De cerca...

PACO LEÓN: «Hay que tener un sentido de la justicia por encima del de la sangre»

Amalia Enríquez. 18/10/2019

Lo suyo es hacer de la creatividad algo diferente. Su cabeza va a mil revoluciones por minuto y, cuando apenas ha terminado con un proyecto, ya está moviendo los hilos para el siguiente. Cuando aún no se han apagado los ecos del éxito de “Arde Madrid”, Paco León estrena la segunda temporada de “La casa de las flores” que, al parecer, supera las expectativas y mejora la primera entrega, que dejó el listón muy en lo alto..

The Luxonomist: Escuchas por la calle “¡María José!” ¿Te das la vuelta?
Paco León: (risas) De momento no. Nadie me ha llamado María José, sin embargo sí me vuelvo si oigo Luisma. Hay mucha gente que me lo sigue llamando.

TL: ¿El mayor sufrimiento de convertirte en mujer?
PL: Afeitarme cada día. No solo por la depilación o lo que puede doler, sino por verme afeitado todo el tiempo. Ahora, que la barba es el maquillaje de los hombres, verme sin ella después de mucho tiempo se me hacía muy raro. Me convertí en la rana Gustavo y no me gustaba. El tema de los tacones lo llevaba mejor porque María José no los lleva muy altos. Ningún problema con eso.

TL: ¿Segundas partes pueden ser, incluso, mejores?
PL: Sí, puede ser raro pero sí. Yo siempre me acuerdo de “El padrino”, que es mejor la segunda que la primera.

TL: ¿Qué no te gustaría tener de los De la Mora en tu familia?
PL: ¡Ufff! Pues mentiras, traición.. Todo eso no, nosotros a las claras siempre. Los León somos muy directos (risas).

TL: ¿Se puede ser imparcial cuando los sentimientos entran en juego?
PL: Yo creo que se debe y que hay que tener un sentido de la justicia por encima del de la sangre. No siempre se consigue, porque la sangre tira mucho, pero sí hay que separar un poco.

TL: ¿La forma más elegante de decir adiós?
PL: A mí a la sueca me parece bastante elegante (risas) o como hacen los flamencos en el escenario, que se van sin decir adiós arriba, en todo lo alto. Se despiden como diciendo mira lo que hago y me voy.

«Nadie me ha llamado María José, sin embargo sí me vuelvo si oigo Luisma. Hay mucha gente que me lo sigue llamando»

TL: ¿En qué situación has dicho “chapeau”, me quito el sombrero?
PL: Ante el trabajo bien hecho siempre me descubro. Y, en esta serie, viendo la interpretación de Cecilia Suárez, mi compañera, en muchas ocasiones me he quitado el sombrero. Es de chapeau.

TL: ¿Qué te gusta hacer a tu manera?
PL: Todo (risas). Soy bastante mandón . Antes me dejaba llevar un poco, pero ahora me gusta hacerlas como yo quiero. Y el gazpacho también me gusta hacerlo a mi manera.

TL: ¿Qué es lo que mejor se te da hacer?
PL: Pues mira, ese gazpacho que te digo, me sale bastante bien. Y también soy muy bueno montando fiestas /risas). Creo que soy buen anfitrión y se me da genial el preparar las fiestas, que es como una alquimia en la que intervienen muchos ingredientes y nunca sabes si va a salir bien, pero he hecho grandes fiestas, me gusta hacerlo y creo que no lo hago mal.

TL: Si pudieras ser otra persona o cosa ¿Por qué /quién optarías?
PL: Esto lo dijo Woody Allen y se lo copio: me gustaría reencarnarme en las yemas de los dedos de Mick Jagger (risas), porque habrán tocado cosas maravillosas.

TL: ¿Qué ha sido lo que realmente ha marcado tu vida?
PL: En mi vida profesional, sin duda, el Luisma. Los diez años de Aida me han marcado mucho y mi madre también en todos los sentidos. Ella lo ha hecho en lo profesional y lo personal.

TL: ¿Qué pone en tu estado de WhatsApp?
PL: Ocupadillo. Antes hacía un juego de palabras con available y bailable (a bailable), pero ahora lo he cambiado (risas).

TL: ¿Qué locura has hecho para conocer a uno de tus iconos?
PL: La verdad es que ninguna porque soy muy poco mitómano. Aunque hay gente a la que admiro, me moriría de la vergüenza si se dieran cuenta.

«Yo creo que la suerte es un talento y eso lo tengo yo, porque soy muy suertudo. La suerte es la capacidad de ver lo positivo»

TL: ¿A qué eres inmune?
PL: No lo sé, me veo bastante sensible a todo. De alguna u otra manera, todo me toca.

TL: ¿El insulto hace callo?
PL: Pues fíjate que no lo sé porque a mí pocas veces me han insultado, la verdad. No me gustaría tener que acostumbrarme al insulto. A eso no te puedes, ni debes,  acostumbrar”.

TL: ¿Marca España es…?
PL: Para mí son personas. Rafa Nadal, Almodóvar… y mucha más gente.

TL: ¿Qué no falta nunca en tu maleta?
PL: Un bañador, aunque sea en invierno. Vas a un hotel y, de repente, tiene spa…

TL: ¿La suerte es más definitoria que el talento?
PL: Yo creo que la suerte es un talento y eso lo tengo yo, porque soy muy suertudo. La suerte es la capacidad de ver lo positivo. Yo nací de pie y dicen que, los que nacen así, es gente con suerte. Y siempre lo he creído así. En eso consiste también la suerte, en creer que la tienes y ser agradecido. Yo soy siempre de vaso medio lleno.

TL: ¿A qué te suena la vida?
PL: A carnaval (risas). Esto es una comedia.

TL: ¿La belleza da poder?
PL: Sí, supongo que sí. Yo veo a gente guapa superpoderosa, pero también hay que saber usar ese poder. La belleza y el poder, entendiéndolo como poderío, están relacionados.

TL: ¿El dolor más intenso?
PL: Siempre está relacionado con tus seres queridos. Lo que le pase a tus hijos es muchísimo peor que lo que te pase a ti.

«La belleza y el poder, entendiéndolo como poderío, están relacionados»

TL: ¿Ser elegante es…?
PL: Tener sentido de la medida, saber el cuánto de cada cosa. La mesura es elegante.

TL: ¿Qué te hace perder la templanza?
PL: ¡Uy! La incompetencia. Tal vez tendría que ser más flexible pero, cuando la gente no pone amor en lo que hace, no lo hace o no quiere hacer bien, me enciendo.

TL: ¿Con quién compartirías la cena de tus sueños?
PL: Con amigos, gente que admiro. Yo te hago una mesa perfecta con Carmen Machi, mi mujer, Javier Cámara, Rosalía, Antonio Abeledo, mi hermana María.. ¡No veas qué cena! Juerga garantizada.

TL: ¿Esa crítica que, por ser verdad, más te ha dolido?
PL: Pues mira. Una del fallecido Diego Galán. Me llamó, haciendo una crítica de los Goya en El País, travesti patético (risas). No me conocía en aquel momento y, a partir de ahí nos hicimos amigos. Un día que coincidimos le dije: “Anda, tú eres mi enemigo. A ver si nos tomamos una cerveza y limamos asperezas”. Y ¡vaya si las limamos! Nos hicimos superamigos.

TL: ¿La pregunta que no te he hecho y te habría gustado?
PL: No sé, tal vez un ¿cómo estás? (risas). Algo tan normal y a lo que nunca se responde como realmente te sientes, no suele haber sinceridad en la respuesta. También es verdad que depende quién te la haga. Si es alguien de confianza, seguro que le dices la verdad, si es alguien a quien no tratas, te pones el piloto automático y responde ese “muy bien, gracias” tan manido. Yo suelo decir “estoy bien pero, si empiezas a rascar, hay cositas (risas).

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