructurales y de diseño inusuales para la época, como su motor de 1,9 litros y 90 CV capaz de alcanzar los 185 km/h, sus originales faros escamoteables y su ausencia de maletero trasero.

Sin embargo, fue su forma de botella de Coca-Cola la que convirtió al Opel Experimental GT en una leyenda de la automoción mundial y en objeto de deseo de todos los aficionados a los deportivos desde su presentación, hace más de 50 años, hasta el día de hoy.

Citroën M-35 se presentó en 1969 y marcó el camino que seguiría la
marca en sus modelos futuros

Citroën M-35

En 1969, un grupo de 267 personas que recorrían más de 30.000 kilómetros al año a bordo de su automóvil tuvieron la oportunidad de probar un prototipo en condiciones reales. El M-35 anticipaba el futuro de la gama media de la marca y llevaba un motor rotativo Wankel, al que se quería someter a las exigencias de profesionales del transporte.

El Opel CD contaba con un juego de pedales capaz de acercase
al conductor por sí mismos

Opel CD (1969)

En 1969, el fabricante alemán presentó este gran turismo de pura raza basado en la tecnología del Opel Diplomat. La espectacularidad del diseño de este concept car creado por el equipo de diseño de George Gallion iba acompañado por una sofisticada suspensión y un interior realmente espacioso.

El Opel CD también ofrecía soluciones sorprendentes, como un panel de instrumentación y un juego de pedales capaces de acercarse al conductor por sí mismos. No como en el resto de los vehículos, en los que el piloto tiene que encontrar la distancia más adecuada desplazando su asiento.

El Citroën Karin destacó por su diseño interior con tres plazas
y la posición central del conductor

Citroën Karin

El Karin, con sus formas trapezoidales y su estética de pirámide sobre ruedas, daba una visión inaudita sobre lo que deberían ser los automóviles en las siguientes décadas. Obra del diseñador británico Trevor Frost, el concept car presentaba un habitáculo innovador con tres plazas.

La persona que conducía se ubicaba en el centro y podía manejar todas las funciones del vehículo desde el volante. Su legado se puede adivinar en varios Citroën de las décadas de 1980 y 1990, como el BX, el AX o el XM.

El Opel GT2 contaba con un equipamiento adelantado a su tiempo

Opel GT2 (1975)

Su futurista forma de cuña, que le proporcionaba un excepcional desarrollo aerodinámico (Cx) de 0.32, y sus puertas deslizantes con rieles ocultos fueron los elementos más llamativos de este ejercicio de estilo que Opel presentó en 1975.

Sin embargo, era su interior el que escondía numerosas soluciones adelantadas a su tiempo, como los asientos deportivos construidos con componentes individuales de plástico y foam, un habitáculo modular intercambiable con pantallas digitales y hasta un ordenador.

El Opel TECH 1 contaba con sistemas para controlar las emisiones
contaminantes

Opel TECH 1 (1981)

Presentado en el Frankfurt Motor Show en 1981, este vehículo dio mucho que hablar por lo avanzado de sus soluciones. En este prototipo ya se reflejaba la nueva preocupación por el medio ambiente, a través de soluciones en las áreas de emisiones contaminantes, ruido, consumo de energía y seguridad.

Con el Opel TECH 1, los ingenieros de la marca alemana lograron un coeficiente aerodinámico de tan solo 0,235. Esto le permitió influir en los futuros Opel Kadett E (1984), al Opel Omega (1986) e incluso a algunos modelos de otros fabricantes. Además, el interior de este concept car era igual de rompedor: todas las funciones del coche, excepto frenos, acelerador y embrague, podían controlarse a través de los instrumentos electrónicos digitales y las teclas táctiles electrónicas que se multiplicaban en torno al piloto.

El Renault Vesta II era un coche ligero y aerodinámico, gracias a
sus materiales de construcción, fibra de vidrio y termoplástico

Renault Vesta II (1987): ligero y aerodinámico

Sucesor de los prototipos Eva y Vesta, Renault diseñó el Vesta II como respuesta al reto propuesto por el Ministerio de Industria de Francia para conseguir un vehículo con un consumo de 3 l/100 km. Su nombre procede de las siglas en francés Véhicule Econome de Systèmes et Tecnologies Avancées (Vehículo Económico de Sistemas y Tecnologías Avanzadas).

Renault apostó por la ligereza y la eficiencia aerodinámica. Gracias a la utilización de materiales como la fibra de vidrio y el termoplástico se consiguió rebajar el peso final hasta poco más de 470 kg. El diseño de la carrocería, en forma de gota de agua, conseguía un coeficiente aerodinámico Cx de 0,186. En cierto modo, su motor de tres cilindros y 716 cc, con una potencia de 20 kW (27 CV), ya era todo un ejemplo de downsizing, la actual tendencia que ha llevado a los fabricantes a reducir la cilindrada y el número de cilindros de los motores de combustión. El Vesta II consiguió realizar un recorrido de París a Burdeos a una velocidad media de 100 km/h, marcando un consumo de solo 1,94 l/100 km.

El Renault Scénic Concept es el antecesor de los monovolúmenes
compactos que conocemos en la actualidad

Renault Scénic Concept (1991): el origen del monovolumen compacto

Presentado en el Salón del Automóvil de Frankfurt en 1991, el Renault Scénic Concept adelantaba lo que cinco años más tarde representaba el primer Renault Scénic: un vehículo compacto amplio y versátil, diseñado para viajar en familia. Con un diseño muy futurista, este concept car presentaba un sistema de puertas de apertura deslizante sin pilar central y una gran superficie acristalada.

Además de ser el precursor del segmento de los monovolúmenes compactos, el Scénic Concept anticipaba un buen número de soluciones técnicas y de diseño que hoy en día se utilizan en vehículos de serie. Por ejemplo un detector de fatiga, sensores de presión de los neumáticos, sistema de bloqueo automático de puertas o cámaras de vídeo en vez de espejos retrovisores.

El Renault Espace F1 fue un modelo diferente a los anteriores en el
que se puso mayor esfuerzo en conseguir un diseño moderno y futurista

Renault Espace F1 (1994): un monovolumen para circuito

El origen del Renault Espace F1 de 1994 fue muy diferente al de los prototipos que Renault había presentado hasta la fecha. No se trataba de adelantar tendencias de diseño ni tecnologías futuristas, sino de celebrar por todo lo alto un doble aniversario. En concreto, el décimo cumpleaños desde el lanzamiento del primer Renault Espace y una exitosa década en la Fórmula 1.

Para ello, los ingenieros de Renault Motorsport instalaron en un Espace II en posición central, entre los dos asientos de la segunda fila, el motor que se utilizaba el monoplaza Williams-Renault FW15C. Un V10 de 3,5 litros que se potenció para la ocasión hasta alcanzar los 800 CV. La carrocería estaba realizada en fibra de carbono, contaba con frenos cerámicos y ofrecía unas prestaciones equivalentes a las de superdeportivos de hoy en día, 2,8 segundos para pasar de 0 a 100 km/h, y una velocidad máxima de 312 km/h.

El Citroën C-Metisse poseía un motor eficiente y un peso muy reducido,
características que los convirtieron en un gran deportivo

Citroën C-Metisse

La aerodinámica es también el aspecto clave de concept cars como el C-Metisse, que en 2006 apostaba por un estilo audaz y por ofrecer cifras dignas de un deportivo con un consumo moderado, gracias a su bajo peso y su motorización eficiente.

Una línea que siguió, en el mundo virtual, el GTbyCitroën, con un diseño poderoso y robusto pensado para optimizar las prestaciones y la estabilidad en el videojuego Gran Turismo 5.

El Opel RAK es el primer prototipo eléctrico biplaza de Opel que poseía
una autonomía de 100 km/h

Opel RAK (2011)

Este vehículo experimental, presentado en 2011 en el Salón de Frankfurt, se convirtió en el primer prototipo eléctrico biplaza de Opel. Pensado para seducir a un público joven y urbano, el RAK era una solución real a los problemas de tráfico de las grandes ciudades. Disponía de una autonomía de unos 100 km y alcanzaba una velocidad máxima de 75 km/h.

Con un diseño muy atractivo, su frontal también recuerda al del Ampera, aunque el resto del vehículo es funcional y futurista, con las ruedas traseras fuera de la carrocería como principal elemento distintivo. Además, la original distribución de las dos plazas en tándem, con el pasajero detrás del conductor, reducían la anchura del coche haciéndole ganar en agilidad.

El Renault TREZOR era un superdeportivo eléctrico que apostaba
por la digitalización del habitáculo

Renault TREZOR (2016): el Gran Turismo eléctrico

Cuando los ingenieros de Renault trasladaron a un prototipo de calle la tecnología del monoplaza eléctrico del equipo Renault e-Dams (ganador de la Fórmula E en las temporadas 2014/15, 2015/16 y 2016/17), el resultado fue el TREZOR, un superdeportivo eléctrico, conectado y autónomo, en el que la tecnología y la artesanía se dan la mano.

Con el TREZOR, Renault ya apostaba por la digitalización en el habitáculo, al que se accede sin necesidad de puertas, gracias a un sistema de techo basculante. Cuenta con un motor eléctrico de 257 kW (350 CV), un peso total de 1.600 kg y su carrocería tiene un Cx de 0,22.

El Renault MORPHOZ posee una tecnología con la que se busca que el
vehículo eléctrico se recargue por inducción sobre la marcha

Renault MORPHOZ (2020): un coche modular

Inteligente y modular. El último prototipo de Renault, el concept-car MORPHOZ, prefigura cómo serán los futuros modelos eléctricos de altas prestaciones de Renault. Para ello, está realizado sobre la nueva plataforma modular eléctrica CMF-EV.

El crossover combina dos coches en uno, al contar con la capacidad de transformarse en versiones de carrocería corta, con 4,40 metros de longitud y 2,73 metros de distancia entre ejes, o versión larga, que aumenta la longitud en 40 cm y tiene 20 cm más de batalla. Esta transformación permite contar con un crossover para uso diario, con su batería de 40 kWh; o de un vehículo preparado para afrontar largas distancias, con un habitáculo más amplio y una batería adicional de 50 kWh que lleva la autonomía total hasta los 700 km.

Renault también plantea con el MORPHOZ una tecnología que ya está ensayando de cara al futuro: la recarga por inducción incluso en marcha, circulando en tramos de calzada especialmente equipados para ello.

El Renault MORPHOZ es un SUV compacto eléctrico con funciones de
conducción autónoma de nivel 3

Opel GT X Experimental (2019)

También presentado en el Salón de Ginebra, el concept GT X Experimental parte de una filosofía basada en los principales valores de marca de Opel (alemán, accesible y emocionante) que le hace enfocarse en lo esencial, en lo que realmente cuenta, para, una vez más, exaltar sus valores como marca, anticipar las líneas de sus modelos futuros y llevar la marca a un nuevo nivel.

Se trata de un resuelto SUV compacto totalmente eléctrico, de 4,06 metros y 5 puertas, con una atractiva línea cupé y repleto de ideas innovadoras. El Opel GT X Experimental se ha fabricado con una arquitectura ligera, tiene un formato compacto y rueda sobre llantas de 17 pulgadas que visualmente parecen mucho mayores, y que al mismo tiempo ofrecen mayor comodidad en la conducción y refuerzan su aspecto sorprendente.

El coche está impulsado por una batería compacta de Ión-litio de 50 kWh de última generación con carga inductiva y tiene funciones de conducción autónoma de nivel 3, lo que significa que puede gestionar todos los aspectos de la conducción, pero el conductor tiene que responder a las solicitudes de intervención.

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