Phuket y las islas Phi Phi, redondeando la ruta circular por Tailandia

Cerramos hoy el círculo que comenzamos en Phuket recorriendo el archipiélago de las islas Phi Phi y la península de Krabi. Magia para los sentidos.

Ton Sai, Tailandia

Continuamos con nuestra ruta circular por Tailandia llegando desde Phuket en lancha rápida hasta las  islas Phi Phi, en el corazón del Mar de Andamán. Luego iremos a Krabi y volveremos al destino dando por finalizado nuestro viaje.

De las cuatro islas del archipiélago solo Ko Phi Phi Don está habitada. Su peculiar silueta con dos bahías enfrentadas y gigantescos acantilados en caída libre al mar como telón de fondo, hacen que sea un lugar geográficamente único en el mundo. Entre ambas bahías se encuentra el pueblo de Ton Sai, hervidero de turistas, alegres y destartaladas calles, bares y tiendas.

bamboo beach
Bamboo Beach

Tainess en su máxima definición

Desde aquí, y a bordo de un long tail se llega a la paradisiaca playa de Laem Tong, en la punta noreste de la isla. La belleza del lugar unida a la hospitalidad del Hotel Zeavola Resort & Spa harán que el visitante experimente el Tainess en su máxima definición. Paraíso, descanso y fabulosa gastronomía.

Los pocos bares locales que hay en la propia playa, permiten momentos de evasión al sabor de una cerveza, mientras niños y pescadores atienden sus tareas. Estamos en uno de los escenarios marinos más increíbles del planeta, muy cerca de la famosa playa de Maya Bay en la isla de Phi Leh.

Maya beach tailandia
Maya Beach

Maya Beach, una de las playas más bonitas del mundo

Recién abierta al público después de casi 4 años cerrada para preservar su ecosistema, es ahora el momento idóneo para visitarla. Ya no encontraremos a Leonardo Di Caprio, que la encumbró tras el rodaje de la película “The Beach” pero os aseguro que nadie le echará de menos.

Considerada una de las playas más bonitas del mundo, su espectacularidad consigue que cualquiera que la visite se sienta un privilegiado. Muy cerca, otro lugar que impacta, la Laguna de Phi Leh como colofón de los colores de Andamán.

manglares krabi tailandia
Manglar en Krabi

Krabi, el sueño no ha terminado

El viaje circular por esta zona al sur de Tailandia continua rumbo a Krabi. El sueño no ha terminado. Las magníficas rocas kársticas que emergieron con el Himalaya, hace 260 millones de años, siguen siendo parte del paisaje. Desde el muelle de Chao Fah se llega atravesando los manglares a la Comunidad escondida de Bank Kho Klang.

Hace 200 años llegaron varias familias desde Malasia, y aquí perpetuaron sus costumbres ancestrales. Aún hoy viven de la pesca y la artesanía, como los famosos tejidos de Batik, la talla de la madera o el coco, y por supuesto, mantienen su propia gastronomía. Por las pequeñas islas hay que moverse en bicicleta o tuk tuk y dejarse llevar entre las callejuelas de un mundo aparte.

De vuelta a la ciudad de Krabi, el mercado nocturno nos retorna al bullicio, el shopping y el espectáculo. Tailandia es diversidad. El lugar ofrece la posibilidad de disfrutar del mejor street food, compras y folclore local. Merece la pena organizar el viaje teniendo en cuenta que solo abre los viernes, sábados y domingos.

artesanía en Krabi
Artesanía en Krabi

De vuelta a Phuket

La ruta por carretera hacia Phuket tiene más sorpresas. El Templo Cueva de Tham Suwan Khuha data de los tiempos de Ayutthaya. Aquí se retiraban los monjes para entregarse a la oración durante días. Fue restaurado en el siglo XIX, y aunque ahora los monos habitan el recinto, mantiene la espiritualidad que ofrece el mismísimo centro de la tierra.

En la cueva principal los budistas adoran a uno de los budas reclinados más grandes del país, y agradecen al gobernador que emprendió la reconstrucción del templo, cuyos restos se custodian en un gran chedi.

carla monje
Carla con un monje budista

La meditación y la pena del adiós

Cortinas de estalactitas y estalagmitas ambientan los espacios entre cuevas; y por unas sencillas escaleras se llega a la cueva del sol, donde se grabaron los monogramas de los reyes más fieles al templo. En lo más alto, la cueva de la oscuridad nos sumerge en la meditación que los monjes buscaban, pero también ayuda a comprender que el budismo es una filosofía de vida.

Un viaje que termina donde empezó, pero a través del cual un mundo onírico se ha hecho realidad. Tailandia siempre sorprende, siempre acoge, siempre estremece. El aeropuerto internacional de Phuket nos despide con sensaciones encontradas, la pena del adiós y la felicidad de lo soñado.

Dormir en Koh Phi Don. Zeavola Resort & Spa *****

Dormir en Krabi. Phulay Bay Ritz Carlton Reserve *****

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