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#CloseTo Fernando Tejero: «Ojalá esto nos sirva para valorar un beso y un abrazo»

El actor reconoce que durante las semanas de confinamiento se ha dado cuenta de lo importante que son los pequeños detalles de la vida.

Amalia Enríquez. 16/06/2020

Durante estos meses de confinamiento, ha estado alejado de los focos. Fernando Tejero ha dedicado su tiempo a realizar acciones solidarias. En silencio, como una hormiguita. Y es que no siempre hay que publicitar lo que uno hace. En eso él es un experto porque nunca ha sido de los que se ha prodigado sin parar. Visibilidad en el trabajo sí, en los medios la justa…

The Luxonomist: Te veo con muy buena cara. Creo que te ha sentado bien este encierro…
Fernando Tejero: (risas) Eso me dice mi hermana. Yo me fío mucho de ella porque, para lo bueno y lo malo, me dice siempre la verdad. Cuando necesito un consejo, me veo metido en un laberinto y veo que las cosas se me complican, tiro de gente que siempre me habla con sensatez (aunque a veces duela) y, como tú bien dices, es al final lo que más ayuda.

TL: Lo de meterte en laberintos, entrar en bucle y darle muchas vueltas a la cabeza es muy tuyo…
FT: Estoy totalmente de acuerdo contigo y en que, la mayoría de las veces, no hay que agobiarse tanto. Tú sabes que desde hace mucho tiempo leo libros de meditación. Ahora estoy leyendo “Despertar”, donde habla de la espiritualidad y de esa meditación necesaria. Creo que estoy consiguiendo poco a poco, con el paso del tiempo, conocerme más, escucharme y relajarme más, que es algo a veces muy complicado en una persona como yo. Hay momentos en los que pienso que tenía que haberme dedicado a otra cosa porque para alguien susceptible y frágil como yo, gestionar a veces ser un personaje público es complicado.

«Para alguien frágil como yo, gestionar un personaje público es complicado”

Amalia Enríquez junto a Fernando Tejero en un momento de la entrevista a través de Instagram (Foto: Gtres)

TL: Estos meses me han llevado a mí también a la meditación. Yo que no sé calmarme porque soy muy activa, he encontrado un remanso de paz en eso…
FT: Fíjate que me acuerdo mucho de ti cuando, algunos días pones cosas en Instagram con las que me siento muy identificado. A veces me dan ganas de llamarte y decirte que no hagas caso a muchas de ellas porque, al final, cuanta más indiferencia se le dé según a qué, es mucho mejor. Nos tenemos que hacer caso cada día más a nosotros mismos, ser fieles a nosotros mismos y mostrarnos tal cual. Como tú has dicho en alguna ocasión, que te he leído, el que quiera que se quede y el que no que se aleje.

TL: Hasta que llegas a esas conclusiones, te llevas desengaños, bofetadas y, por supuesto, alcanzas ese conocimiento con los años...
FT: Cuando termine todo esto, te voy a regalar un libro. Se llama “Biografía del silencio” y, lo abras por la página que lo abras, te alivia. Es un diario que recoge unas reflexiones preciosas que te ayudan muchísimo. Yo lo tengo siempre en mi mesilla de noche.

TL: Esas reflexiones ayudan a muchas cosas. Por ejemplo, en estos meses me he propuesto no dejar para mañana lo que pueda hacer hoy. Se acabó lo de “a ver si nos vemos”. No, pon fecha y quedamos…
FT: Tienes toda la razón. ¿Y sabes una cosa? Este confinamiento me ha acercado a compañeros de profesión que hacía tiempo que no veía y con los que no hablaba. Aunque haya sido de manera virtual, nos hemos acercado y me he sentido más unido a esa gente que nunca. Es cierto que en momentos como este, tienes más tiempo y uno se acuerda de la gente que quiere y que le ha hecho bien en su vida. Más allá del desastre que ha sido todo esto y de lo que va a suponer en los próximos tiempos, a mí me ha venido bien. Antes de empezar este confinamiento, estaba en una etapa preocupante para mis amigos porque estaba muy en modo “abuelo de Heidi”.

Del trabajo al gimnasio y de ahí a mi casa, los fines de semana no salía nada más que para sacar a pasear a mis perras, me los pasaba viendo películas, oyendo música y haciendo algo, de manera puntual, para ver si ligaba. Te lo digo de verdad (risas). Es verdad que en estos meses he estado muy susceptible, cualquier persona que me decía “te quiero” me hacía emocionarme. Ojalá que a todo el mundo le haya servido esto para reflexionar, para ver dónde estamos y por qué queremos estar. Es difícil que nos miremos hacia dentro porque nos da mucho miedo enfrentarnos a nuestra propia verdad, a nuestras miserias, alegrías, a nuestro todo. Es situación nos ha puesto ahí y ¡ojalá! la gente haya hecho caso a esa oportunidad de reflexión.

“El primer día que fui a dar comidas necesité pararme y pensar”

Fernando Tejero se sumó al reto #ningúnhogarsinalimentos para que ninguna familia, en esta época de crisis provocada por el coronavirus, se quedara sin un recurso tan necesario como la comida (Foto: Fernando Tejero Instagram)

TL: ¿Eso es lo que te ha hecho estar muy oculto en estos meses de cara a la opinión pública?
FT: No te voy a negar que me han llamado de muchos programas de televisión, pero tampoco tenía mucho que contar. He incidido en estar mucho conmigo mismo, en mi mundo y las únicas interferencias que tenía eran saber lo que estaba pasando de manera puntual y poco más. Aparecer en un medio solo lo entendía si era por una causa que realmente merecía la pena. Tú me llamas y nunca te digo que no porque hay amistad y siempre me reconforta mucho charlar contigo. El resto del tiempo lo he pasado haciendo mascarillas y yendo a dar comidas, pero no creo que sea algo que tenga que publicitar, porque la gente ha tenido cosas más interesantes e importantes que hacer que escucharme a mí.

TL: ¿Llegaste a tocar fondo?
FT: Sí. ¿Sabes cuándo? El primer día que fui a dar comidas, a preparar los menús para la gente necesitada… Y me emociono al contártelo. Ahí tomé conciencia de la cruda realidad. Necesité pararme y pensar. Aunque leía en las noticias que había gente necesitada, hasta que fui a preparar los menús y me contaron que eran para gente de Vallecas y Moratalaz, que antes tenían posibles y ahora no tenían ni para comer, ese día sí me volví a casa muy mal y destrozado.

TL: El hacer visible esto y verbalizarlo, es una forma sanadora de utilizar la fama…
FT: Sin ninguna duda. Siempre digo que si nuestra cara sirve para dar voz y visibilidad a causas como ésta, bienvenida sea. Es de las pocas veces que me he alegrado de ser conocido, cuando tu cara se convierte en un grito para algo realmente importante.

«Cuando tenga una edad, quiero trabajar cuando me apetezca»

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TL: ¿Tu familia bien?
FT: Por fortuna sí. Eso es algo que también me hizo venirme un poquito abajo. Mis padres tienen 90 y 85 años. Aunque uno intenta ser positivo y no ponerse en lo peor, hay una realidad ahí a la que no puedes dar la espalda. No he podido olvidarme de la gente que lo ha pasado mal, que ha perdido a sus familiares a los que no han podido ver ni despedir. Por eso, doy gracias porque todos estamos bien en la familia. Yo me hice una prueba hace unos días, porque quiero ir a verlos tan pronto pueda y, además, hemos empezado a grabar de nuevo.

TL: ¿Cómo han sido esos reencuentros?
FT: Raros. Tú sabes que yo soy muy afectivo, muy de abrazar. Y no he podido hacerlo. Los primeros días me dejaban en shock, porque no podía acercarme. Es raro, muy raro. Al tomar conciencia de que no podía hacerlo, en lugar de emocionarme, me he quedado como flasheado. No sé, extraño.

TL: Pero estamos ya mentalizados, aunque nos extrañe. No sé, viendo ayer una película, por ejemplo, me chocó que se abrazaran y besaran ¡fíjate!
FT: A mí también me pasa y en el fondo es una tristeza. Yo he querido volver un poco atrás en estos meses, he visto películas antiguas, he vuelto a leer El Principito y Alicia en el País de las Maravillas. Ha sido un impulso y lo estoy entrelazando con libros nuevos y películas recientes. Y te digo una cosa ¡ojalá esto nos sirva para valorar un beso y un abrazo!

“No quiero ser nunca un juguete roto”

Fernando Tejero junto a Amalia Enríquez en una entrevista anterior 

TL: ¿Te has dado cuenta de que podemos vivir con menos?
FT: Absolutamente. Te voy a contar una cosa, que no suelo hacerlo porque es muy íntima. Pero he llegado a pensar Amalia, créeme, que podía vender mi casa de Madrid, comprarme algo en la playa e ir tirando como pudiera. Porque, como tú muy bien dices, me he dado cuenta de que soy feliz con poco. Muy poco, muy poco. Y eso es lo realmente importante. En una situación normal, la vida es mucho más fácil de lo que nosotros la hacemos.

TL: ¿Y te imaginas haciendo otra cosa?
FT: Profesionalmente no, pero sí podría dedicar más tiempo a mi vida, a mis amigos, a mi familia, a mis perras, a mirar el mar, a pasear por la montaña, a leer, escribir, a pensar, a soñar despierto… Me encanta mi trabajo, pero también me encanta la vida y darle valor a cosas a las que no se las he dado. Por supuesto seguiré trabajando pero, como se me tuerza un tacón, me verás en la playa con mi huertecito y cuatro cosas indispensables. Con mis perras, con pareja si tengo y poco más.

TL: Llegaste tarde a la profesión, con unos treinta años, pero has vivido mucho e intensamente…
FT: Efectivamente, he pasado por todo. A veces me escucho y parece que tengo ochenta años. Menos por estar en el paro, afortunadamente, he pasado por todo. Eso me pone en un lugar en el que “pocas tonterías” ya. Lo que no quiero ser nunca es un juguete roto. Intentaré estar ahí hasta que la gente lo decida, porque ella es la que manda en este sentido. Yo soy actor y seguiré actuando aunque sea para treinta personas en un bar.

«Me he dado cuenta de que soy feliz con muy poco»

TL: ¿Piensas morirte con las botas puestas?
FT: Ahora mismo te digo que no. Lo que sí me gustaría, cuando tenga una edad, es trabajar cuando me apetezca. Vivir y trabajar porque quiero, no porque me sienta solo y sea una manera de buscar compañía o porque me esté muriendo de hambre. Quiero tener la balanza nivelada.

TL: Ya toca disfrutar de la vida. Nos vemos pronto. Será una buena señal.
FT: Tan pronto podamos quedar. Como bien has dicho, no hay que dejar para mañana lo que podamos hacer hoy.

* Próxima semana: Toni Acosta

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