Ethan Hawke: “Para conseguir algo grande tienes que sufrir”

Hablamos con el actor que acaba de recibir el Premio Donostia en el Festival de cine de San Sebastián.

Icono de fecha 27 Sep 2016 Icono de autor Amalia Enríquez
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Le recordaba seco, algo tosco y pasota. Tal vez le pillé en esos ‘días malos’ que todos los actores pueden permitirse tener. Sin embargo, la promoción de ‘Los 7 magníficos’ y el premio Donostia debieron activarle la autoestima, si es que la tenía débil y su encuentro en el hotel María Cristina de San Sebastián fue todo un derroche de confidencias, recuerdos del pasado y la esperanza de que su carrera no sufra un deterioro como la de otros compañeros de profesión.

Ethan Hawke
Ethan Hawke ha recibido hace unos días el Premio Donostia

Ethan Hawke venía de conceder una rueda de prensa de casi hora y media, pero sus ganas de comunicar no decayeron en esa habitación de la cuarta planta del hotel, donde las risas convivieron con las emociones en un tono coloquial. Tanto, que al ponerme a traducir la entrevista, ordenar todos sus pensamientos ha sido tarea más complicada de lo inicialmente pensado.

“La interpretación es para mí el centro de mi vida, es mi religión”, comienza diciendo antes de que le pregunte. “Todo lo que yo sé de la dirección, de escribir o de la música, viene de mi experiencia como actor. Como intérprete, he tenido la suerte de poder trabajar con los guionistas, actores y directores más grandes. Mi trabajo de actor me ha llevado a lugares y situaciones muy interesantes”.

Ethan Hawke
En ‘Los 7 magníficos’ trabaja al lado de Denzel Washington

The Luxonomist: ¿Hay riesgo de que se acabe la curiosidad?
Ethan Hawke: La mía sigue intacta y activada todo el tiempo, lo más posible. Me gusta ponerme en situaciones en las que palpe el peligro, por eso me empujo a salir de la zona de confort. En este momento, la interpretación está muy conectada con mi desarrollo como persona. Es difícil de explicar pero, cuanto más ‘viejo’ estoy, más imaginación tengo. Cada vez que haces una interpretación, es como una meditación guiada. Si haces ‘Macbeth’, por ejemplo, es como una oración, como un estado de hechizo, de reflexión sobre el poder, el vicio, la codicia corrupta en nuestras vidas. Siempre puedes aprender mucho de los papeles que interpretas y a mí, en concreto, eso me enriquece la vida.

TL: ¿Nunca te has arrepentido de tomar este camino, entonces?
EH: Jamás. Llevo todo el día hablando de mí y tengo la sensación de que me pongo muy pretencioso (risas). Adoro la interpretación. Recuerdo cuando yo tenía unos 15 años y la gente empezaba a hablar de sexo. Como yo desconocía de lo que hablaban, me parecía aburrido. Y no lo es, ahora lo sé. Pues lo mismo ocurre con la interpretación, hablar y hablar de ella puede llegar a resultar aburrido, pero cada vez es más interesante.

Ethan Hawke
Hawke tiene claro cuáles son sus prioridades en la vida y el trabajo

TL: ¿Lo ha sido tu aventura en el western ‘Los 7 magníficos’?
EH: Yo nunca he querido hacer un blockbuster, no he buscado nunca un éxito de taquilla. He hecho ‘Los 7 magníficos’ por mi amistad con Denzel Washington y el respeto que siento por Antoine Fuqua (director). Me pareció una oportunidad especial y sabía que él me iba a dejar desarrollar un personaje interesante. Cuando estás trabajando en una película de género, la tendencia es intentar hacer algo misterioso. Si haces una película sobre Mandela, por ejemplo, sabes que va a tratar sobre la diversidad y los derechos civiles, pero si haces una película de acción, sabes que el objetivo es simplemente entretener. Tengo que reconocer que no me he librado de hacer películas malas pero, trabajando con los grandes, empecé a darle valor a las películas de género. Me siento muy a gusto en ellas.

TL: Todas han servido para que te lleves el premio Donostia a casa.
EH: Siempre que me dan un premio pienso que se han equivocado, que les han engañado contando cosas buenas de mí y que han cometido un error. Cuando la gente me dice que llevo 30 años trabajando en esto, no me lo puedo creer pero, si lo pienso, la verdad es que tiene sentido. Me gusta tanto el cine y trabajar en las películas que la idea de hacer a la gente feliz, me llena por completo. Que me quieran dar un premio me llena de satisfacción, pero confío en no utilizarla para convertirme en un idiota, chulo y pretencioso. Me lo tomaré como el reconocimiento a un buen trabajo y una motivación para ser mejor.

Amalia Enríquez con Ethan Hawke
Nuestra colaboradora con Hawke tras la entrevista

TL: ¿Es en estos momentos de reconocimiento cuando se vuelve la vista atrás?
EH: Procuro no hacerlo. Cuando tengo pensamientos sobre mi juventud perdida, siempre me autoconvenzo que ser mayor y cumplir años es mejor que otra alternativa, como sería la de morir. Cada día que vivimos es un regalo. Me siento muy bien, esa es la verdad. Cuando tenía 20 años, me sentía con esa edad. A los 30, también era consciente de ella. Me dediqué a vivir la vida en cada momento. Hoy tengo 46 y quiero disfrutar cada instante como una novedad. No vuelvo la vista atrás. Los años te enseñan que duele agarrarse al pasado. Hace tiempo que me he acogido al carpe diem, disfrutar el momento y dejarme llevar por él.

TL: No te asusta cumplir años por lo que intuyo…
EH: En absoluto y me rebelo ante el hecho de que vivimos en una sociedad de absoluto culto a lo joven, el paso de los años se toma como un lastre. Ojalá hubiera más gente mayor en las campañas publicitarias o anunciando ropa, porque nos daríamos cuenta que tenemos objetivos en la vida a pesar de la edad que cumplamos, que nos espera un legado al que llegar. Tengo una hija con 18 años que cree que, si no ha cumplido sus sueños con 20, es una fracasada. ¡Eso es una locura! Los sueños suelen venir con la madurez, cuando estamos preparados, pero educamos a la juventud en esa errónea dirección. Para conseguir algo grande tienes que sufrir y, obviamente, cumplir años es el camino.

Ethan Hawke
Su peor momento, tras su separación al no poder ver a sus hijos

TL: En un momento delicado escribiste “Ash Wednesday”, ¿a ese sufrimiento te refieres?
EH: Cualquier persona que crea que es un buen padre, probablemente no lo es porque esa certeza te hace cometer errores. Los padres no lo sabemos todo, cada hijo es una experiencia diferente y, a veces, requiere de una tutoría distinta con respecto a los demás. Empecé a escribir este libro cuando se rompió mi primer matrimonio. Pasé mucho tiempo sin ver a mis hijos y compartir momentos con ellos. Esa situación de padres divorciados te hace probar una sensación de culpabilidad, dejas de dormir por las noches y te rompe también ese sueño familiar y estable, que creías haber conseguido.

De esa etapa recuerdo las permanentes despedidas. Los niños adoran ver cómo sus padres se aman, eso les hace sentirse completos. Cuando ven que sus padres se pelean, es una fuente de dolor para ellos. Quise escribir este libro para estar con ellos cuando no podía estar con ellos. Ese libro fue para mí como una meditación sobre el presente de ese momento y cómo conseguir ser mejor padre. Mi actual mujer hizo los dibujos y lo regalamos en Navidad a los amigos. Tuvimos una respuesta tan bonita por parte de ellos, que decidimos editarlo.

Ethan Hawke
Ethan Hawke tiene cuatro hijos de muy distintas edades

TL: ¿Eres ya un padre feliz?
EH: Te digo una cosa. Ser padre es la cosa que más me define en este momento. Tengo cuatro hijos pero, hay tantos años de diferencia entre los mayores y los pequeños, que mi gran problema son las vacaciones. La gente me pregunta qué ha sido lo más difícil de todo. Yo creo que, en este momento, la interpretación para mí es como estar en un spa. Es relajante y desestresante. Mi hija de 18 años quiere que escuche su música, el de 14 que juegue con él al baloncesto, el de 8 que le acompañe a andar en bicicleta, la de 5 años jugar con la casa de muñecas… ¡y yo en medio de todos ellos intentando complacerles! Se enfadan si no atiendo sus peticiones, no me puedo dividir y, si hago a uno feliz, los otros tres son infelices. Por eso, cuando me toca rodar es como una liberación.

TL: ¿Siempre has tenido claro que la interpretación era el camino?
EH: Mi auténtica vocación me vino mucho más tarde de lo que piensas. De joven lo que quieres es llamar la atención, que te consideren diferente. Cuando empecé a participar en películas, lo único que pensaba era que esa aventura me iba a servir para mi faceta de escritor, que era lo que realmente me gustaba. Nunca imaginé que iba a ser actor para toda mi vida. Lo que me preocupaba era alcanzar el éxito en el cine y que la cosa no fuese a más, lo que podría convertirme en un ‘juguete roto’. Eso me agobió mucho tiempo. No me enamoré de la interpretación hasta que monté una compañía de teatro a los 23 años. Ese fue mi comienzo real.

Ethan Hawke en los 7 magníficos' ha hecho una excepción
No es dado a hacer blockbusters, pero con ‘Los 7 magníficos’ ha hecho una excepción

TL: ¿Qué te cautivó?
EH: Su parte lúdica (risas). La interpretación es muy divertida, es como ser el segundo en importancia en un barco y, cuando el capitán tiene claro hacia dónde va y te dirige, es muy emocionante ser el segundo. Es mucho más divertido que te enseñen que enseñar y, todavía me siento tan joven por dentro, que lo que quiero es aprender.

TL: ¿Incluso de los blockbuster?
EH: No me gustan las películas que se hacen sólo para ser éxitos de taquilla, pero no podía decir que no a este western capitaneado por Denzel Washington, en cierta medida era volver un poco al pasado. No surgen con frecuencia estas oportunidades y no quise dejarla pasar, pero también tengo que reconocer que me daba un poco de miedo que a mi carrera le ocurriera lo mismo que a la de Nicolas Cage o Johnny Depp, al que admiro enormemente por su talento tan descomunal, pero empezó a hacer películas comerciales, blockbusters, y se diluyó mucho. Supongo que él está disfrutando con lo que hace, pero yo confío que vuelva a hacer el cine de años atrás.

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