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#CloseTo Pol Monen: “Que tu entorno no se dedique a la interpretación te ayuda a no perder la cabeza”

A sus 23 años, en su joven bagaje profesional, contabiliza ya una pequeña participación en una película de Almodóvar.

Amalia Enríquez. 22/05/2018

Pol Monen se confiesa tozudo. Y ese entendido como defecto, lo ha convertido en virtud, porque le ha ayudado a llegar donde está en tiempo récord. Le intuyo tímido al abordar algunos temas. A sus 23 años, en su joven bagaje profesional, contabiliza ya una pequeña participación en una película de Almodóvar, una nominación al Goya por ‘Amar’, su primer papel protagonista, y la campaña ‘Romeo y Julieta’ de Suárez. Le espera el estreno de la serie ‘Vivir sin permiso’ (Tele5) y la película ‘Tu hijo’, al lado de Jose Coronado. Y eso que, si el destino se hubiese aliado de otra manera, podríamos haber sido compañeros de profesión…

The Luxonomist: ¿Periodista de alma y actor de corazón?
Pol Monen: Yo creo que lo has definido perfectamente. Periodista de corazón, de momento, no.

TL: Sin embargo estudiaste Periodismo…
PM: Sí. Me gustaba mucho leer y escribir. Pensé que era bastante lógico estudiar esa carrera, pero nunca quise ejercer como tal.

TL: O sea, que no nos hemos perdido a un gran periodista…
PM: Creo que no. Es más, te aseguro que no (risas).

TL: ¿Cómo se ve la vida a los 23 años?
PM: Se ve muy bien. Con muchas ganas de seguir la aventura, muy agradecido por todo lo que me está pasando y con mucho entusiasmo para aprovechar cada minuto.

La vida le está trayendo cosas muy buenas a Pol Monen (Foto: Albert Mullor)

TL: Es cuestión de esperar. Todo llega…
PM: La verdad es que sí. La vida me está trayendo muchas cosas y grandes sorpresas también.

TL: O sea, anteayer (risas). Lo bueno es que las estés disfrutando tan joven.
PM: Sin duda, pero ten en cuenta que yo quiero ser actor desde hace mucho tiempo, desde muy niño.

TL: Lo bueno de empezar a vivirlas ahora es que vas a aprender a gestionar bien la vanidad, el cultivo del ego…
PM: Es posible, pero creo que una de las claves para eso es saber de quién te rodeas. Yo me he dado cuenta de que tengo a mi lado gente muy buena. Ni ellos se crean castillos en el aire, ni me permiten a mí que lo haga. Yo solo sé que quiero ser actor y que es una profesión más. Es cierto que hay una parte más de exposición, que no es precisamente lo que más me gusta del trabajo. Cuando más disfruto es rodando e, incluso, preparando el trabajo antes. Eso me parece mucho más gustoso que la parte mediática.

TL: …que es necesaria, por otra parte. 
PM: La relación del actor con la prensa es importante, por supuesto. Sois los que nos ayudáis a dar a conocer nuestro trabajo y eso es bueno, pero hay otra parte de proyección personal que me cuesta más.

TL: ¿Sigues teniendo los mismos amigos de siempre?
PM: Conservo bastantes aunque, en mis estudios, me cambié tres veces de escuela y luego de ciudad.

TL: ¿Eras mal estudiante?
PM: ¡Qué va! Era bastante bueno, la verdad. Me cambié de escuela en Primaria y, luego, más adelante para hacer el Bachillerato escénico, que lo había en muy pocos colegios. En esas etapas hice bastantes amigos y fui aumentando el número en el camino.

TL: Esos incondicionales son los que te tienen con los pies en el suelo…
PM: Estoy de acuerdo con eso. De los de toda la vida ninguno pertenece a este medio, pero también te digo que he conocido a gente muy interesante y con muchos valores en esta profesión. Actores que tienen las mismas inquietudes y, a mi juicio, es bonito compartir tu momento con gente que está viviendo lo mismo que tú. Dicho esto, coincido contigo en que, que tu entorno no sea de la profesión, ayuda a no perder la cabeza.

TL: ¿Cómo te ven ellos a ti?
PM: (risas) Mis amigos me ven entre soñador y flipado. Ellos son muy directos conmigo y me quieren bastante. En líneas generales, yo me muestro siempre tal y como soy, por eso a veces se ríen de mí, pero lo llevo bien.

TL: ¿Con los medios también eres transparente o ya empiezas a medirte?
PM: La clave está en tener claro adónde quieres llegar y a través de qué medios. Nunca he hecho prensa del corazón ni me interesa, porque no quiero hablar de mi vida con quien no la conoce o forma parte de ella. Lo que quiero y me interesa es hablar de mi trabajo. No hablo mucho de mí, pero tampoco estoy midiendo todo el día lo que voy a decir.

TL: ¿Sabes guardar secretos?
PM: Síiiiii (risas) soy muy buen guardador de secretos, por eso confían en mí.

“Babe, el cerdito valiente” fue la primera película que vio Pol Monen en el cine

TL: ¿Y guardaste a buen recaudo el querer ser actor?
PM: En mi caso no hubo un día en el que reuní a mis padres para decírselo. Se dio de manera muy natural. De pequeño ya había hecho algún trabajito como actor, pero ni yo era consciente de que eso me gustaba, ni mis padres se dedicaban a esto, así que hasta los 18 años no llegó ese momento de total lucidez. Ellos me llevaban mucho al cine y al teatro, lo que ha posibilitado que tuviera un entorno cultural bastante favorable para que fuera actor.

TL: ¿Recuerdas esa primera película a la que te llevaron?
PM: Me la recordó mi madre hace poco, porque yo era muy pequeño y no soy consciente de ese momento. Fue ‘Babe, el cerdito valiente’ y me echaron del cine porque no dejaba de reírme en ningún momento (risas). Siempre he querido volver a verla. Luego, de la primera que soy consciente, es complicado porque he ido toda mi vida al cine. Te puedo decir una que me ha dejado marcado. Fue ‘Million dolar baby’, que también la vi de niño, al igual que películas de Almodóvar. Mi familia es muy liberal y, si no entendía algo, luego les preguntaba y me lo explicaban.

TL: ¿Y cómo se siente ese niño que ve películas de Almodóvar y, al poco tiempo, participa en una de ellas?
PM: Fue bonito e inesperado. Le conocí cuando tenía 9 años haciendo figuración en ‘La mala educación’. Tengo como un segundo y medio en la película (risas), pero fue genial. Me he vuelto a encontrar varias veces con él últimamente, pero soy muy tímido y me da vergüenza acercarme para decírselo. Mi recuerdo de niño, que lo tengo muy nítido y claro, es que fue muy simpático. Le hice un montaje con pegatinas que él me firmó con una dedicatoria muy bonita y se lo fue enseñando a todo el mundo. Tengo un recuerdo muy bueno de aquella experiencia.

TL: Quién sabe si algún día serás ‘chico Almodóvar’
PM: De momento, en mi curriculum solo puedo poner figurante o extra (risas) e hice casting para serlo, ¿eh? No te creas que me dieron “el papel” así como así. Y la semana en la que me tenían que contestar para ver si me elegían o no, la pasé con muchísimos nervios. ¡Ojalá algún día pudiese rodar con él! Me encantaría.

TL: En esta corta travesía ¿nunca te has arrepentido de la decisión tomada? Porque los comienzos condicionan mucho…
PM: Nunca me he arrepentido, primero, de no haber ejercido como periodista, porque la carrera no me sedujo demasiado. Siempre me ha gustado mucho leer, pero nunca he sentido la llamada para ser comunicador. En el caso de hacerlo, sería de una manera más creativa, escribiendo un guion por ejemplo, pero estar en una redacción ¡me mataría! Y, en la elección que he hecho, no me he equivocado. Ser actor es lo que quiero y me hace feliz.

TL: ¿Recuerdas el día que viste tu nombre en un cartel por primera vez?
PM: La verdad es que no. Recuerdo mi primera película más en serio como actor. Tenía quince años, pero no tengo un recuerdo nítido sobre lo que me preguntas. Conservo la sensación de haber pertenecido a una película pero, la verdad, lo de ver el nombre me da más igual.

TL: Espero que sí recuerdes, sin embargo, la llamada para protagonizar ‘Amar’
PM: ¡Buah! No se me olvida. La recuerdo como si se hubiera producido hace un minuto. Hice pruebas y, no sé por qué, intuía que mi momento estaba cerca. Un lunes me llamó mi representante, Ruth Franco, y me dijo que me habían dado el papel. Eran las 8 de la mañana, me despertó y no me lo podía creer. Recuerdo estar dando gritos todo el día e irme a dormir pensando que no era un sueño. Fue de las pocas veces que me ha pasado eso de decir: “Por Dios, que cuando me despierte siga siendo verdad”.

TL: Lo fue y el recorrido de la película ha sido un regalo…
PM: Nunca me habría imaginado todo lo que me ha dado ese personaje. Me gustó mucho el guion cuando lo leí por primera vez y tuve muy claro mi personaje en la cabeza desde el primer momento.

TL: Personaje que te dio una nominación al Goya…
PM: Fíjate que me hizo más ilusión el trabajo que la nominación, pero sin ninguna duda. Llevaba mucho tiempo esperando un protagonista así. Las cosas me han llegado de manera natural, no provocada. Nunca me he obsesionado por tener un papel principal, ni por ver mi nombre en un cartel. Lo que quería solo era encontrar una historia como la de ‘Amar’ y una película para contarla. Lo bueno de la nominación es que te votan los compañeros, la industria… y esa parte es muy bonita, pero lo que a mí me hace ilusión es trabajar. Tengo 23 años y no tengo tanta necesidad de reconocimiento porque me queda mucho por aprender. Eso no excluye que agradezca muchísimo esa nominación.

TL: ¿Qué te ha reportado ‘Amar’?
PM: Como actor ha sido una experiencia muy bonita, porque es el primer personaje que realmente siento que creé, porque era algo que no era yo. Tuve que prepararlo de una manera consciente, no solo valía ser natural. Con este personaje, es el recuerdo que me queda. Crear algo muy alejado de ti es un reto increíble, es la magia de ser actor.

TL: Hablas de naturalidad. ¿Cómo se puede conseguir ser natural en escenas subidas de tono?
PM: Yo creo que la confianza es muy importante. Hay que hablar muy claro si al otro le molesta algo, marcar primero los límites y, luego, jugar. Aunque sea ficción, estás compartiendo algo de intimidad por eso es importante la confianza. A mí me ayuda contar secretos antes. Eso me da la sensación de que puedo conocer mejor a la persona que tengo delante. Y ayuda mucho también bailar, hay algo de intimidad y sensualidad en el baile, sobre todo en el tango, que están en ese tipo de escenas. Y también, luego, darte libertad porque es algo de ficción.

TL: ¿Qué tienes que otros no tienen?
PM: Es complicado esto. Yo creo que como actor, que también la tengo como persona, es mi sensibilidad. La tengo desde niño y es algo muy mío. No es algo que haya trabajado, sino que me ha sido dado. Soy empático. No me cuesta nada entender a las personas incluso, en un momento dado, puedo llegar a justificar a alguien malo (risas). No juzgo a la gente… y tampoco a los personajes. Y eso creo que es bueno para este trabajo.

TL: ¿No hay papel pequeño?
PM: No, lo importante es que haya historia. Hay personajes protagonistas que aportan menos que una aparición mínima Es más, en papeles pequeños tienes que explicar mucho en muy poco tiempo y ese es un reto añadido al actor.

TL: ¿Qué ha sido lo más difícil de todo?
PM: Yo creo que enfrentarme al rechazo es lo que más me ha costado, darte cuenta de que no gustas a todo el mundo como actor. Aprender a superar eso me ha tomado un tiempo y ahora estoy en un sitio mucho más sano. Ya no trato de gustar tanto.

TL: Ese es el buen camino para sumirse…
PM: Sin duda, es un ejercicio de aceptación que creo que es muy sano. Ya de niño me rechazaron en varios casting. Paco Plaza, por ejemplo, no me cogió para ‘Cuento de Navidad’, ni José Corbacho para ‘Tapas’, así que desde muy niño he tenido que aprender a enfrentarme a esos “no”. Creo que es un trainning muy grande para estar preparado para la decepción. Ahora, cuando me dicen “no” para un trabajo, solo me permito un día de autocomplacencia, lloro si lo necesito, me tomo un helado o veo películas. Y, al día siguiente, me pongo las pilas.

TL: ¿Te reconocería el Pol de hace unos años?
PM: Seguro que sí. Yo creo que estaría contento porque he querido hacer esto siempre. Desde pequeño he soñado con esto. Y estaría orgulloso al ver que estoy empezando a trabajar en serio en lo que siempre he querido. Siempre he soñado a lo grande. Los sueños no se pueden controlar y hay que correr el riesgo de que no se cumplan. Así es la vida.

*Localización: Librería Ocho y Medio. *Próxima semana: Màxim Huerta.


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